
Estados Unidos e Irán parecen estar acercándose a un acuerdo para poner fin a la guerra y reabrir el estrecho de Ormuz. El presidente estadounidense Donald Trump afirmó el lunes que las negociaciones están “avanzando bien”, al tiempo que reiteró su advertencia de que los combates se reanudarían si no se alcanza un acuerdo.
No está claro cuándo o cómo podría finalizarse el acuerdo ni cuándo entrarán en vigor sus distintas partes. Trump habló el fin de semana con aliados en Oriente Medio, incluido Israel. Los detalles provienen de dos funcionarios regionales y un funcionario estadounidense que hablaron bajo condición de anonimato para poder comentar sobre las delicadas negociaciones.
Una delegación iraní encabezada por el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Qalibaf, viajó a Qatar el lunes como parte de las negociaciones, aunque no estaba claro de momento qué se discutiría. Qalibaf encabezó conversaciones históricas cara a cara con el vicepresidente JD Vance en Pakistán el mes pasado.
Esto es lo que sabemos y lo que no sabemos:
La guerra terminaría
En las 12 semanas transcurridas desde que Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra con ataques que mataron al líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, y a otros altos funcionarios, Teherán iniste en que cualquier acuerdo se centre en poner fin a los combates en todos los frentes. Eso incluye Líbano, donde el grupo armado Hezbollah, respaldado por Irán, ha estado combatiendo a Israel desde dos días después del inicio de la guerra.
Un frágil alto el fuego se ha mantenido desde el 7 de abril. El fin de la guerra aliviaría las preocupaciones en toda una región que vio refugios del golfo Pérsico y centros de conexiones aéreas como Emiratos Árabes Unidos atacados por misiles y drones iraníes. Permitiría que el transporte marítimo mundial, incluido un estimado del 20% del petróleo del mundo, comience a fluir de nuevo por el estrecho de Ormuz. También permitiría la reconstrucción de la infraestructura energética y de otro tipo en la región.
Ambos funcionarios regionales indicaron que el borrador del acuerdo incluye el fin de la guerra entre Israel y Hezbollah, así como un compromiso de no interferir en los asuntos internos de los países de la región. Esa es una referencia al apoyo de Irán a fuerzas aliadas, que también incluyen a los rebeldes hutíes en Yemen, a los milicianos de Hamás en Gaza y a grupos armados chiíes en Irak.
Estados Unidos quiere que Israel tenga las manos libres para responder a lo que considera amenazas en Líbano, mientras que Irán lo rechaza, señaló un funcionario regional. El funcionario estadounidense afirmó que el acuerdo garantizaría el derecho de Israel a actuar contra amenazas inminentes en defensa propia.
El estrecho de Ormuz se reabriría gradualmente
Los objetivos declarados de Estados Unidos e Israel eran desmantelar el programa nuclear de Irán, frenar su programa de misiles y poner fin a su apoyo a fuerzas armadas aliadas.
Pero el control de Irán sobre el estrecho de Ormuz, que estaba abierto al transporte marítimo internacional antes de la guerra, pasó rápidamente a encabezar las preocupaciones mundiales, ya que cientos de barcos que transportaban petróleo, gas natural, fertilizantes y otros suministros quedaron varados.
Según el acuerdo que está tomando forma, el estrecho se reabriría gradualmente en paralelo con el fin, por parte de Estados Unidos, del bloqueo de los puertos de Irán que inició el 17 de abril, dijeron los funcionarios regionales. El bloqueo ha limitado la capacidad de Irán para enviar su petróleo y obtener el dinero en efectivo que tanto necesita su economía, castigada desde hace tiempo.
Estados Unidos permitiría a Irán vender su petróleo mediante exenciones de sanciones, dijo uno de los funcionarios, que fue informado sobre las negociaciones. El alivio de sanciones y la liberación de miles de millones de dólares de Irán en fondos congelados se negociarían durante un período de 60 días, dijo el funcionario.
Irán renunciaría a su reserva de uranio altamente enriquecido
El programa nuclear de Irán y las preocupaciones internacionales sobre su posible búsqueda de un arma nuclear están en la base de las tensiones. Estados Unidos e Israel han considerado operaciones militares sumamente complejas para entrar y destruir su uranio altamente enriquecido.
Según el posible acuerdo, Teherán aceptaría renunciar a esa reserva de uranio altamente enriquecido, de acuerdo con los funcionarios regionales. Un funcionario, con conocimiento directo de las negociaciones, explicó que la forma en que Irán lo entregaría quedaría sujeta a conversaciones adicionales durante el período de 60 días. Es probable que una parte se diluya y el resto se transfiera a un tercer país, indicó el funcionario. Rusia se ha ofrecido a recibirlo.
Un funcionario estadounidense confirmó el período de 60 días y dijo que, si Irán no renuncia a su reserva, no habrá alivio de sanciones.
Irán tiene 440.9 kilogramos (972 libras) de uranio enriquecido hasta una pureza del 60%, un paso técnico corto respecto de los niveles de grado armamentístico del 90%, según el Organismo Internacional de Energía Atómica.
Irán sostiene que tiene un derecho “inalienable” a la tecnología nuclear, al tiempo que insiste en que su programa es pacífico. El domingo, el presidente Masoud Pezeshkian declaró a la televisión estatal que estaban listos “para asegurarle al mundo que no buscamos un arma nuclear”.
Lo que parece faltar
“¡Las negociaciones con la República Islámica de Irán están avanzando bien!”, escribió Trump el lunes en redes sociales. “¡Solo será un Gran Acuerdo para todos o, ningún acuerdo en absoluto — de vuelta al frente de batalla y disparos, pero más grandes y más fuertes que nunca antes— y nadie quiere eso!”.
A pesar de las afirmaciones de progreso, varios asuntos parecen no estar resueltos, incluido si Irán podría enriquecer uranio y hasta qué nivel, y el destino de su programa de misiles, que Israel en particular considera una amenaza importante.
Y aunque Estados Unidos e Israel entraron en la guerra con la esperanza declarada de ver a los iraníes levantarse contra su gobierno tras las protestas nacionales de principios de año, cualquier discusión sobre un cambio de liderazgo en Teherán parece haber quedado descartada.
En cuanto a objetivos que Irán había planteado anteriormente durante las negociaciones, no parece haber mención de una retirada de las fuerzas estadounidenses de la región ni de reparaciones por los daños que la guerra ha causado.







