
Un mercado que viene ganando dinamismo en el Perú es el de los centros de datos. El último año, por ejemplo, el Grupo Romero incursionó en este sector tras adquirir el 49% de GTData (filial de la chilena GTD) por US$ 118 millones. A nivel local, este segmento muestra un avance sostenido en términos de infraestructura, especialmente en metros cuadrados (m2), considerando que este tipo de instalaciones suele requerir entre 15,000 y 20,000 m2 o más. En esa línea, ¿dónde se concentran hoy los metros cuadrados más valorados por los principales actores del mercado y cuáles son las proyecciones hacia 2026?
El último reporte de la consultora Binswanger señala que, a la fecha, Lima concentra 14 proyectos de centros de datos en operación, que en conjunto ocupan un área aproximada de 68,000 m2. Estos complejos, en detalle, son infraestructuras especializadas destinadas a alojar servidores, sistemas de almacenamiento y equipos de red de las empresas, los cuales permiten procesar, resguardar y distribuir información digital. “Cuentan con sistemas redundantes de energía, climatización, conectividad y seguridad que aseguran una operación continua, las 24 horas del día”, explicó Juan Ruiz, jefe de Estudios e Investigación de Binswanger.
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Según su modelo de negocio, estos complejos se clasifican principalmente en tres tipos: colocation o multi-tenant, donde distintas empresas alquilan espacio para alojar sus equipos; enterprise, que corresponde a instalaciones propias de grandes corporaciones —como ocurre, en su mayoría, con los bancos, que operan sus propios centros de datos dentro de su estructura—; e hyperscaler o mono-tenant, de gran escala y orientado a proveedores globales de servicios en la nube. En el caso peruano, predominan los modelos colocation y enterprise, según precisó el especialista.
El reporte de Binswanger da cuenta, asimismo, que la ubicación de un data center responde a criterios más complejos que la sola disponibilidad de terreno. A diferencia de otras instalaciones, como los centros de distribución, estos proyectos exigen una evaluación multicapa que integra factores técnicos, energéticos, urbanos y seguridad.
“En primer lugar, se requieren terrenos de gran extensión —por lo general entre 15,000 y más de 20,000 m2—, pero, sobre todo, con acceso a una alta capacidad energética”, señaló Ruiz. En esa línea, la cercanía a subestaciones eléctricas y la disponibilidad suficiente para sostener operaciones intensivas resultan determinantes. “Proyectos recientes, como los de GTD o Cirion, parten de capacidades superiores a 5 megawatts (MW) y pueden escalar hasta 20 o 25 MW conforme se expanden. Para dimensionar, 1 MW equivale aproximadamente al consumo de entre 800 y 1,000 hogares”, añadió.
A estos factores se suman el acceso a redes de fibra óptica, condiciones de suelo adecuadas para este tipo de instalaciones especializadas y una zonificación compatible —generalmente restringida— que habilite su operación dentro del entorno urbano.
La seguridad constituye otro eje importante, tanto en el control de accesos como en la resiliencia frente a desastres naturales. “Al tratarse de infraestructura crítica para la continuidad digital, estos complejos deben garantizar operatividad permanente incluso ante eventos como sismos o fenómenos climáticos, lo que descarta ubicaciones expuestas a riesgos como tsunamis o deslizamientos”, puntualizó.

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¿Dónde están ubicados los data center?
El reporte de Binswanger identificó 14 centros de datos en operación en la capital, los cuales se agrupan en tres ejes geográficos.

El primero es el eje urbano, que concentra la mayor cantidad de proyectos, cerca de nueve, principalmente en distritos como San Isidro y Santiago de Surco, así como en zonas aledañas. En este corredor predominan desarrollos de tipo colocation. “Esta ubicación responde a su cercanía con nodos de telecomunicaciones, zonas corporativas y entidades del Estado, que figuran entre los principales demandantes de estos servicios. Aquí se ubican, además, los data centers de mayor trayectoria, aunque con capacidades más acotadas, generalmente de entre 1 y 2 megawatts (MW)”, comentó el especialista.
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Un segundo polo se ubica en el eje de Villa El Salvador, en el límite con Villa María del Triunfo, donde predominan operaciones vinculadas a telecomunicaciones. “Esta zona, en la que se han identificado dos centros de datos, presenta ventajas asociadas a la infraestructura eléctrica, por su proximidad a subestaciones y nodos energéticos, lo que facilita el desarrollo de este tipo de proyectos. Su potencial de crecimiento es considerado medio”, agregó.
El tercer eje es Lurín, donde se concentran tres proyectos de gran escala, principalmente bajo el modelo colocation. “A diferencia del casco urbano, aquí se desarrollan iniciativas con capacidades significativamente mayores, que pueden alcanzar entre 20 y 25 MW. Estos proyectos suelen ubicarse dentro de parques industriales, que ofrecen condiciones atractivas como terrenos saneados, seguridad jurídica, acceso a fibra óptica y disponibilidad energética”, dijo.
En términos de expansión, para Binswanger el sur de Lima —particularmente Lurín— presenta el mayor potencial de crecimiento, al concentrar las condiciones necesarias para el desarrollo de infraestructuras de gran escala. Villa El Salvador se posiciona como un mercado intermedio, mientras que el eje urbano enfrenta mayores restricciones, tanto por el alto costo del suelo como por las externalidades asociadas a este tipo de operaciones, lo que limita el desarrollo de nuevos proyectos de gran envergadura.
Este potencial de crecimiento en Lurín, anotó Ruiz, responde a dos dinámicas. Por un lado, a la expansión de proyectos ya instalados, que suelen desarrollarse por etapas en función de la demanda. Es decir, las empresas adquieren terrenos (en parques industriales) y despliegan su capacidad de manera progresiva, en un proceso que puede tomar entre cuatro y cinco años hasta alcanzar su máxima operación. Por otro lado, la zona también ofrece condiciones favorables para el ingreso de nuevos actores —locales o internacionales— que encontrarían en el sur de Lima el entorno más adecuado para futuras inversiones.
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Potencia instalada de data centers
El reporte de Binswanger estima que el mercado local de data centers alcanza una potencia instalada cercana a los 33.35 megawatts (MW). “A diferencia de otros segmentos inmobiliarios, el valor de estos activos no se mide en metros cuadrados, sino en la capacidad eléctrica que pueden ofrecer: a mayor consumo energético, mayor capacidad para procesar y almacenar información”, comentó el especialista.
Bajo este enfoque, el modelo colocation concentra ampliamente el mercado, con una participación de 93%, frente al 7% del segmento enterprise (uso propio). “Esta tendencia responde a que cada vez más empresas optan por tercerizar estos servicios en instalaciones especializadas, en lugar de invertir en infraestructura propia, priorizando eficiencia, seguridad y flexibilidad para escalar operaciones”, añadió.

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En términos geográficos, Lurín concentra cerca del 68% de la capacidad instalada, pese a albergar solo tres proyectos. “Se trata de desarrollos de gran escala que superan ampliamente, en potencia, a los ubicados en el eje urbano, donde predominan instalaciones más pequeñas y de carácter funcional. Esta concentración anticipa una mayor participación del sur de Lima en los próximos años, que podría superar el 80% del mercado”, proyectó.
Para Binswanger, las perspectivas del sector son favorables y están estrechamente vinculadas al crecimiento de la economía digital, el avance de los servicios en la nube, la inteligencia artificial y el despliegue de redes 5G, que demandan mayor capacidad de procesamiento y almacenamiento. “Mientras países como Chile superan los 250 MW instalados y Brasil bordea los 900 MW, el mercado peruano se mantiene por debajo de los 50 MW, lo que evidencia una brecha significativa, pero también un amplio margen de crecimiento”, subrayó.
En ese contexto, el desarrollo del sector será progresivo y estará impulsado por la entrada de nuevos proyectos de gran escala, cada uno con capacidad de añadir entre 20 y 30 MW adicionales. “Las nuevas iniciativas tenderán a ubicarse en el sur de Lima, principalmente en parques industriales, debido a la disponibilidad de suelo, cercanía a infraestructura eléctrica y condiciones de seguridad. Asimismo, estos proyectos presentan procesos de maduración gradual, en los que la colocación de capacidad puede tomar entre tres y cinco años desde el inicio de operaciones”, concluyó.
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Licenciada en Periodismo por la Universidad Jaime Bausate y Meza con 20 años de experiencia profesional. Laboró en medios de comunicación como TV Perú y Perú21. También ejerció en gremios como la SNMPE y SNI. Desde el 2016, es parte del diario Gestión.







