
Luego que el Parlamento cubano aprobara la mayor reforma económica desde el triunfo de la revolución, expertos valoraron positivamente las medidas orientadas a ampliar el espacio para la iniciativa privada, aunque consideran que su implementación podría atravesar muchas dificultades y algunas requieren la eliminación de sanciones estadounidenses.
La Asamblea Nacional del Poder Popular dio luz verde a 176 medidas que incluyen desde más espacio para las empresas privadas y la posibilidad de importar y exportar sin intermediación estatal hasta permisos para que cadenas de comida rápida se instalen en el país.
Retos para la implementación
Especialistas consultados consideraron que los cambios representan una transformación significativa del modelo económico cubano, al flexibilizar mecanismos que durante décadas estuvieron bajo control exclusivo del Estado.
“Elementos que durante décadas fueron enumerados como pilares de la economía revolucionaria, como el monopolio estatal del comercio exterior y la centralización de las fuerzas productivas, han sido desmantelados”, dijo a The Associated Press el politólogo y abogado cubanoamericano Luis Carlos Battista.
No obstante, Battista advirtió que existen “numerosas dificultades” para su implementación, entre ellas la burocracia “lenta e ineficiente” y la desconfianza de los potenciales empresarios e inversores.
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En la misma línea, el investigador asociado del Instituto Quincy en Whashington, Lee Schlenker, sostuvo que “habrá que ver cómo se desarrollan realmente, cómo se implementan y aplican; si se politizarán, si se aplicarán de forma selectiva o si, verdaderamente, todos los actores económicos serán tratados bajo las mismas condiciones”.
Ambos expertos coincidieron en que las sanciones impuestas por Estados Unidos representan uno de los principales desafíos para que la reforma produzca resultados concretos.
Según Schlenker, muchas de las medidas aprobadas solo tendrán un impacto real si Washington flexibiliza gradualmente las restricciones económicas y financieras que pesan sobre la isla.
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El profesor asociado de Augusta University, Paolo Spadoni, consideró que el éxito del plan dependerá de la rapidez con la que el Gobierno cubano logre traducir las reformas en mejoras tangibles para la población. “Si los líderes cubanos tienen esperanza de sobrevivir a esta crisis sin precedentes y a la presión estadounidense, tienen que moverse rápido”, afirmó.
“Si tengo 30 horas sin corriente, ¿cómo voy a ver los anuncios en la televisión? Me voy para el trabajo a oscuras y regreso a la casa a oscuras”, se quejó Juana Pérez, una vendedora de artículos para el hogar de 54 años. “Esto va a seguir peor y peor cada día”, dijo con pesimismo.
Cuba insiste en el diálogo con EE.UU.
Las reformas fueron aprobadas en medio de una compleja coyuntura económica marcada por apagones prolongados, escasez de bienes básicos y limitaciones en sectores como la salud, el transporte, la industria y la educación.
En paralelo, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente Raúl Castro y uno de los participantes en los recientes contactos con Washington, reiteró que Cuba mantiene disposición al diálogo pese a las tensiones bilaterales.
“Cuba no representa la más mínima amenaza a los intereses y la seguridad nacional de Estados Unidos. Seguimos ofreciendo una relación civilizada, de respeto e igualdad”, afirmó Rodríguez Castro, quien también señaló que resulta difícil sostener negociaciones en un contexto de creciente presión económica por parte de Washington.
Con información de la agencia AP







