
La sostenibilidad ya forma parte de la agenda de las empresas peruanas; sin embargo, el mayor desafío hoy está en pasar de la declaración a la acción y traducirla en indicadores, eficiencias y menores riesgos para el negocio. Esta fue una de las conclusiones del panel “Empresas resilientes: cómo convertir desafíos en ventajas competitivas”, durante el evento Perspectivas Económicas 2027: las decisiones empiezan hoy.
Vanessa Macher Muto, directora ejecutiva de Pacto Global de las Naciones Unidas – Red Perú, recordó que, en un estudio de la organización a CEOs en el 2025, el 99% consideró importante la sostenibilidad, aunque no la ubicó entre sus tres principales prioridades estratégicas, donde primaron temas como el crecimiento de los ingresos.
A nivel local, otro estudio de Pacto Global realizado ese año a 236 empresas de 17 regiones del país encontró que el 88% afirma impulsar acciones de sostenibilidad. No obstante, solo el 59% de ellas les asigna presupuesto y apenas el 44% establece indicadores para medirlas.
“Sabemos que la sostenibilidad es importante, pero hay una falta de foco, más que de conocimiento, en cómo pasar de la declaración a la acción”, cuestionó. A su juicio, las empresas deben asumir que la sostenibilidad requiere recursos, pero también preguntarse cuál es el costo de no gestionarla.

Intercorp, las cifras de su estrategia sostenible
A su turno, Isabella D’Angelo, gerenta corporativa de Sostenibilidad de Intercorp Retail y del Grupo Intercorp —conglomerado con más de 30 empresas en retail, servicios financieros, educación, salud, entretenimiento y hospitalidad—, sostuvo que la primera brecha por cerrar es dejar de ver la sostenibilidad como un gasto adicional y empezar a medirla por el valor que genera.
“A nosotros no se nos ocurre presentar un proyecto de sostenibilidad sin haber hecho un business case previo, sin saber cuánto nos va a costar y qué riesgos estamos mitigando”, remarcó.
Como ejemplo, citó la gestión de residuos. Mientras la tasa de reciclaje de residuos municipales en el país es de 2.8%, en las empresas de retail del grupo, como Plaza Vea, Makro, Real Plaza, Oechsle y Promart, supera el 70%. Ello, explicó, les permite desalojar más rápido los almacenes, evitar multas, que pueden llegar hasta las 1,500 UIT si los residuos no se gestionan correctamente, y generar ingresos por la venta de plástico, film y cartón.
La ejecutiva detalló otros resultados. En el centro de distribución de Supermercados Peruanos en Punta Negra, la instalación de sensores de luz y movimiento en los almacenes redujo en 70% el consumo de energía, con una inversión que se recuperó en 1.2 años.
En el caso de los alimentos, hace 11 años los supermercados del grupo dejaron de desechar productos que perdieron su valor comercial y empezaron a donarlos. Hoy las tiendas de Plaza Vea, Vivanda y Makro donan el equivalente a unos 18 millones de platos de comida al año, que llegan a cerca de 100,000 personas por semana.

El Niño y nuevas normas: riesgos que ya son financieros
En otro momento, D’Angelo afirmó que los riesgos ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) ya tienen impacto en los resultados. Según contó, cuando el retail del grupo cuantificó lo que le costó un episodio anterior del Fenómeno El Niño, encontró mayores gastos logísticos por interrupciones en carreteras, arreglos de infraestructura, desabastecimiento de productos como limones y papayas, licencias y préstamos a colaboradores, y un menor tránsito en sus centros comerciales.
Por ello, la compañía trabaja planes de adaptación al cambio climático en cada una de sus operaciones, que alcanzan también a su cadena de más de 7,500 proveedores. “Que las estrategias de sostenibilidad no tengan indicadores me parece inaceptable. La data es poder; sin data no se pueden tomar decisiones”, enfatizó.
Macher advirtió, además, que los estándares internacionales dejan de ser voluntarios. En la Unión Europea, las normas de reporte y debida diligencia en la cadena de suministro contemplan multas —a partir de 2029— para las empresas europeas que no tengan trazabilidad de sus operaciones. Ello alcanzará a exportadores peruanos, como los pesqueros, y a sus propios proveedores.
“La obligatoriedad se viene, no es optativa. En el 2029 se viene la reportabilidad de la NIIF S1 y S2 en el Perú como normativa local, pero a nivel internacional se viene una serie de ajustes que ya son obligatorios”, planteó.
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Merco: la reputación, el escudo que define si una empresa resiste crisis
Finalmente, José Miguel Solano Morales, gerente general de Merco en Perú, explicó que la reputación corporativa funciona como un escudo que determina la capacidad de una empresa para resistir una crisis. Ese escudo, detalló, se compone de sus resultados económico-financieros, el valor de su oferta comercial, su reputación interna y su ética y transparencia.
“Para formar ese escudo uno tiene que ser coherente entre lo que dice y lo que hace”, manifestó.
Solano añadió que hoy los grupos de interés están más informados y contrastan el posicionamiento que declara una empresa con la percepción que tienen de ella, por lo que recomendó medir el impacto de las estrategias de sostenibilidad a través de terceros, cuyos resultados resultan más creíbles. Además, sostuvo que las compañías que asumen la sostenibilidad por convicción, y no solo por exigencia, estarán mejor preparadas para el futuro.

Periodista de Negocios. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación. Inició su carrera en Diario El Gobierno y desde 2023 trabaja en Diario Gestión, donde se ha especializado en temas industriales, tecnológicos y educativos. Ha ganado el premio Periodista "Revelación 2024" en ciberseguridad de ESET Perú.






