
Los aranceles que se han impuesto mutuamente Colombia y Ecuador entraron en vigencia desde la medianoche de este domingo, marcando una escalada en la tensión que afecta un comercio bilateral de US$ 2,800 millones al año.
Este conflicto comercial inició cuando el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, anunciara de forma sorpresiva, el pasado 21 de enero durante el Foro de Davos, la imposición de un arancel del 30% a las importaciones colombianas a partir del 1 de febrero.
Noboa justificó la medida en el déficit comercial que mantiene Ecuador con Colombia, que supera los US$ 1,000 millones anuales.
Colombia exporta a Ecuador cerca de US$ 1,800 millones al año, mientras que las ventas ecuatorianas al mercado colombiano apenas bordean los US$ 900 millones. A ello se sumaron acusaciones del Gobierno ecuatoriano contra el presidente Petro por una supuesta falta de compromiso para frenar el ingreso de cocaína producida en Colombia hacia Ecuador.
Ante esto, el Gobierno colombiano, presidido por Gustavo Petro, aplicó un arancel similar a una lista de cincuenta productos ecuatorianos que ingresan a Colombia, entre ellos frijoles, arroz, plátanos, aceites y azúcar, además de neumáticos, calzado, tubos de aluminio, bombonas y botellas, alcoholes etílicos e insecticidas.
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Los efectos logísticos ya se evidencian. Este sábado, las filas de camiones con carga en el paso fronterizo de Rumichaca, el único paso fronterizo legal habilitado actualmente entre Colombia y Ecuador, llegaban a los 600 metros, con el objetivo de pasar antes de que entrasen en vigor los aranceles.
En Ecuador los exportadores estiman que las pérdidas por estas medidas pueden ser de unos 273 millones de dólares al año.
Los principales productos comprados por Colombia a Ecuador son enlatados de pescado, maderas, extractos y aceites vegetales y camarón (langostino), mientras que lo que más compra Ecuador a Colombia son medicinas, cosméticos, insecticidas, herbicidas, productos de limpieza e higiene y camiones.

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Electricidad y petróleo, los puntos más sensibles
Más allá del comercio de bienes, el conflicto alcanzó la interconexión eléctrica pues desde el 22 de enero, Colombia suspendió la provisión de electricidad a Ecuador.
Colombia venía suministrando a Ecuador en momentos de crisis donde el sistema eléctrico ecuatoriano no logra generar lo suficiente para abastecer la demanda interna.
Como se recuerda, en 2024 Ecuador pasó una fuerte crisis energética que llevó a racionar la electricidad con cortes programados del suministro de hasta 14 horas al día durante más de dos meses. Por ello, la venta de electricidad de Colombia a Ecuador llegó a los US$ 334 millones y ocupó el primer lugar en las importaciones ecuatorianas desde Colombia.
Si bien en estos momentos Ecuador cuenta con suficiente agua en sus embalses para atender la demanda interna y la suspensión de la venta de electricidad de Colombia no tendrá efectos inmediatos, puede ser clave más adelante si las principales hidroeléctricas ecuatorianas vuelven a quedarse sin agua como en las pasadas ocasiones.
La desconexión eléctrica realizada por Colombia fue respondida por Ecuador con un incremento de la tasa de transporte del crudo de la petrolera estatal colombiana Ecopetrol a través de los oleoductos ecuatorianos, de US$ 3 a US$ 30 por barril, un valor que hace insostenible la operación. En promedio Ecuador movía hasta ahora unos 10,000 barriles al día de Ecopetrol.
(Con información de la agencia EFE)








