
Los bonos de la chilena Falabella SA repuntaron la semana pasada después de que S&P Global Ratings mejorara la calificación de la minorista a grado de inversión. La compañía logró así dejar atrás la categoría de “ángel caído” tras poco más de dos años de reestructuración, y corona los esfuerzos del ex presidente del directorio Enrique Ostalé.
Los bonos en dólares de Falabella rentaron un 1.06% en la semana, solo superados dentro de la deuda corporativa chilena en moneda dura por el gigante del litio SQM SA. Sus notas al 2032 han subido 2.3 centavos hasta 90.75 desde el 1 de abril, cuando S&P mejoró su calificación de BB+ a BBB-.
Pero es poco probable que a esto le siga otro periodo prolongado de alzas, dijo Josefina Valdivia, gerente de renta fija en Credicorp Capital. La mejora se produjo después de que Ostalé impulsara un plan para enajenar US$ 1,000 millones en activos, aumentar las ventas y reducir la deuda. Ese programa ya está completado y Ostalé —el primer presidente del directorio en casi 140 años que no provenía de las familias controladoras— dejó el cargo.
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“Hay inversionistas que vuelven a poder invertir en Falabella que antes estaban limitados”, dijo Valdivia. “Todavía hay un pequeño espacio chiquitito quizás para que sigan subiendo pero ya mucho más limitado.
La razón es simple. Los inversionistas ya estaban incorporando en los precios que Falabella se convertiría en una “estrella ascendente”, término usado para describir a empresas que pierden y luego recuperan su grado de inversión.
Las notas de Falabella con vencimiento en 2032 retornaron 13.26% el año pasado y ahora cotizan con un spread de 124.43 puntos base sobre los bonos del Tesoro de EE.UU., un mínimo histórico. Eso se compara con 229.78 puntos base hace un año y un máximo de 408.17 puntos base en noviembre de 2023, el mes en que fueron rebajadas por S&P y Fitch Ratings.

Recuperación
Ostalé fue designado a comienzos de 2023 en una amplia reestructuración de la administración que también llevó al ex director de finanzas Alejandro González Dale a convertirse en gerente general en 2024. Ostalé había sido previamente presidente del directorio de Walmart México y Centroamérica, así como gerente general para la región de América Latina, el Reino Unido y África.
Su plan de recuperación incluyó la venta del centro comercial Open Plaza Kennedy por casi US$ 200 millones y de Falabella Perú a Mallplaza por US$454 millones. Las transacciones ayudaron a reducir la relación deuda total/Ebitda de sobre 7 veces en 2023 a 1.3 veces a fines de 2025.
“Desde que fue nombrado, cambio el view bajista de la empresa, hizo un milagro en la práctica”, dijo Jaime Achondo, gerente general de la corredora Fynsa. “Dio vuelta una situación muy delicada en tiempo record”.
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Ostalé dejó la empresa el mes pasado, tras el término de un pacto de accionistas que derivó en su reemplazo por el ex CEO de Mallplaza, Fernando de Peña.
Fitch elevó la calificación de Falabella a grado de inversión en octubre. Con la mejora de S&P, la minorista recupera oficialmente el grado de inversión, lo cual le abre la puerta a que más inversionistas institucionales puedan invertir en sus bonos.
S&P citó un mayor flujo de caja y menor deuda para la mejora, mientras que Fitch había señalado previamente eficiencias en costos y un renovado enfoque en los negocios principales.
S&P espera que la empresa mantenga la deuda entre 2 y 2.5 veces Ebitda en los próximos 12 a 24 meses.

Consolidación
El éxito de la reestructuración se hizo evidente en febrero, cuando Falabella reportó utilidades anuales récord de US$ 1,490 millones, frente a US$ 530 millones un año antes. La empresa había acumulado pérdidas y deuda tras invertir fuertemente en comercio electrónico en medio de una fuerte competencia y un débil consumo, lo que motivó las rebajas de S&P y Fitch.
En una respuesta escrita a preguntas, Falabella dijo que ahora su foco está en sus planes de inversión para 2026 y agregó que se mantendrán “flexibles para capitalizar oportunidades adicionales que surjan en el mercado”.
La empresa ha señalado que invertirá US$ 900 millones este año, enfocándose en mejorar tiendas existentes y su capacidad tecnológica.
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“Lo haremos aplicando la misma disciplina financiera que nos ha traído hasta aquí”, dijo Falabella el viernes.
S&P señaló en un comunicado este mes que espera que “la administración preserve la disciplina financiera y ajuste el gasto y las distribuciones según sea necesario bajo condiciones operativas más débiles, apoyando la estabilidad del apalancamiento”.
Valdivia no prevé que la empresa necesite emitir deuda para financiar este plan.
Aun así, los bonos de Falabella retrocedieron después de que la guerra con Irán impulsara los precios del petróleo, elevando la inflación y amenazando con debilitar el consumo. Dependiendo de cuánto dure el conflicto, Falabella podría ver algunos efectos en sus resultados.
“Va a depender al final del día, que tan grande sea el impacto al consumo”, dijo Valdivia. “El escenario base es que esto no va a pasar y que en el fondo no vamos a ver un deterioro importante”.








