
Estados Unidos anunció un plan para levantar selectivamente sanciones y permitir la venta de petróleo venezolano en los mercados internacionales, bajo un esquema en el que los ingresos quedarán bajo control estatal, en paralelo a la incautación de buques sancionados vinculados al país sudamericano.
El Departamento de Energía de Estados Unidos informó que las ventas de crudo venezolano comenzarán de inmediato con un volumen inicial de entre 30 y 50 millones de barriles. De acuerdo con el plan divulgado, los ingresos se depositarán en cuentas controladas por el gobierno estadounidense en bancos reconocidos internacionalmente y su distribución se realizará a discreción de la administración del presidente Donald Trump.
Las autoridades indicaron que este mecanismo de comercialización se mantendrá de manera indefinida, como parte de una nueva estrategia para gestionar el flujo de petróleo venezolano hacia los mercados globales.

VENTA DE PETRÓLEO BAJO CONTROL DE EE.UU.
En paralelo al anuncio económico, el Comando Europeo de Estados Unidos confirmó la incautación del buque mercante Bella 1 por violaciones a las sanciones estadounidenses, luego de que intentara evadir un bloqueo impuesto a petroleros sancionados que operan alrededor de Venezuela. El barco había sido seguido por fuerzas estadounidenses desde el mes pasado.
Posteriormente, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, informó que las fuerzas estadounidenses también tomaron control del petrolero Sophia en el Caribe. Según precisó, ambos buques habían atracado recientemente en Venezuela o se encontraban en ruta hacia ese país.
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Las autoridades estadounidenses sostienen que estas embarcaciones forman parte de una denominada “flota fantasma” utilizada para transportar petróleo desde Venezuela, Rusia e Irán hacia clientes principalmente en Asia, en desafío a las sanciones occidentales.
OPERATIVOS Y CONTEXTO DE SANCIONES
La incautación de los petroleros se produjo pocos días después de una operación militar estadounidense en Caracas que culminó con la captura del entonces presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa. Tras ese operativo, funcionarios de la administración Trump señalaron que continuarán incautando buques sancionados vinculados al país sudamericano.

El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que Estados Unidos seguirá recurriendo a órdenes judiciales para incautar embarcaciones que transporten petróleo en violación de las sanciones vigentes.
El Bella 1 había sido sancionado en 2024 por presuntamente contrabandear carga para una empresa vinculada al grupo Hezbollah. Durante su trayecto, el buque cambió de nombre a Marinera, fue registrado bajo bandera rusa y pintó una bandera de ese país en el casco, según información oficial.
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Autoridades de Rusia expresaron su preocupación por la incautación y cuestionaron la legalidad del abordaje, citando la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. En tanto, el Ministerio de Transporte ruso confirmó el abordaje y rechazó el uso de la fuerza contra buques registrados en otras jurisdicciones.
Maduro compareció esta semana ante una corte en Nueva York, donde rechazó su detención y se declaró inocente de cargos federales por narcotráfico. Su defensa anunció que impugnará la legalidad de la operación militar estadounidense.







