
Pese al panorama incierto para las elecciones generales de 2026 en el Perú y los riesgos que se generan ante el avance de las actividades ilícitas, la economía del país continuaría resiliente.
Durante el foro “Radiografía de la primera vuelta de las Elecciones 2026” organizado por el Grupo El Comercio, Augusto Álvarez Rodrich, director de A3R.Net, advirtió que existe un divorcio entre la percepción política y la realidad económica.
Según el economista y periodista, la confianza para invertir y el consumo siguen creciendo, lo que genera una situación paradójica en la que lo que las empresas y familias sienten es que su economía “camina bien”, pero la percepción no es igual sobre el país debido a que no se resuelven problemas como la inseguridad o la corrupción.

A pesar de la falta de un panorama electoral claro, Rodrich sostuvo que la economía peruana tendría éxito por ciertos indicadores y sectores que se mantienen fuertes.
“Creo que el país [va a tener] éxito, le va a ir bien. Cuando uno ve [la dinámica de] la agroindustria y el potencial de la minería, eso no lo va a poder cambiar [los candidatos políticos]. Sí, podrían ser un obstáculo para ir más rápido, pero el Perú siempre es un país que está destinado a tener éxito”, comentó.
El analista indicó que, a pesar de que el Producto Bruto Interno (PBI) actualmente crece a un 3% -cuando podría hacerlo a un 6% si no hubiera obstáculos políticos-, el país mantiene la segunda mejor calificación de riesgo en la región después de Chile.

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Mayores preocupaciones
Pese a que el país seguiría avanzando, el periodista Enrique Castillo advirtió que también se acelera el nivel de informalidad y se desborda la ilegalidad.
En ese sentido, alertó sobre el riesgo de que la economía legal termine siendo golpeada por las mafias y la delincuencia. A esto se suma la falta de interés de los actores políticos por realmente mejorar esta situación.
“Mi preocupación es que empecemos a normalizar todas las cosas que ocurren (...) Siento que los partidos políticos que están postulando tienen en sus listas a gente que no está viendo al Congreso de la República o a la presidencia del Perú como una oportunidad para cambiar el país, sino que lo están viendo como una oportunidad para cambiar su propia situación y vida”, indicó.
Para el analista, el avance de las actividades ilegales está rompiendo la institucionalidad en el Estado, tanto en el Poder Ejecutivo como en el Parlamento y la Fiscalía, lo cual erosiona la democracia.









