
Hay chocolates que se comen. Y hay otros que buscan contar de dónde vienen. Cacaosuyo convirtió los distintos orígenes del cacao peruano en una experiencia de cata que llevó a mercados fuera del país. Ahora, después de ordenar su operación y darle músculo a su gestión comercial, la marca quiere llevar esa historia a más consumidores. ¿Qué está preparando para conseguirlo?
Cacaosuyo proyecta cerrar 2026 con un crecimiento de doble dígito en facturación. Al cierre de septiembre, la chocolatera estaba a menos de nueve cifras de alcanzar la facturación registrada durante todo 2025, mientras que la segunda mitad del año suele concentrar su mayor actividad, con la campaña navideña como el periodo más fuerte.
El contraste con el año anterior es significativo. Entre 2024 y 2025, la empresa triplicó su facturación, según Nicolás Chávez, gerente general de Cacaosuyo. Para 2026, el crecimiento previsto es menor, aunque el ejecutivo señaló que la estimación podría llegar hasta 15% si el desempeño del último tramo del año supera el escenario conservador utilizado en su proyección.
Detrás de ese salto hubo un cambio en la forma de gestionar el negocio. Cacaosuyo reorganizó su equipo comercial con responsables diferenciados por canal y, desde operaciones, mejoró la planificación de compras, producción y demanda. El objetivo fue contar con producto disponible para atender de manera más constante los pedidos de sus clientes.
“Hemos hecho más eficiente la producción generando no solamente más productos, sino también un abastecimiento. Aseguramos el abastecimiento de producto”, explicó Chávez a Gestión.
El resultado también se observa en la capacidad de producción. Cacaosuyo pasó de elaborar alrededor de 3 a 4 toneladas mensuales a unas 15 toneladas en la actualidad, en un período de dos años. Ese volumen comprende marca propia, tabletas, coberturas y producción para terceros bajo marca blanca.

Ahora bien, por volumen en kilos, HORECA (hoteles, restaurantes y cafeterías/catering) tiene mayor peso, mientras que HORECA y el canal moderno presentan una participación similar en facturación. El canal tradicional todavía no forma parte de su operación.
La mejora operativa también tuvo un efecto en los márgenes. Chávez explicó que, al contar con una mejor planificación y disponibilidad de producto, la chocolatera puede atender los pedidos con una estructura que le permite obtener un mejor margen y continuar reinvirtiendo en mejoras del negocio.
El mercado peruano concentra aproximadamente 78% de la facturación de la marca. En exportaciones, Estados Unidos y China representan alrededor de 8% a 9% cada uno. El segundo mercado viene ganando espacio con rapidez: China triplicó sus ventas en un año.
“Nuestra estrategia internacional todavía necesita un empujoncito, necesita que se le contrate o se incremente el equipo comercial para que haya quien se encargue de la gestión internacional netamente”, señaló Chávez.
Ahora bien, el salto de China empieza a cambiar el mapa internacional de Cacaosuyo. Estados Unidos mantiene un peso similar dentro de la cartera, con un distribuidor que lleva la marca a 36 puntos de venta especializados, mientras el mercado asiático gana terreno con rapidez. Chávez también señaló que las ventas de Estados Unidos vienen prácticamente al mismo nivel que el año anterior, aunque todavía podría sumarse algún pedido antes del cierre del año.

Cacaosuyo amplía su operación en Ate y apunta a nuevos mercados
En 2024, Cacaosuyo inició con 1,087 m² alquilados en Ate y actualmente ocupa 1,484 m² en un predio industrial de Inmobilias, en la calle Tapiceros. La chocolatera evalúa sumar un espacio adicional de unos 500 m² en el mismo local en relación a una posible inversión en maquinaria para una nueva línea.
La explicación de Nicolás Chávez no apunta únicamente a una mayor demanda del chocolate. Ante la consulta sobre si la ampliación respondía a ese factor, indicó que existe la posibilidad de entrar a nuevos mercados y desarrollar nuevos productos, con Europa y Sudamérica entre las oportunidades identificadas.
En la actualidad, Cacaosuyo no exporta a otros mercados de Latinoamérica, aunque viene realizando esfuerzos para mejorar su capacidad de exportación hacia la región. En Sudamérica, además, las exigencias logísticas y los permisos hacen más compleja la operación, puesto que para la chocolatera puede resultar más sencillo enviar productos por barco o avión a Estados Unidos que ingresar a mercados como Argentina o Chile.

El siguiente frente también está dentro del Perú. Cacaosuyo para el 2027 comenzará a explorar opciones de productos para un nuevo canal que prefirieron no revelar.
En paralelo, la marca busca reforzar el valor de sus chocolates a partir de las historias detrás de cada origen. Ahí aparece Lakuna, uno de los chocolates cuya historia tiene un vínculo particular con un descubrimiento arqueológico. La intención es trasladar ese relato al resto del portafolio y contar qué hay detrás de cada origen.
El origen detrás de cada chocolate de Cacaosuyo
El siguiente movimiento de Cacaosuyo no pasa por cambiar su identidad, sino por afinar la forma en que presenta su propuesta de valor. Nicolás Chávez explicó que el llamado soft branding busca comunicar mejor la idea de la marca como una tableta de cata y maridaje, vinculada al descubrimiento de los sabores y las regiones del Perú.
“La marca como tal se mantiene, el valor de la marca se mantiene, no es un cambio radical, es solamente cómo vamos a mejorar la comunicación”, señaló Chávez.
La estrategia también apunta a contar la historia detrás de cada chocolate. La empresa busca que sus distintos orígenes tengan un relato propio y que la experiencia no termine en probar una tableta, sino que conecte al consumidor con el territorio y las características del cacao de cada región.
Esa diversidad también se expresa en el paladar. Chávez explicó que el cacao de Piura desarrolla notas de cítricos y nueces y una menor sensación de manteca, mientras que el de Amazonas ofrece un perfil más floral y frutado. En Cusco aparecen frutos rojos y notas herbales, con una sensación más mantecosa, y el cacao de Junín utilizado en Ganso presenta notas de jazmín y miel.

La marca busca convertir esas diferencias en parte de la experiencia: que cada chocolate tenga una personalidad propia y que el consumidor pueda explorar las regiones del Perú a través de sus sabores.
El cambio llega en un momento en que Chávez identifica a un consumidor más informado y atento a la calidad de lo que compra, con interés por productos más naturales y con menos ingredientes. En el caso de Cacaosuyo, explica, sus chocolates están elaborados principalmente con cacao y azúcar, mientras algunas referencias son 100% cacao.
La presión también viene por el lado del precio de la principal materia prima. Chávez señaló que, cuando el cacao alcanzó niveles elevados, Cacaosuyo absorbió gran parte del impacto en sus tabletas, por lo que los ajustes de precio fueron muy ligeros o casi nulos. En las coberturas, en cambio, sí tuvieron que realizar ajustes. Aunque el precio del cacao ha bajado frente a los máximos recientes, continúa siendo errático y todavía no retorna a los niveles de 2023.
Así, el soft branding no busca hacer que Cacaosuyo parezca otra marca, sino hacer más visible aquello que la empresa considera diferencial: el origen, la experiencia de degustación y la diversidad de sabores que puede ofrecer el cacao peruano.







