
La marca de postres de Alessandra Penny marca un nuevo capítulo en su historia de crecimiento con la apertura de su primer local físico en el centro comercial Jockey Plaza. El módulo, bajo el formato ‘grab and go’, simboliza el paso del mundo digital al retail presencial tras varios años de expansión sostenida vía delivery. Detrás de este desembarco está el fenómeno de los “cuchareables”, el formato de postres individuales que se viralizó en redes sociales y convirtió una propuesta casera en un negocio que hoy busca consolidar presencia física.
El origen de esta marca se remonta al 2020, en plena pandemia, cuando Penny —entonces estudiante universitaria— comenzó a preparar postres en casa para su familia y amigos más cercanos. La difusión espontánea de sus creaciones en Instagram, sumada a una estética cuidada y a un marketing orgánico, permitió que la demanda creciera rápidamente y diera paso a una primera carta virtual compartida por WhatsApp. Lo que empezó como un proyecto casero se transformó, en pocos meses, en un emprendimiento con pedidos constantes, impulsado por la viralización de contenidos y una comunidad digital que acompañó su expansión desde el primer momento.
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Origen de la marca: pandemia y las redes sociales
El proyecto empezó a tomar forma cuando la demanda dejó de ser esporádica y comenzó a repetirse semana tras semana. En los primeros meses, Penny llegó a manejar picos de hasta 20 pedidos diarios los fines de semana, una carga significativa para una operación que funcionaba desde casa y con un solo horno. “Hacer 16 o 20 tortas en un hornito ya era un montón”, recuerda.
Durante más de un año y medio —entre 2020 y parte de 2022— trabajó completamente sola, en una etapa que describe como intensa y absorbente: “Fue super fuerte; no tenía vida”, señala, aludiendo al punto en el que el emprendimiento dejó de ser flexible y pasó a exigir una dedicación total.
En paralelo, las redes sociales se consolidaron como el principal motor de expansión de la marca. Desde el inicio, la fundadora apostó por una estrategia de posicionamiento cuidada y orgánica. “Siempre me enfoqué en que el marketing sea impecable, superorgánico y auténtico”, explica. La viralización llegó primero desde Instagram y luego se amplificó con TikTok, donde varios de sus contenidos alcanzaron alto alcance.
El quiebre definitivo se dio con el lanzamiento de los cuchareables, un formato que nació casi por intuición: tras comprar un primer lote de envases, lanzó el producto por historias y el resultado fue inmediato. “Mandé 1,000 bolsitas y a la gente le encantó”, cuenta. La rápida rotación y la facilidad logística del formato no solo dispararon la demanda, sino que le permitieron vender a diario, generar stock constante y dar el primer paso hacia la contratación de personal, marcando el inicio de una etapa de crecimiento más estructurada.
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De emprendimiento personal a empresa formal
La formalización del negocio comenzó en 2022, cuando Alessandra Penny tomó la decisión de contratar a su primer trabajador, un paso que marcó el tránsito definitivo del emprendimiento personal hacia una estructura empresarial. Hasta ese momento, la producción se concentraba en picos muy marcados: de lunes a jueves manejaba en promedio unos ocho pedidos semanales, pero los fines de semana la demanda podía escalar hasta 20 pedidos diarios, una carga operativa que ya no era sostenible para una sola persona. “Me di cuenta de que sola no podía”, señala, al explicar el momento en el que entendió que el crecimiento exigía apoyo permanente.
La incorporación de personal permitió absorber el aumento de pedidos y aceleró la expansión del equipo en un corto plazo. Según relata la fundadora, la demanda se duplicó tras la primera contratación, lo que la llevó a sumar un segundo trabajador poco tiempo después. “De pasar a contratar a una persona a contratar a dos, el lapso fue cortito”, afirma. Más allá del volumen, el cambio implicó una nueva responsabilidad: “Ya era un trabajo de verdad porque le estaba dando de comer a una familia”. Con ese paso, la marca dejó de depender exclusivamente de su creadora y empezó a consolidarse como una empresa con capacidad de escalar su operación.
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Red de producción y dark kitchens
El crecimiento del negocio exigió ampliar la infraestructura productiva más allá del espacio doméstico. Tras iniciar la operación desde su casa, Alessandra Penny dio el primer salto hacia un taller de 100 metros cuadrados en Miraflores, diseñado para concentrar la producción ante el aumento sostenido de pedidos. Sin embargo, el ritmo de la demanda volvió a desbordar esa capacidad inicial, lo que llevó a la marca a alquilar una segunda cocina en paralelo para poder cumplir con los volúmenes. “Luego me mudé a un taller en Miraflores de 100 m² y luego tuvimos que alquilar otra cocina porque no nos dábamos abasto”, explica.
Hoy, la operación se articula sobre una red más amplia y descentralizada. La marca cuenta con dos centros de producción y cuatro centros de distribución bajo el formato dark kitchen, estratégicamente ubicados en Lima para atender el delivery, que sigue siendo su principal canal de ventas. “Mi venta fuerte está por dark kitchen”, afirma Penny. A esta estructura se suman puntos físicos como el reciente módulo en el Jockey Plaza y los modulitos en Saga Falabella, que funcionan como vitrinas de marca, mientras la producción y la mayor parte de la logística continúan concentradas en la red de cocinas.
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Primer local físico en Jockey Plaza y planes a futuro
La apertura del primer punto físico en el Jockey Plaza marcó un hito para la marca. El espacio, un módulo tipo “isla” de unos 20 metros cuadrados, opera bajo el formato grab and go y prioriza una logística ágil. “Elegí un módulo en lugar de una cafetería con mozos porque quería una logística más sencilla”, explica Alessandra Penny. El proyecto se concretó en cerca de cinco meses, entre negociación e implementación, y su impacto fue inmediato: “Abrir en el Jockey ha sido como abrir un quinto dark kitchen en cuanto a ventas”, señala, además de reforzar la presencia física y la identidad de la marca.
Sobre sus planes de expansión a futuro, la fundadora planea replicar este formato en otro punto y evalúa abrir una tienda fuera de centros comerciales, en distritos como Miraflores o San Isidro durante este año. La expansión a provincias o al extranjero también está en el radar, aunque como un siguiente paso. “Quiero que todos en Lima y Perú nos terminen de conocer para luego internacionalizarme”, afirma, priorizando la consolidación local antes de dar el salto a nuevos mercados.
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