
El repunte de las compras de petróleo de China está impulsando los precios de los crudos de África, Canadá y América Latina, mientras las interrupciones en el estrecho de Ormuz obligan a las refinerías a buscar suministros en mercados más lejanos.
El suministro del golfo Pérsico sigue restringido y las exportaciones de Irán prácticamente se han paralizado debido al bloqueo estadounidense. El repunte de la demanda china supone un giro frente a los primeros meses de la guerra, cuando el débil consumo ayudó a contener precios.
El cambio está provocando fuertes alzas en distintos tipos de crudo. El Djeno de Congo se ofreció esta semana a compradores chinos con primas de hasta US$ 20 por barril sobre el Brent de ICE, frente a unos US$ 15 hace un par de semanas, según operadores que pidieron no ser identificados porque no están autorizados a hablar con los medios.
El aumento está dejando fuera del mercado a las refinerías chinas más pequeñas, que operan con márgenes más estrechos que las grandes procesadoras estatales, señalaron las fuentes citadas.
Las refinerías chinas también han comprado activamente petróleo de Canadá, Brasil y Argentina en las últimas semanas, mientras las fuertes adquisiciones han impulsado el precio del crudo ESPO de la costa rusa del Pacífico. Los precios de los crudos disponibles de Medio Oriente se han disparado debido a que el recrudecimiento de los enfrentamientos entre Estados Unidos e Irán en las últimas semanas ha deteriorado las perspectivas de mayores flujos a través de Ormuz.
Sin embargo, las compras chinas aún no han regresado a los niveles previos a la guerra: actualmente se dirigen hacia los 10 millones de barriles diarios, según estimaciones de finales del mes pasado, frente a 12 millones antes del conflicto.

No obstante, el aumento no necesariamente indica una recuperación de la demanda china de más largo plazo. La mejora de los márgenes de refinación, la reanudación de las exportaciones de combustibles y la reposición comercial de inventarios están alentando las compras, mientras el impacto sobre la oferta obliga a los compradores a competir de manera más agresiva.
“Las fuertes compras de China últimamente se deben en gran medida a que las refinerías están aprovechando márgenes favorables”, señaló Liao Na, fundadora de la firma de investigación energética GL Consulting. “La activa reposición de inventarios por parte de operadores comerciales también ha ayudado, pero no necesariamente es una señal de una mayor demanda subyacente que esté respaldando la recuperación”.
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Las refinerías privadas más pequeñas son las más perjudicadas por los cambios en el mercado. Antes dependían en gran medida del petróleo iraní y venezolano con descuento, que ya no está disponible. Estas refinerías, conocidas como teapots, tienen dificultades para competir con las estatales, que cuentan con mayor capacidad financiera, y con las grandes independientes, que están ofreciendo precios superiores.
China todavía tiene enormes reservas almacenadas, lo que le da flexibilidad para comprar menos en períodos de mayor demanda y precios más altos. El país tiene al menos 1.000 millones de barriles de crudo almacenados, según estimaciones.
Incluso si las compras chinas continúan recuperándose, un límite estructural probablemente mantendrá las adquisiciones contenidas a más largo plazo. El presidente de Sinopec, la mayor refinadora del país, señaló el mes pasado que la demanda petrolera de China probablemente alcanzó su máximo en 2025. La rápida adopción de vehículos eléctricos desplazó alrededor de 1.5 millones de barriles diarios de demanda de petróleo en el segundo trimestre, según la Agencia Internacional de Energía.
Esa combinación de amplios inventarios y una desaceleración estructural de la demanda significa que China puede seguir reaccionando con gran flexibilidad a los precios. Goldman Sachs Group Inc. estima que las importaciones de crudo han caído alrededor del 35% respecto del mismo período del año pasado.
“China seguirá actuando como una fuerza estabilizadora en los mercados mundiales de crudo al moderar las escaladas de precios”, sostuvo en una entrevista con Bloomberg TV Daan Struyven, responsable de investigación petrolera de Goldman.






