
Las tensiones entre Cuba y Estados Unidos volvieron a escalar este lunes luego de que La Habana advirtiera sobre un eventual “baño de sangre” ante una posible intervención militar estadounidense, mientras Washington anunció nuevas sanciones contra la principal agencia de inteligencia cubana y varios altos funcionarios del país.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, defendió el derecho de la isla a responder ante cualquier agresión externa, en medio de versiones difundidas por el medio estadounidense Axios sobre la presunta adquisición por parte de Cuba de más de 300 drones militares provenientes de Rusia e Irán.
Según el reporte, basado en información de inteligencia clasificada, La Habana estaría evaluando el uso de estos equipos contra la base estadounidense ubicada en Bahía de Guantánamo y otros objetivos estratégicos.
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La publicación se conoció en un contexto marcado por especulaciones sobre una posible acción militar de la administración de Donald Trump para desplazar al gobierno cubano.
El informe advertía que embarcaciones militares estadounidenses e incluso el estado de Florida podrían convertirse en potenciales objetivos de ataques con drones, escenario que un funcionario estadounidense, bajo reserva, calificó como evidencia de una “creciente amenaza” por parte de Cuba.
A través de un mensaje en X, Díaz-Canel sostuvo que el país tiene el “derecho absoluto y legítimo” de defenderse ante una eventual ofensiva, y remarcó que ello no debería utilizarse como argumento para justificar una guerra.
Asimismo, el mandatario advirtió que una eventual intervención militar sobre la isla podría desencadenar “un baño de sangre de consecuencias incalculables”.
En una entrevista con la AFP en Nueva York, el embajador cubano ante la ONU, Ernesto Soberón, afirmó que la hipótesis de un ataque de Cuba contra Estados Unidos “no tiene ningún sentido”, y acusó a Washington de “fabricar un pretexto” para “justificar” una eventual acción militar contra la isla.

Nuevas sanciones y presión sobre La Habana
En paralelo, el gobierno estadounidense incrementó la presión sobre Cuba al imponer sanciones contra su agencia de inteligencia y nueve ciudadanos cubanos, entre ellos ministros y altos funcionarios del gobernante Partido Comunista de Cuba.
La medida, anunciada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro, también incluyó a generales y dirigentes vinculados al aparato estatal.
Trump ha reiterado en diversas ocasiones que Cuba representa una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos y ha endurecido la presión sobre la isla, incluida la restricción del suministro de petróleo proveniente de Venezuela, uno de sus principales aliados regionales.
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El escenario ha agravado la crisis económica cubana, marcada por escasez de alimentos y medicinas, así como prolongados cortes de energía. La Habana sostiene que las restricciones energéticas han limitado el acceso al diésel y al fueloil necesarios para sostener la generación eléctrica.
En medio de esta situación, Cuba recibió este lunes un nuevo cargamento de ayuda humanitaria procedente de México, el quinto que envía a la isla el gobierno de Claudia Sheinbaum desde febrero. El envío, transportado en un buque mercante, incluyó unas 1,700 toneladas de productos.
El ministro cubano de Industria Alimentaria, Alberto López, indicó que la ayuda contenía leche en polvo y frijoles destinados principalmente a niños y adultos mayores.
Con información de AFP.







