
Las stablecoins —o monedas estables— constituyen una innovación relevante para pagos y transferencias de valor, con beneficios potenciales en eficiencia y acceso.
“Sin embargo, su rápido crecimiento y creciente interacción con el sistema financiero justifican un seguimiento cercano desde la perspectiva de estabilidad financiera”, sostiene el Banco Central de Reserva (BCR) en su último reporte.
Las monedas estables, diseñadas para mantener una paridad con activos de referencia —principalmente monedas fiduciarias como el dólar o el euro—, se han consolidado como uno de los segmentos más dinámicos del ecosistema cripto y comienzan a interactuar cada vez más con el sistema financiero tradicional, expresa el emisor monetario.
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En este escenario, manifiesta, “resulta fundamental fortalecer su monitoreo, promover la cooperación entre autoridades y evaluar continuamente su impacto sobre sistemas de pago, intermediación financiera y confianza en el sistema”.
En Perú, el 80% de la compra de criptomonedas son dólares digitales, utilizados para pagos o ahorro, señala un estudio reciente de Lemon.
Riesgos
Entre los principales riesgos identificados por la autoridad monetaria se encuentra el de redención y liquidez, ya que la paridad uno a uno depende de la calidad y disponibilidad de los activos que respaldan estas monedas.
A ello se suma el riesgo de concentración, debido a la elevada participación de un número reducido de emisores y proveedores de billeteras digitales.
También se identifican riesgos operativos y tecnológicos, asociados a posibles vulnerabilidades en contratos inteligentes, redes blockchain o servicios de custodia.
Otro punto de atención, según el BCR, es la posible desintermediación financiera y sustitución monetaria, ya que una adopción masiva podría reducir la demanda por instrumentos financieros locales y afectar la intermediación bancaria y la transmisión de la política monetaria.

Si los ciudadanos de países con monedas débiles adoptan estas stablecoins, podrían drenar depósitos de sus bancos y socavar la capacidad de su banco central para conducir la política monetaria y estabilizar el sistema financiero, explica Karina Chinguel, socia de Vodanovic.
“Si las personas que viven en países con monedas débiles (por ejemplo, con mucha inflación o devaluación) empiezan a usar stablecoins, en lugar de guardar o usar su dinero en moneda local, los bancos nacionales se quedan con menos depósitos y el banco central pierde poder para manejar la economía”, explicó la abogada.
Adopción
Uno de los principales factores que explica su rápida adopción es el potencial de mejorar la eficiencia de los sistemas de pago, especialmente en operaciones transfronterizas.

Mientras que las transferencias internacionales tradicionales suelen involucrar múltiples intermediarios, mayores costos y tiempos de liquidación más largos, las transacciones con stablecoins pueden procesarse casi en tiempo real, con menores costos operativos y mayor trazabilidad.
Un desafío será equilibrar los beneficios potenciales de la innovación y la inclusión financiera con la estabilidad y la confianza en el sistema, señala el BCR.
Además, advierte riesgos legales y transfronterizos, vinculados al arbitraje regulatorio entre jurisdicciones, las limitaciones para la supervisión efectiva y las dificultades para gestionar episodios de estrés financiero en un mercado global y descentralizado.
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Economista de la Universidad de Piura. Actualmente se desempeña como redactor de Finanzas en Diario Gestión.








