
Irán y Estados Unidos celebrarán este jueves en Ginebra una tercera ronda de negociaciones nucleares indirectas, en un contexto de creciente tensión política y militar. El encuentro se da mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, mantiene la presión sobre Teherán y desliza la posibilidad de una intervención si no se alcanza un entendimiento.
La cita ocurre tras una serie de cruces verbales entre ambos gobiernos. Desde Teherán rechazaron como “grandes mentiras” las afirmaciones de Trump respecto a que la República Islámica no descarta desarrollar armamento nuclear. Las declaraciones se intensificaron luego de que el mandatario estadounidense señalara, en su discurso del Estado de la Unión, que Irán estaría avanzando en misiles con capacidad de alcanzar territorio norteamericano y ofreciera cifras elevadas sobre las víctimas de las protestas registradas en enero.
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El portavoz de la Cancillería iraní, Ismail Bagaei, respondió que las acusaciones sobre el programa nuclear, los misiles balísticos y el número de fallecidos forman parte de una narrativa reiterada por Estados Unidos e Israel. Incluso comparó esas versiones con la conocida tesis atribuida al ministro de Propaganda nazi, Joseph Goebbels, sobre la repetición sistemática de una falsedad.

Por su parte, el canciller iraní, Abás Araqchí, reiteró que el programa nuclear de su país tiene fines exclusivamente pacíficos. “Irán no desarrollará bajo ninguna circunstancia armas nucleares, ni los iraníes renunciaremos jamás a nuestro derecho a aprovechar los beneficios de la tecnología nuclear pacífica para nuestro pueblo”, sostuvo. Asimismo, aseguró que acudirá a la reunión con la intención de lograr un acuerdo “justo y equilibrado” en el menor plazo posible.
Tercera ronda de negociaciones
La ronda de este jueves será la tercera instancia de conversaciones indirectas entre Araqchí y el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, tras encuentros previos en Omán y en la propia ciudad suiza, con mediación del ministro de Exteriores omaní, Badr bin Hamad al Busaidi. Aunque ambas partes hablaron de “progresos” tras esas reuniones, persisten diferencias sustanciales.
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Washington exige la paralización total del enriquecimiento de uranio y restricciones al alcance del programa de misiles iraní, especialmente en lo relativo a su capacidad de impactar en Israel. Teherán, en cambio, condiciona cualquier limitación adicional al levantamiento de sanciones económicas.
Medios estadounidenses describen el nuevo encuentro como una posible “última oportunidad” para evitar una escalada. En paralelo, Estados Unidos ha reforzado su presencia militar en la región con portaaviones, destructores y escuadrones de combate, en lo que representa el mayor despliegue desde la invasión a Irak. Irán, por su parte, ha advertido que responderá con firmeza ante cualquier ataque y que un eventual conflicto podría expandirse a toda la región.
Con información de EFE.








