
Aun así, su color amarillo brillante y nivel de picor superior apuntan a ocupar un espacio en el “top 10″. ¿Cuáles son las posibilidades? Acá te lo contamos.
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El dinamismo en años recientes
El Observatorio Económico de Comercio Exterior de la Facultad de Economía de la UPC compartió con Gestión la evolución histórica de las partidas de kion peruano sin triturar ni pulverizar.
En 2019, los envíos registraron un valor FOB de US$ 41.08 millones, con un volumen exportado de 23.18 toneladas. Al año siguiente, en 2020, las exportaciones experimentaron un crecimiento sustancial: el valor monetario se disparó a US$ 104.40 millones, mientras que el volumen se duplicó.
En 2021, el valor FOB retrocedió a US$ 83.94 millones, a pesar de que el volumen continuó en paulatino ascenso hasta las 54.53 toneladas. Esta contracción en el valor se profundizó en 2022, al situarse en US$ 63.51 millones, mientras que el volumen presentó un leve aumento.
El año 2023 estuvo marcado por el nivel récord de todo el periodo analizado. Las exportaciones alcanzaron su cúspide, con un valor FOB de US$ 118.07 millones y un volumen de 73.05 toneladas.
Tras el máximo, la dinámica entró en una etapa de ajuste. En 2024, el valor cayó a US$ 100.11 millones. Para 2025, el valor FOB descendió a US$ 87.34 millones y, hasta lo que va de 2026, se ha contabilizado un valor de US$ 57.85 millones.
Víctor Ballena, coordinador de la institución, explicó que las exportaciones de jengibre en el primer semestre fueron de US$ 45 millones: “Pero es el segundo semestre el periodo de mayor exportación de este producto peruano, esperemos que aumente”, indicó.
Las estimaciones más recientes de PromPerú, con data de Sunat, sugieren que el kion podría cerrar el año con exportaciones en el rango de US$ 110 a US$ 120 millones.
Así, para 2027 las proyecciones del observatorio muestran un fuerte repunte. Se prevé que el valor FOB alcance los US$ 114.84 millones, sustentado en un incremento en el volumen exportado, que llegaría a las 68.04 toneladas.
“Aunque por el lado negativo siempre estará el fenómeno El Niño (FEN), el producto en Perú tiene como principal zona productiva a la región de Junín, quizás esto sea diferente y alentador”, subrayó el vocero.

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Camino ascendente pero aún insuficiente
Para lograr ingresar al top 10, el kion necesita superar la marca fijada por el mango congelado, que ocupa hoy la décima casilla con US$ 158,430 millones. Esto significa que al tallo subterráneo, tomando como referencia la posible totalidad del 2026, le falta cerrar una brecha alrededor de US$ 48 millones.
En el contexto competitivo de la canasta agroexportadora, el kion se encuentra en un bloque con aún con diferencias marcadas. Inmediatamente por encima está el carmín de cochinilla (colorante natural), en el puesto 11, con US$ 157,404 millones.
Aunque el kion todavía tiene camino por recorrer, las perspectivas de su desempeño futuro son favorables.
“La demanda mundial por este producto aumentó, nuestra oferta productiva aumentó, aunque el precio internacional bajó, esto no dejó de alentar a la mayor producción de nuestro jengibre. Además, hay factores interesantes que suman, ya tenemos una reputación bien ganada con la exportación de otros productos agrícolas, lo que nos da cierta ventaja entre otros países productores”, analizó Ballena.
A su turno, Eduardo Fuentes, director de Innovación y Transferencia Tecnológica de la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM), hizo una acotación.
“El kion ha ido teniendo un crecimiento importante, [...] pero, de todas maneras, hay cierta preocupación en la zona de la selva central porque es exigente en nutrientes para producir y muchos argumentan que va en contra de la conservación de bosques. Cuando suceden estas cosas por un tema de demanda de tierras para producir más, puede ser insostenible. [...] Si hay un mal manejo y el cultivo no se rota, probablemente haya una erosión del suelo”.
Sin embargo, durante una de las interacciones con China, una especialista del sector le detalló que, a diferencia del kion oriental, el kion peruano posee más aroma y más carácter.

“Le parecía que nuestro kion era particular e interesante y expresó su deseo de que se produjera más. Entonces, creo que sí tiene potencial, de hecho”, dijo el experto.
Perú, en ese sentido, ya tiene una ventaja ganada: es el segundo mayor exportador de jengibre orgánico del mundo y ocupa el tercer lugar en los envíos de frescos y procesados, detrás de China y Países Bajos.
En suma, para los especialistas, el salto hacia las 10 primeras posiciones dependerá de dos caminos: aumentar el volumen exportado y darle mayor valor al producto. En ese segundo frente, el kion orgánico y las presentaciones procesadas —como deshidratados o pastas— ofrecen espacios para obtener un mejor precio por kilogramo, sobre todo, en sus mercados clave: Estados Unidos, Países Bajos, España y Canadá.

Redactora de Economía en Gestión. Periodista nacida en Piura, con ocho años de trayectoria profesional y experiencia en edición y corrección de textos.






