Un hombre pasa delante de una enorme bandera iraní, en una imagen de archivo. Foto: EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH.
Un hombre pasa delante de una enorme bandera iraní, en una imagen de archivo. Foto: EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH.

Es lo que denunció el diario reformista ‘Shargh’ este domingo en un informe en el que relata un cambio silencioso pero profundo en la gestión del acceso a la red internacional.

Bajo el nombre de “internet Pro”, las autoridades han puesto en marcha un sistema aprobado en instancias superiores al Gobierno, como el Consejo Supremo de Seguridad Nacional, cuya implementación ha sido encargada al Centro Nacional del Ciberespacio.

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Acceso desigual

El resultado, según el periódico, es un esquema de acceso desigual no solo entre quienes tienen conexión y quienes no, sino también entre los propios beneficiarios.

En contraste, un profesor universitario aseguró no haber percibido restricciones en su conexión, lo que apunta a diferentes niveles de acceso incluso dentro del sistema.

Para obtener este servicio las empresas deben presentar una solicitud formal y facilitar los datos de los usuarios que utilizarán la conexión. La decisión final recae en un comité creado por orden del Consejo Supremo de Seguridad Nacional.

En caso de aprobación, el servicio tiene un coste inicial de unos 22 millones de riales (unos 12 euros), mientras que el precio por gigabyte oscila entre 400,000 y 500,000 riales (entre 0,21 y 0,27 euros), cifras superiores a las del acceso convencional.

Este modelo comenzó a tomar forma tras el corte de internet de tres semanas durante las protestas antigubernamentales del pasado enero y ha cobrado fuerza en el actual contexto, marcado por un apagón digital que ya supera los 58 días, considerado por NetBlocks como uno de los más prolongados registrados en una sociedad conectada.

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¿Sistema discriminatorio?

Más allá del bloqueo de contenidos, el modelo emergente redefine las condiciones de acceso: quién puede conectarse, a qué servicios y a qué coste, en un contexto en el que la mayoría de la población permanece sin conexión al internet internacional.

Algunos sectores han rechazado este sistema por considerarlo discriminatorio, entre ellos, la Organización del Sistema de Enfermería, que anunció que no solicitará acceso a “internet Pro” mientras no se restablezca la conexión general para la población.

El propio Gobierno iraní ha criticado esta semana “cualquier forma de restricción o discriminación” en el acceso a internet, aunque estas decisiones están vinculadas a organismos relacionados con la seguridad nacional.

Sin embargo, la discriminación ya existía previamente, ya que algunos usuarios, especialmente altos cargos políticos, cuentan con lo que se conoce como “tarjetas blancas”, con acceso a internet sin censura y que, en tiempos de corte de las conexiones, siguen funcionando, lo que genera malestar entre la población.

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