
La Casa Blanca respaldó la llamada que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizó al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para dejar sin efecto la sanción impuesta al delantero estadounidense Folarin Balogun durante el Mundial 2026. Desde Washington aseguraron que la gestión “logró lo correcto”, pese a las críticas que generó en el ámbito futbolístico.
El director del grupo de trabajo de la Casa Blanca para el Mundial, Andrew Giuliani, rechazó que la intervención del mandatario represente un hecho sin precedentes o que pueda provocar el malestar de otras federaciones.
Según explicó, la actuación del Gobierno estadounidense no busca interferir en decisiones deportivas, sino garantizar que las competiciones se desarrollen bajo criterios de juego limpio. Como ejemplo, mencionó casos en los que autoridades del país promovieron investigaciones por presuntas irregularidades en ligas como la MLB y la NBA.
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“Esto no sienta un precedente en cuanto a que EE.UU. examine lo que podría ser una gestión fraudulenta en un terreno de juego”, explicó Giuliani.
La polémica surgió después de que el árbitro brasileño Raphael Claus expulsara a Balogun durante el partido entre Estados Unidos y Bosnia y Herzegovina por los dieciseisavos de final, una decisión que implicaba su suspensión automática para el duelo de octavos frente a Bélgica.
De acuerdo con Giuliani, tras analizar el caso junto con Trump y el secretario de Comercio, Howard Lutnick, se resolvió que el presidente debía comunicarse con Infantino.

Al día siguiente, el Comité Disciplinario de la FIFA anunció la suspensión del castigo al delantero, amparándose en el artículo 27 de su Código Disciplinario. La medida fue considerada inusual y motivó cuestionamientos de distintas federaciones nacionales y confederaciones regionales, además de reavivar las críticas sobre la relación entre Infantino y Trump.
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Giuliani sostuvo que Estados Unidos busca garantizar condiciones de igualdad en el torneo, especialmente considerando la inversión pública y los años de preparación destinados a la organización del Mundial. En ese sentido, afirmó que la administración mantiene su respaldo a la decisión adoptada y considera que la tarjeta roja nunca debió haberse mostrado.
El funcionario también reiteró sus cuestionamientos al arbitraje de Claus, al señalar que el juez no debió utilizar la repetición en cámara lenta del VAR para evaluar la jugada. Asimismo, recordó que el árbitro fue mencionado como testigo en una investigación sobre presuntas irregularidades en el fútbol brasileño, aunque reconoció que nunca fue investigado formalmente.
Con información de EFE.







