
Unas cabinas suspendidas sobre montañas, valles y zonas urbanas: los teleféricos conectan destinos turísticos de difícil acceso y también pueden convertirse en una alternativa para el transporte público. Tras estos sistemas está Doppelmayr, grupo de origen austríaco especializado en soluciones de transporte por cable y con más de 100 años de trayectoria. ¿Qué proyectos sigue en Perú y en qué etapa se encuentran?
“Uno de los cambios más importantes para que más iniciativas avancen a la etapa de ejecución es el nuevo gobierno instalado que, esperemos, brinde más continuidad a todos los proyectos de infraestructura que requieren de involucrados tanto público como privados”, señaló Alex Baumgartner, Gerente de Operaciones de Doppelmayr Perú SAC, para diario Gestión.
Y es que, desde que decidieron instalar una oficina en Perú en el 2017, hubieron cambios de hasta ocho presidentes a la par de sucesivas autoridades, lo cual desencadenó incertidumbre al inversionista extranjero y perjudicado los proyectos de Doppelmayr.
“En los últimos años hemos presentado tres proyectos: el del cerro San Cristóbal, que fracasó por los constantes cambios y la pandemia; Calca, en el Valle Sagrado, que sigue avanzando; y el Vaivén de Miraflores, que esta implementado”, enumeró Baumgartner.
Ahora bien, Doppelmayr no tiene una meta definida de iniciativas por presentar en Perú en los próximos cinco años. Sin embargo, Baumgartner prevé que surjan nuevas oportunidades si el país ofrece mayor estabilidad política y continuidad a los proyectos de infraestructura.
Una de las iniciativas que presenta mejores perspectivas es el Proyecto Turístico Choquequirao, en el límite de las regiones de Cusco y Apurímac, que Baumgartner describió como en “mejores condiciones para avanzar”. Y le sigue el proyecto privado de Huchuy Qosqo, el Teleférico de Huchuy Qosq, que conecta y atraviesa parte del Valle Sagrado de los Incas con el complejo archeologico de Huchuy Qosqo en la provincia de Calca, Cusco.
Tercero, los proyectos que en el año han recibido la condición de viable y están en en la cartera de Proinversión buscando ahora el financiamiento y trabajando en la formulación: el Teleférico Cerro Azoguini – Lago Titicaca en Puno y Teleférico Huascarán en Áncash.
“Yo creería que durante la gestión que ingresa en las regiones tanto de Puno como de Áncash se pueden ser realidad esos dos proyectos en los próximos cuatro años“, estimó Baumgartner. “Y por el segmento turístico hay mucho potencial en el Perú”
Ahora bien, Doppelmayr ha estado involucrada en una fase preliminar de ambos proyectos, cuando un consultor de ProInversión le solicitó una cotización referencial para estimar el costo de mercado del componente de teleférico. Actualmente, la empresa no participa directamente en su desarrollo y se mantiene a la expectativa de cómo avanzan las iniciativas y bajo qué modalidad se ejecutarían, sea como asociación público-privada (APP), obra por impuestos o iniciativa privada.
Y por último, todos los proyectos de teleféricos urbanos para Lima y Callao contemplados en el Plan de Movilidad Urbana publicado por la ATU a fines de 2025, que, según Baumgartner, se basan en estudios más desarrollados que los realizados anteriormente.
¿Qué falta para que avances los teleféricos de Choquequirao y Huchuy Qosqo?
El proveedor de tecnología busca participar en el concurso del Proyecto Turístico Choquequirao como responsable del suministro de los componentes electromecánicos y está definiendo el grupo con el que presentaría su propuesta. La concesión contempla tres teleféricos, buses y vías de acceso en Cusco y Apurímac, con una inversión estimada de US$ 261 millones, según una presentación de ProInversión.
El proyecto abarca el diseño, financiamiento, construcción, equipamiento, operación y mantenimiento de toda esta infraestructura.
“Choquequirao es un monstruo. Va a romper varios récords a nivel mundial una vez que se construya”, comentó Baumgartner.

A partir de su licitación, durante el primer trimestre de 2025, el proyecto ha experimentado cambios en las bases que, según Baumgartner, han ido en una “buena dirección” y ahora permiten a Doppelmayr participar como suministradora de la parte electromecánica, desde la fabricación hasta la instalación y puesta en marcha del teleférico.
También destacó que existe cada vez más “apetito” en el mercado local por asumir la concesión, que incluye no solo los teleféricos, sino también buses y vías de acceso, así como la construcción y operación de toda la infraestructura durante 25 años.
En cuanto al cronograma, Baumgartner señaló que, según la información que maneja, ProInversión prevé otorgar la buena pro durante el primer trimestre de 2027. Sin embargo, la modalidad bajo la que Doppelmayr participaría y el grupo de postores con el que presentaría su propuesta, aún están por definirse. También indicó que la participación financiera de la compañía todavía no está determinada.
Por otro lado, Doppelmayr participa en el proyecto privado del teleférico de Huchuy Qosqo, en Calca, Cusco, cuya idea original surgió en 2012. La iniciativa está estructurada y cuenta con financiamiento 100% privado. Doppelmayr participa junto con otro inversionista privado.
El principal trámite pendiente es la licencia de edificación, que la compañía está gestionando con la Municipalidad de Calca. Baumgartner no pudo precisar cuánto demorará su obtención ni confirmar una fecha para el inicio de las obras. La participación de Doppelmayr será como suministradora de los componentes electromecánicos, incluidos poleas, cables y cabinas.
El atractivo económico de Huchuy Qosqo está vinculado al flujo turístico del Valle Sagrado y a los resultados de los estudios de demanda realizados por Macroconsult. Además, no existe un proyecto similar en la zona. Sin embargo, el interés de Doppelmayr va más allá de los ingresos que podría generar la operación del teleférico: “Más que el negocio de operar el teleférico en sí, estamos buscando implementar nuestra tecnología en la región”, afirmó Baumgartner.

Y es que en mercados como el peruano, donde el sector de transporte por cable todavía no está maduro, los fabricantes pueden involucrarse directamente en los proyectos para brindar respaldo durante su operación y mantenimiento. Un hecho que contrasta con Europa, donde, de acuerdo con Baumgartner, los clientes normalmente compran los sistemas y se encargan de ponerlos en marcha y operarlos.
Doppelmayr apunta a ocho teleféricos urbanos en Lima
Doppelmayr tiene interés en participar en los proyectos de teleféricos urbanos planteados para Lima y Callao, aunque esperará a que alcancen una etapa más avanzada antes de presentarse a los concursos. La cartera de la Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU) comprende ocho teleféricos, con una extensión conjunta de 46.8 kilómetros, una población beneficiaria estimada de 950,000 personas y una inversión de US$ 958 millones, de acuerdo con una presentación de la entidad de abril de 2026.
Uno de los proyectos que sigue el grupo austriaco es el teleférico entre San Martín de Porres y San Juan de Lurigancho. La propuesta de la ATU contempla un primer tramo de seis kilómetros, con un tiempo de viaje estimado de 18 minutos, una población beneficiaria de 173,000 personas y una inversión de US$ 123 millones. El recorrido conectaría ambos distritos a través de Independencia y el Rímac, con puntos de integración con el Metro de Lima y el Metropolitano. Baumgartner explicó que el trazado fue modificado respecto de la idea inicial, que conectaría la estación San Carlos de la Línea 1 del Metro con la estación Naranjal del Metropolitano. La ATU trabaja en el anteproyecto y los términos de referencia para una futura licitación.
“Una vez que salga esa licitación, de hecho, vamos a participar”, afirmó.

Doppelmayr también contempla presentarse a los demás proyectos de la red, aunque su participación dependerá del avance de cada iniciativa.
El proveedor de tecnología no interviene en los estudios preliminares ni en la formulación de los términos de referencia, pues hacerlo podría descalificarla de una futura contratación como proveedora. Su estrategia es participar cuando los proyectos lleguen a la etapa de concurso.
La red propuesta por la ATU incluye, además, los ejes de San Martín de Porres–Cajamarquilla y Villa María del Triunfo–Pachacámac, así como los teleféricos Ventanilla–Puente Piedra, La Victoria–El Agustino y Comas–San Juan de Lurigancho. En conjunto, las iniciativas buscan conectar zonas con dificultades de acceso al transporte masivo y facilitar la integración con otros sistemas de movilidad.
Sin embargo, para que estos proyectos sean viables, Baumgartner considera fundamental integrar los teleféricos con los sistemas de transporte masivo existentes. Esto supone facilitar los transbordos, idealmente mediante una sola tarjeta para distintos medios, y ofrecer tarifas accesibles.
Mientras que, en el segmento turístico, Doppelmayr participa como proveedora del sistema del teleférico Vaivén, en Miraflores. El grupo suministró las cabinas, el motor, los cables y los demás componentes electromecánicos, que fueron fabricados en Asia y Suiza e instalados en Perú antes de su entrega al cliente en agosto, según Baumgartner. A diferencia de los proyectos de transporte urbano, Vaivén es una iniciativa privada sin subsidios públicos, por lo que la tarifa turística la establece el inversionista.
Las condiciones del acantilado de Miraflores también determinaron el diseño del sistema. La falta de espacio y la necesidad de reducir el impacto visual y físico llevaron a optar por una solución compacta, con cabinas para 15 personas. Asimismo, su configuración no permite ampliar el número de cabinas, aunque el inversionista contempla desarrollar nuevas líneas que conecten el malecón con las playas de Barranco, Chorrillos, San Miguel y Magdalena.

La continuidad política sigue siendo uno de los principales obstáculos para la inversión privada, según Baumgartner. Los cambios de gestión pueden modificar el enfoque de las autoridades y dejar en suspenso iniciativas impulsadas por administraciones anteriores, lo que aumenta la incertidumbre para las empresas que evalúan invertir.
“Que no haya certeza de que vas a culminar un proyecto con una gestión y que, después, pierdas tiempo tratando de convencer a las nuevas autoridades de avanzar nuevamente con la iniciativa es un riesgo muy grande para el privado”, concluyó.






