
El mercado laboral peruano se encamina hacia una nueva etapa en la que las empresas deberán competir menos por volumen de contratación y más por perfiles estratégicos, especialmente en tecnología, operaciones y liderazgo, en un contexto donde las expectativas salariales seguirán ajustándose de manera selectiva hacia 2026, según proyecciones de Jobint, HR Tech integrada por Bumeran.
Aunque Perú mantiene uno de los salarios pretendidos promedio más bajos de la región, con US$1,020 mensuales (S/ 3,386) a noviembre de 2025, la velocidad reciente de ajuste de estas expectativas se ha convertido en una señal relevante para las empresas.
Entre noviembre de 2024 y noviembre de 2025, el país registró el mayor incremento regional de salarios pretendidos en dólares, con una variación acumulada de 17,69%, lo que anticipa que la ventaja competitiva basada únicamente en bajos costos laborales comienza a diluirse.
De este modo, el mercado laboral peruano entra en una fase donde los aumentos salariales ya no se distribuirán de manera pareja, sino que se concentrarán en perfiles estratégicos para las empresas.
¿QUÉ ÁREAS LIDERARÁN LA PRESIÓN SALARIAL EN LOS PRÓXIMOS AÑOS?
Para Anderson Bracho, KAM Commercial Leader de Bumeran.com.pe en Jobint, las señales más claras sobre hacia dónde se moverán los salarios en Perú ya están visibles en la estructura de la demanda empresarial.
“Tenemos tres áreas que concentran hoy el mayor requerimiento y que seguirán marcando tendencia: tecnología y sistemas, administración y finanzas, y producción, abastecimiento y logística”, precisó a Gestión.
El propio informe de Jobint confirma que Tecnología y Sistemas se posiciona como el principal foco de valorización salarial. En Perú, las jefaturas de este sector ya demandan en promedio US$ 2,103 mensuales (S/ 6,980), mientras que los perfiles senior alcanzan US$ 1,225 (S/ 4,066).
Este comportamiento, lejos de moderarse, se proyecta como una tendencia estructural, impulsada por la digitalización de procesos, la adopción de inteligencia artificial y la creciente dependencia de las empresas de plataformas tecnológicas para escalar sus operaciones.

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Producción, Abastecimiento y Logística emerge como el segundo frente de presión salarial hacia 2026. En este segmento, las jefaturas en Perú exigen actualmente US$ 1,655 mensuales (S/ 5,493) y los perfiles senior US$ 1,085 (S/ 3,601), reflejando cómo la eficiencia operativa y la gestión de cadenas de suministro se han vuelto competencias estratégicas en sectores como retail, minería, agroexportación y comercio exterior.
En Administración y Finanzas, aunque los niveles salariales no lideran el ranking regional, las jefaturas con US$ 1,637 mensuales (S/ 5,434) y los perfiles senior con US$ 1,075 (S/ 3,568) consolidan su rol como soporte clave de la toma de decisiones empresariales, especialmente en contextos de mayor sofisticación regulatoria y financiera.
¿QUÉ PERFILES SE ENCARECERÁN MÁS QUE EL PROMEDIO?
Más allá del sector, el mercado laboral peruano se dirige hacia una valorización creciente de los mandos medios y posiciones de liderazgo.
Actualmente, Perú registra un salario requerido promedio de US$ 1,680 (S/ 5,576) mensuales para jefes o supervisores, ubicándose por encima de Chile, Panamá y Ecuador, una señal que anticipa que hacia 2026 la presión salarial se concentrará en quienes tienen capacidad de ejecución, gestión de equipos y toma de decisiones operativas.
Esta tendencia no responde solo a la escasez de talento, sino al cambio en la lógica de contratación. “Los cargos se estructuran en junior, senior y jefaturas, pero las mayores negociaciones hoy se dan en los niveles jerárquicos, porque ahí se define gran parte del impacto del negocio”, explicó Bracho.

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Aunque los perfiles junior siguen siendo relevantes para el funcionamiento diario de las compañías, sus salarios en Perú se mantienen entre los más bajos de la región, con US$ 678 mensuales (S/ 2,250), lo que refuerza la lectura de que el encarecimiento futuro no será masivo, sino concentrado en talento estratégico.
¿QUÉ CARRERAS Y ESPECIALIDADES GANARÁN PROTAGONISMO EMPRESARIAL?
Desde la óptica de la demanda futura, Jobint identifica un grupo de carreras que seguirán ganando peso en las decisiones de contratación hacia 2026.
Entre ellas destacan los programadores y especialistas en tecnologías de la información, los administradores, los ingenieros vinculados a minería y energía, así como perfiles técnicos en salud como enfermería y medicina, especialmente en funciones operativas.
Este abanico revela que el mercado peruano no se moverá hacia una sola dirección, sino hacia una mayor diversificación del talento crítico, combinando perfiles digitales, productivos y de gestión, lo que ampliará la competencia entre empresas por captar profesionales con formación técnica especializada y capacidad de adaptación.

UN MERCADO QUE YA NO COMPITE SOLO POR COSTOS
A diferencia de otros mercados donde se anticipa una falta estructural de talento, Jobint no proyecta una escasez generalizada para Perú en los próximos años, sino una transformación profunda del tipo de perfiles demandados.
“Más que escasez [de talento], creemos que habrá más oportunidades, porque la IA está generando nuevos cargos y los profesionales ya se están familiarizando con estas herramientas”, sostuvo Bracho.
Esta visión se apoya en factores como la estabilidad del dólar, una inflación contenida y una mayor participación de inversión extranjera, elementos que, según el ejecutivo, permitirán una expansión moderada del empleo formal hacia 2026, acompañada de una mayor sofisticación en los procesos de contratación.
En ese sentido, el desafío no será solo cuánto pagar, sino a quién pagar más y por qué, en un mercado laboral que empieza a premiar la especialización, la capacidad de ejecución y la adaptación tecnológica por encima del volumen de contratación.








