
El gusano barrenador del Nuevo Mundo ha reaparecido en Estados Unidos, y el contagio de un perro en Nuevo México está generando preocupación por los riesgos que representa para otros animales, además del ganado.
Los perros no son los únicos susceptibles a este parásito mortal. Según el Departamento de Agricultura de EE.UU., los casos registrados hasta ahora en el país también han afectado a terneros y una cabra. Cerdos, caballos, ciervos, gatos e incluso seres humanos han resultado afectados por el gusano barrenador en otros brotes, incluido el actual en México.
Los expertos en salud animal señalan que las probabilidades de contagio siguen siendo bajas, incluso para la mayor parte del ganado en esta etapa en EE.UU., principalmente porque el gusano barrenador no se desplaza grandes distancias por sí mismo. La plaga corresponde a una mosca cuyas larvas penetran en las heridas de los animales de sangre caliente. El gusano barrenador puede propagarse con rapidez y matar incluso a ganado adulto en apenas 10 días si no recibe tratamiento, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Sin embargo, cuando se detecta a tiempo, la infestación puede controlarse con éxito.
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Los animales más vulnerables son los bovinos. Aunque el gusano barrenador puede afectar a cualquier animal de sangre caliente, el ganado vacuno suele ser especialmente susceptible porque se concentra en grandes rebaños y “en entornos muy favorables para las poblaciones de moscas, por lo que estas pasan de un animal a otro en condiciones de calor y sequedad”, explicó Sally DeNotta, profesora clínica asociada de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Florida.
Los cerdos también se han visto afectados, aunque hasta ahora en menor medida. Investigadores de la Universidad Texas A&M señalaron el lunes que los productores deben extremar las precauciones con procedimientos rutinarios que pueden causar heridas, como el marcado de orejas. También recomendaron utilizar medicamentos orales en lugar de inyecciones siempre que sea posible.
El Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA) indicó que los residentes de las zonas afectadas deben inspeccionar diariamente a los animales para detectar signos de malestar, heridas que supuren o aumenten de tamaño, presencia de gusanos y lesiones alrededor de los orificios corporales.

El tratamiento suele consistir en retirar las larvas y desinfectar la herida, aunque el proceso de extraer cientos de gusanos de la carne puede resultar complejo y laborioso.
DeNotta afirmó que, por ahora, los propietarios de mascotas no necesitan modificar las rutinas de sus animales, pero sí deben dar prioridad al cuidado de las heridas, asegurándose de tratar y cubrir cualquier posible foco de infección.
Los propietarios deben intentar “reducir la población de moscas alrededor de sus animales” mediante insecticidas y repelentes, indicó DeNotta. Si los animales presentan heridas abiertas, esas áreas deben recibir tratamiento intensivo y permanecer cubiertas.
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La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) aprobó de forma condicional varios medicamentos para tratar el gusano barrenador en ganado y perros, y además emitió una autorización de uso de emergencia para medicamentos adicionales destinados a una gama más amplia de especies. El USDA informó la semana pasada que algunos de esos tratamientos, incluidos en la denominada Reserva Veterinaria Nacional, estaban siendo enviados a Texas.
Los animales con mayor riesgo son aquellos que han parido recientemente, los recién nacidos, los que presentan heridas abiertas o los que fueron sometidos a una cirugía en fechas recientes, según la Asociación Americana de Medicina Veterinaria.
En la población general, los casos humanos son poco frecuentes y suelen registrarse en zonas de América Central, América del Sur y el Caribe donde el parásito es endémico. Los viajeros con heridas abiertas que pasan tiempo al aire libre o cerca del ganado enfrentan el mayor riesgo, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. El pasado agosto se detectó un caso en Maryland correspondiente a una persona que había viajado desde El Salvador.

La detección más reciente del gusano barrenador en EE.UU. antes del actual episodio ocurrió en 2016 entre ciervos de los Cayos de Florida. La plaga fue erradicada a comienzos de 2017, según el USDA. Un brote anterior que afectó al ganado se registró en 1976 y alcanzó a casi 1.5 millones de cabezas en Texas.
Mientras tanto, el USDA aseguró que el suministro de alimentos sigue siendo seguro, ya que el gusano barrenador no se transmite a través de la carne ni de los productos avícolas. Los animales afectados deben salir de cuarentena y cumplir los requisitos habituales de seguridad alimentaria antes de ingresar a la cadena de suministro alimentario.







