
El mercado de helados artesanales en Lima empieza a consolidarse como un negocio en expansión. Marcas del segmento reportan crecimientos de hasta 35% y proyectan nuevas aperturas, en un contexto donde el consumidor muestra disposición a pagar más por calidad, procesos cuidados y atributos asociados a salud y transparencia.
A diferencia del helado industrial, centrado en precio bajo y producción masiva, el formato artesanal se viene posicionando como una categoría premium, con una propuesta enfocada en insumos naturales, elaboración en pequeños lotes y una experiencia de consumo diferenciada.
Esta dinámica se refleja tanto en el desempeño de operadores ya establecidos como en el ingreso de nuevos jugadores, lo que sugiere que el mercado empieza a ser percibido no solo como atractivo desde lo gastronómico, sino también desde lo empresarial.
EXPANSIÓN Y CRECIMIENTO MARCAN EL RITMO DEL SECTOR

Atelier Amore Gelato cerró el 2025 con un crecimiento de 35%, impulsado por su tienda física en Miraflores, la diversificación de canales y una mayor fidelización de clientes.
Para 2026, la marca proyecta sostener un crecimiento de doble dígito, con foco en eficiencia operativa y rentabilidad, y con énfasis en el desarrollo del canal horeca como una de sus principales palancas.

Heladería Speciale reportó un incremento de 10% en ventas en 2025 y proyecta crecer entre 10% y 15% en 2026, apalancada en nuevos formatos de postres helados y una mayor presencia en los hogares.

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El dinamismo del segmento también se expresa en la entrada de nuevos jugadores. Santorini, que abrió su primer local a fines de septiembre de 2025, proyecta para 2026 la apertura de al menos ocho nuevas tiendas, consolidando su presencia en Lima y evaluando oportunidades de expansión bajo el modelo de franquicias.
Más allá de las cifras, estos movimientos apuntan a una lectura común: el helado artesanal empieza a perfilarse como un formato con potencial de escalamiento, siempre que logre sostener control de calidad y coherencia de marca.
CUÁNTO PAGA EL CONSUMIDOR POR UN HELADO ARTESANAL
El gasto por helado artesanal se mantiene por encima del promedio del helado industrial, reflejando su posicionamiento como categoría premium.
En Atelier Amore Gelato, el ticket promedio en tienda física se sitúa entre S/ 16 y S/ 22 por cliente. En delivery y formatos familiares, el consumo oscila entre S/ 70 y S/ 120, mientras que los pedidos para eventos alcanzan entre S/ 350 y S/ 500.

En el caso de Heladería Speciale, el ticket promedio se ubica entre S/ 25 y S/ 35, considerando tanto consumos individuales como formatos para compartir en casa.
Santorini registra un ticket promedio por operación de S/ 27, con un gasto por cliente en helados en torno a los S/ 17.
Estas cifras confirman que el consumidor que opta por helado artesanal acepta pagar más, a cambio de atributos claros de calidad y experiencia.

CANALES: MÁS ALLÁ DEL MOSTRADOR
Las heladerías artesanales empiezan a construir modelos multicanal como parte de su estrategia de crecimiento.
Atelier Amore Gelato obtiene actualmente el 37% de sus ventas de la tienda física y el canal delivery, mientras que el 63% restante se distribuye entre horeca y retail, un mix que permite equilibrar volumen, posicionamiento de marca y control de la experiencia del cliente.
En Heladería Speciale, el 70% de las ventas se realiza en el local, mientras que el 30% restante se reparte entre delivery y formatos para llevar, un segmento que la empresa considera clave ante el creciente hábito de consumo en casa.

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Santorini, por su parte, concentra hoy el 100% de sus ventas en tienda física, con una estrategia enfocada en locales de alto tránsito y sin planes inmediatos de expansión hacia supermercados.
SALUD Y TRANSPARENCIA COMO EJES DE DEMANDA
Las tres marcas coinciden en que la salud y la transparencia en los procesos productivos se han convertido en factores determinantes para el consumidor.
Atelier Amore Gelato señala que las opciones veganas, naturales y sin gluten concentran una mayor demanda entre consumidores jóvenes, mientras que las alternativas sin azúcar añadida muestran un crecimiento sostenido. Su fundadora, Daniela Gamarra, indica que la propuesta se basa en “insumos naturales, procesos cuidados y una calidad que yo misma elijo para mi familia”, sin uso de colorantes ni grasas añadidas.

En Heladería Speciale, su gerente general,Stefania Cereghino, afirma que “ahora la gente no solo quiere que el helado sea rico, sino saber qué está comiendo realmente”, lo que ha reforzado su apuesta por fruta real y procesos certificados.
Desde Santorini indican que atributos como bajo contenido de azúcar, grasas y ausencia de gluten impulsan más la demanda que la condición vegana, y que cada vez juegan un rol más importante en la decisión de compra.
EL RETO DE CRECER SIN PERDER ESENCIA
El principal desafío del helado artesanal sigue siendo competir frente a la producción industrial sin comprometer calidad ni autenticidad. A ello se suman la gestión de insumos frescos, la estacionalidad y la necesidad de sostener márgenes en un contexto de expansión.
No obstante, el comportamiento del consumidor y los planes de las propias marcas sugieren que el helado artesanal apunta a dejar de ser solo un consumo ocasional para convertirse en un componente más estable del gasto de los hogares urbanos, siempre que logre preservar su diferencial frente al producto masivo.







