
El mercado laboral peruano atraviesa un cambio. Un buen clima no depende solo de personas ‘tranquilas’. Los equipos necesitan reglas: cómo dar feedback, cómo discrepar, cuándo escalar un problema y cómo cerrar acuerdos.
Hoy, por ejemplo, para los profesionales menores de 35 años, elegir una empresa ya no pasa solo por el salario o el cargo, sino por la experiencia integral que ofrece el empleador.
La convivencia entre millennials —con una clara ambición de liderazgo— y centennials —más enfocados en propósito y flexibilidad— ha llevado a las organizaciones a adaptar su cultura para seguir siendo relevantes y atractivas.
En ese escenario, Vanessa Ratto, gerente de Estrategia de Personas, Marketing y Sostenibilidad de Pacífico Seguros, explica que el acompañamiento emocional es hoy una prioridad en la cultura organizacional.
“Esa coherencia se construye cuando las decisiones de gestión —desde cómo se lidera hasta cómo se organizan los equipos— ponen a las personas en el centro. En Pacífico Seguros venimos trabajando en ese enfoque, escuchando a nuestros colaboradores y ajustando nuestras prácticas a lo que hoy valoran”, señala Ratto.
Feedbacks de fin de año
La segunda mitad del año representa una oportunidad para revisar avances, ajustar prioridades y concentrar los esfuerzos en los objetivos de mayor impacto. En esta etapa, el liderazgo adquiere un papel especialmente relevante para mantener el foco, facilitar la toma de decisiones y acompañar a los equipos en la consecución de resultados.
De acuerdo con el Talent Insights 2026 de Cornerstone, el 88% de los responsables de Talento Humano se siente seguro o muy seguro de la capacidad de sus equipos de liderazgo para impulsar el cambio organizacional. Este resultado refleja una percepción favorable sobre la capacidad de los líderes para acompañar a sus organizaciones frente a los retos que plantea un entorno laboral en constante transformación.
Sin embargo, esta confianza convive con una brecha importante: no todas las organizaciones están generando las condiciones necesarias para que sus líderes puedan ejercer plenamente ese rol. Según una medición interna de Cornerstone, menos del 50% de las organizaciones prepara a sus líderes o les brinda los recursos necesarios para asumir los desafíos de liderazgo.
“Esta situación puede limitar su capacidad para tomar decisiones y establecer prioridades, especialmente cuando no cuentan con suficiente visibilidad sobre la estrategia del negocio o cuando esta información no trasciende los niveles más altos de la organización. Para que un líder pueda priorizar y orientar a su equipo, necesita comprender hacia dónde se dirige el negocio y cómo su trabajo contribuye a ese propósito”, sostiene Paola Chocano, Partner & Managing Director de Cornerstone Perú.
Cuidar a las personas no significa reducir la exigencia ni renunciar a los objetivos. Implica crear condiciones para que puedan sostener su desempeño, con responsabilidades definidas, autonomía y líderes disponibles. “Cerrar bien el año no depende solo de acelerar, sino de decidir dónde concentrar los esfuerzos. Una dirección clara, mayor autonomía y espacios de escucha permiten sostener los resultados sin perder de vista a las personas”, concluye Chocano.
Pero, ¿qué pasa cuando el ambiente laboral se torna tenso?
Cuando el ambiente laboral se vuelve tenso, la inteligencia emocional no consiste en “aguantarse todo” ni en evitar el conflicto: implica reconocer lo que ocurre, regular la reacción inicial y conversar con claridad para buscar una salida concreta.
En una discusión, escuchar activamente no significa estar de acuerdo. Significa verificar lo que la otra persona quiso decir antes de responder.
MCampus ComunidAD, como parte de su curso “Inteligencia Emocional” disponible para cualquier edad, comparte algunos puntos claves:1. No respondas en el momento de mayor tensión: Ante un conflicto, es fácil dejar que emociones como el enojo conduzcan la respuesta. En momentos estresantes, procura mantener la calma, evitar actuar impulsivamente y darte un tiempo antes de tomar una decisión. El objetivo debe ser encontrar una solución y evitar que la situación genere consecuencias mayores.
2. Identifica qué está ocurriendo antes de reaccionar: Si una reunión salió mal o surge una provocación, detenerse a reconocer qué está sucediendo y cómo te está afectando permite abordar el conflicto de una manera más consciente. Entender la propia reacción es un primer paso para decidir cómo responder.3. Comunica lo que piensas con claridad y respeto: Expresar una opinión, incluso cuando existe un desacuerdo, requiere encontrar un equilibrio entre defender el propio punto de vista y escuchar a los demás. Una comunicación clara y persuasiva ayuda a plantear las ideas sin perder de vista el respeto hacia el interlocutor.4. No dejes que una emoción domine la conversación: Ser un buen comunicador en situaciones difíciles implica evitar que las emociones conduzcan por completo el intercambio. Mantener una conversación equilibrada, con calma y paciencia, puede facilitar que las partes se escuchen y encuentren puntos de acuerdo.5. Entrena esta habilidad para los momentos difíciles: La inteligencia emocional adquiere especial importancia cuando aparecen reuniones desafiantes, conflictos con el equipo, la necesidad de recibir o brindar feedback y situaciones frustrantes. Reconocer las emociones propias y ajenas permite llegar mejor preparado a esos escenarios y desenvolverse de manera más equilibrada.







