
La agencia Fitch Ratings mantiene actualmente una calificación crediticia para el Perú de BBB con perspectiva estable, pero ¿podría esto cambiar en los próximos meses?
Si bien el Perú posee fortalezas macroeconómicas como un nivel de deuda por debajo del 35% del PBI -lo cual es un resultado que se destaca respecto a otras economías en la región-, la calificadora advierte que el resultado de las elecciones presidenciales podrían empujar la nota crediticia hacia una mejora o hacia un deterioro.
Uno de los riesgos se genera por la disfuncionalidad política, indicó Richard Francis, Co-Head de Calificaciones Soberanas para las Américas en Fitch Ratings
“Si continuamos viendo un alto nivel de inestabilidad política que posiblemente lleve a una caída económica o a un gobierno populista que tenga déficits fiscales mucho más altos, esto podría generar presión a la baja (de la calificación)”, precisó.
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Por el contrario, si el país es capaz de alcanzar una mayor estabilidad y la aprobación de reformas que beneficien el clima de inversión, las perspectivas de crecimiento podrían elevarse.
“Esto sería beneficioso, especialmente si se combina con políticas fiscales prudentes y continuas. Esto podría generar cierta presión al alza en las calificaciones dado que el nivel de deuda es realmente bajo”, sostuvo.
Además, el representante de la calificadora consideró que la implementación de las nuevas reformas políticas, como la creación de un Senado y el umbral electoral del 5% para los partidos, son vistas como herramientas que podrían ayudar a reducir la fragmentación después de los comicios.
Por ahora, resaltaron que el panorama es incierto y dependerá de lo que suceda luego de las elecciones generales 2026. Tras ello, indicaron que la atención se centrará en cómo evoluciona la gobernabilidad bajo un nuevo presidente y las perspectivas que se tendrían especialmente en proyectos mineros.










