Un EA-18G Growler, asignado al Escuadrón de Ataque Electrónico (VAQ) 133 de Estados Unidos, despega desde el portaaviones USS Abraham Lincoln para una misión en Irán. Con la expansión de los conflictos armados, el entusiasmo de los inversores por los proveedores de armas es comprensible. (Foto: AFP).
Un EA-18G Growler, asignado al Escuadrón de Ataque Electrónico (VAQ) 133 de Estados Unidos, despega desde el portaaviones USS Abraham Lincoln para una misión en Irán. Con la expansión de los conflictos armados, el entusiasmo de los inversores por los proveedores de armas es comprensible. (Foto: AFP).

Los mercados financieros nunca son más macabros que en tiempos de derramamiento de sangre. En cuanto se dispara un misil en algún lugar del mundo, empiezan a calcular no solo las pérdidas, sino también las posibles oportunidades de obtener beneficios. Incluso para quienes creen en la eficiencia del capitalismo, el proceso es inquietante. Esto se pone de manifiesto de nuevo en medio de la guerra estadounidense-israelí contra Irán.

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