
El avance de los pagos digitales en Perú no solo está modificando la forma en que los consumidores realizan sus operaciones financieras. También está generando un creciente volumen de datos que las entidades bancarias buscan aprovechar para mejorar sus procesos, conocer mejor a sus clientes y detectar nuevas oportunidades de negocio.
Según el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), el uso de pagos digitales por persona se multiplicó casi siete veces en los últimos cinco años, reflejando la rápida adopción de medios de pago electrónicos en el país. A ello se suma la Ley N.° 32413, que permite el pago de remuneraciones mediante billeteras digitales y contribuye a ampliar la digitalización del ecosistema financiero.
Para 2innovate, empresa especializada en soluciones tecnológicas para la industria financiera, el crecimiento de estos medios de pago también está modificando la cantidad y variedad de información que manejan las instituciones.
“Durante años, el activo más importante de un banco fue su cartera. Hoy, uno de sus mayores activos son los datos que produce cada transacción”, señaló Pablo Pereyra Portugal, Chief Revenue Officer de la compañía.
El ejecutivo agregó que la diferencia estará en la capacidad de las instituciones para convertir esa información “en decisiones inteligentes y en tiempo real”.

Más canales, más información
Una operación financiera actual puede involucrar billeteras digitales, códigos QR, transferencias inmediatas, procesadores, fintechs y distintas plataformas digitales. La interacción entre estos actores genera grandes cantidades de información que, de ser correctamente analizadas, pueden servir para entender el comportamiento de los usuarios, optimizar procesos e identificar oportunidades comerciales.
La tendencia también se observa a nivel regional. De acuerdo con la consultora PCMI, los métodos de pago digitales y electrónicos representaron el 60% del gasto total de consumo en América Latina durante 2025.
Sin embargo, la expansión de nuevos canales de pago y de modelos interoperables también eleva la complejidad con la que operan las instituciones financieras. El reto, en ese sentido, no pasa únicamente por procesar un mayor número de transacciones, sino por integrar y analizar la información que generan.
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Desde la perspectiva de la compañía, el desafío consiste en contar con herramientas que permitan integrar y analizar estos datos para su utilización en las operaciones, la relación con los clientes y la identificación de oportunidades.
“La próxima ventaja competitiva no estará únicamente en procesar más transacciones, sino en comprender el valor que revela cada una de ellas para construir mejores experiencias, decisiones más acertadas y modelos de negocio sostenibles”, concluye Pereyra.







