
En el centro de una nueva amenaza arancelaria de Estados Unidos contra Brasil se encuentra un motivo de irritación aparentemente inocuo: un sistema de pagos instantáneos que utilizan millones de personas cada día en la mayor economía de América Latina.
Pix, como se llama este servicio administrado por el gobierno, es prácticamente omnipresente en todo el territorio continental del país, desde las remotas selvas tropicales hasta las favelas urbanas. A esta herramienta de transferencia digital de dinero, gratuita para los consumidores y de bajo costo para las empresas, se le atribuye haber impulsado la inclusión financiera en una de las sociedades más desiguales del mundo desde su lanzamiento a finales de 2020.
Está integrada en las aplicaciones móviles de bancos o empresas de tecnología financiera, y transfiere dinero directamente entre cuentas sin necesidad de tarjetas de débito o crédito. El banco central dice que ha incorporado a más de 70 millones de personas al sistema financiero. “Pix es genial porque no tienes que andar con efectivo, puedes hacer todo sólo con tu celular”, dijo Cícero Alves, un taxista de 79 años de Río de Janeiro.

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Sin embargo, a pesar de ser un éxito desarrollado por el Estado — o quizás precisamente por eso — Pix fue una de las principales justificaciones esgrimidas para imponer el arancel del 25% propuesto por Washington el mes pasado sobre muchas importaciones brasileñas. Los partidarios del gobierno de izquierda en Brasilia sugieren que esto se debe a que el popular instrumento de pagos representa un desafío para las redes de tarjetas estadounidenses Visa y Mastercard, así como para otras compañías estadounidenses de pagos y tecnología.
Una investigación realizada el mes pasado por la Oficina del Representante Comercial de EEUU (USTR) sobre supuestas prácticas comerciales desleales afirmó que Brasil otorgó un trato preferencial a su “campeón nacional” en detrimento de los proveedores de pagos estadounidenses, fomentando el uso de Pix frente a la competencia al limitar las comisiones. Todas las instituciones financieras con más de medio millón de clientes deben ofrecerles esta herramienta a sus usuarios.
El informe calificó las políticas relacionadas con Pix de “desleales y discriminatorias”, al tiempo que alegó un conflicto de intereses en el doble papel del banco central como operador del sistema y regulador. Aunque no se propuso ninguna medida contra Pix en sí, las críticas a un activo nacional tan querido han provocado una controversia política en Brasil que seguramente será tema en las próximas elecciones.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva acusó a su principal rival en las elecciones de octubre, el senador Flávio Bolsonaro — hijo del exlíder encarcelado Jair Bolsonaro — de invitar a la injerencia extranjera. “Quieren entregar Pix a intereses extranjeros. No lo van a lograr. Pix es un logro de Brasil, y no lo vamos a ceder”, publicó Lula en redes sociales.
El joven Bolsonaro, quien visitó a Donald Trump en la Oficina Oval días antes del informe de la USTR, ha negado las acusaciones e instó a la administración de Trump a no imponer nuevos aranceles antes de las elecciones, argumentando que eso beneficiaría políticamente a Lula.
Flávio Bolsonaro defendió a Pix en Washington la semana pasada, afirmando que ha “beneficiado directamente a las compañías estadounidenses, ya que el volumen de transacciones procesadas a través de tarjetas emitidas por redes estadounidenses siguió creciendo”.
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Sin embargo, en un escrito presentado ante la USTR, también propuso impedir que Pix se vincule con acuerdos de liquidación transfronterizos no occidentales, en lo que parece un guiño a las preocupaciones de la administración de Trump sobre posibles medidas para reducir la dependencia del dólar en el comercio, tal como lo propone Lula.
Lula está apelando al patriotismo con la intención de repetir el aumento de popularidad del que disfrutó cuando se inició la investigación hace un año. Esto vino acompañado de un arancel del 50% contra Brasil — que ya ha sido revocado — y que tenía como objetivo, sin éxito, impedir el enjuiciamiento de Bolsonaro padre, aliado de Trump, por cargos de golpe de Estado.
Flávio Bolsonaro, por su parte, busca atribuir el mérito de Pix a su padre. Aunque el sistema de pago se introdujo durante su administración, el proyecto fue lanzado por técnicos del banco central que habían concebido el plan años antes.
“Pix tiene un gran impacto en la campaña de Lula porque es una forma de enarbolar la bandera de la soberanía nacional”, dijo Creomar de Souza, fundador de la consultora Dharma Political Risk and Strategy. “Desde el punto de vista de la campaña de Flávio, existe una amenaza real de que sus acciones puedan interpretarse como una concesión a los intereses de EE.UU.”.
Representó más de la mitad de todas las transacciones en el país en el segundo semestre de 2025, poco más de una cuarta parte en valor, y, según el banco central, lo utilizan más de 170 millones de personas, alrededor del 80% de la población. Tan sólo en mayo de este año, el sistema procesó R3.48 billones (US$ 650 mil millones) en 7,900 millones de transacciones.
Se utiliza principalmente en teléfonos celulares y requiere una conexión a Internet y una cuenta en un banco o institución financiera. El pagador puede ingresar el código de identificación único del destinatario y el monto, o bien el comerciante genera un código QR.
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Brasilia ha rechazado las acusaciones de la USTR, argumentando que Pix es una infraestructura pública abierta y no discriminatoria diseñada para mejorar la eficiencia de los pagos y reducir los costos de transacción. Dijo que la herramienta les permite a las compañías desarrollar servicios basados en Pix y que las compañías extranjeras se habían beneficiado, agregando que Google Pay era el mayor iniciador de pagos en Pix y que una filial de Visa había obtenido autorización para operar la herramienta.
Hoy en día, Pix es el segundo sistema de pagos en tiempo real más grande del mundo por volumen de transacciones, sólo superado por la Interfaz Unificada de Pagos (UPI) de India, según ACI Worldwide. El banco central ha dicho previamente que discutió la adopción de Pix con países vecinos. Colombia cuenta con un sistema de pagos instantáneos inspirado en él.
Mientras vendía camisetas de la selección nacional en la playa de Copacabana, en Río, antes de la eliminación de Brasil del Mundial, Douglas de Souza, un vendedor ambulante de 35 años, elogió la herramienta de pagos.
A pesar de haber votado por Bolsonaro en 2022, a De Souza no le impresionó el hijo del expresidente, por lo que esta vez respaldará al presidente en ejercicio: “Jamás se escucha que el presidente Lula ni nadie más vaya a EE.UU. a vender el país o a hablar mal de él ante los estadounidenses”.
Escrito por Michael Pooler and Beatriz Langella






