
El comienzo del año es crucial para los negocios. En esta época, se redefinen objetivos, se reestructuran gastos y se toman decisiones que determinarán la dirección de la empresa. No obstante, es también un periodo en el que se cometen repetidos errores de gestión financiera que terminan afectando el control, la liquidez y la estabilidad de las pymes durante el resto del año.
Muchas veces, la raíz del problema no son las ventas, sino la falta de orden y visibilidad sobre la información financiera del negocio. La gestión financiera de las micro y pequeñas empresas toma una principal relevancia, teniendo en cuenta que el buen rendimiento de este segmento fue fundamental para el crecimiento de la recaudación del país en 2025, con un aumento del 25.5%, según datos del Ministerio de Economía y Finanzas.
Si bien esta cifra refleja avances en términos de orden y cumplimiento, también pone en evidencia que muchos emprendedores aún inician el año con una gestión poco clara, en la que se repiten prácticas ineficientes periodo tras periodo.
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Manuel Concha, CEO de Kame ERP, advierte que la estabilidad de un negocio frecuentemente se ve comprometida por el desorden interno y fallas de gestión que, a pesar de parecer menores, generan un impacto significativo. En este sentido, detalla algunos de estos errores recurrentes que se presentan en el ámbito de la gestión financiera de las pymes:
- Arrastrar el desorden del año anterior. Empezar el nuevo periodo sin cerrar cifras, revisar gastos acumulados o identificar deudas pendientes genera una falsa sensación de control y limita una planificación realista.
- Tomar decisiones sin visibilidad financiera. Ajustar precios, asumir compromisos o realizar inversiones sin información actualizada suele traducirse en problemas de liquidez y decisiones poco sostenibles.
- Subestimar gastos fijos y obligaciones recurrentes. Pagos a proveedores, servicios u obligaciones que no se consideran desde el inicio del año terminan generando desbalances financieros a mitad del periodo.
- Gestionar la información de forma dispersa. Confiar en la memoria, cuadernos o archivos no integrados impide tener una visión completa del negocio y anticiparse a posibles riesgos.
Según el ejecutivo, uno de los mayores retos para las pymes es comenzar el año sin una estrategia financiera definida. Advierte que “cuando el emprendedor carece de claridad sobre sus ingresos, gastos y deudas, tiende a tomar decisiones impulsivas que terminan perjudicando la estabilidad del negocio a lo largo del año, peor aún, cuando las pymes quiebran por flujo y no por rentabilidad”.
En este contexto, la implementación de un software integral (un ERP) que automatice los procesos esenciales de la empresa es crucial. Este tipo de sistema ofrece una visibilidad financiera instantánea, ya que automatiza todos los registros contables y financieros. Además, optimiza el seguimiento de cobros y pagos, lo que disminuye los riesgos y eleva la eficiencia operativa.







