
Hay una marcada heterogeneidad en la dolarización de los créditos, por segmento, se concentra en las empresas más grandes, y por sector económico, principalmente en los exportadores.
Sin embargo, agricultura y pesca en los segmentos mediano y pequeño, respectivamente, exhiben las mayores contribuciones a la morosidad por créditos con exposición al riesgo cambiario, sostiene un reporte del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP).
En esta línea, especialistas anticipan que estos segmentos serían también los más afectados en eventuales periodos de volatilidad del tipo cambio durante el 2026, los cuales podrían estar generados por factores internos, como el proceso electoral, o externos como la política monetaria de la Reserva Federal (EE. UU.).
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“Cuando el tipo de cambio muestra una tendencia a la baja, los exportadores reciben menos soles por el mismo volumen vendido en el exterior. Si los ingresos y los pagos no están alineados en la misma moneda, las empresas quedan expuestas a un mayor riesgo cambiario”, indicó Juan Carlos Ramirez, experto financiero.
Esta situación impacta su rentabilidad, ya que la mayor parte de sus costos operativos —como el pago de personal para siembra, cosecha y procesamiento, el mantenimiento de maquinaria, los procesos de congelamiento o producción de harina de pescado, así como los impuestos— se realiza en moneda nacional, detalló.
“Para estas empresas, especialmente aquellas cuyo principal mercado es internacional, cualquier fluctuación del tipo de cambio tiene un impacto directo y mayor, al depender casi exclusivamente de ingresos en dólares”, declaró.
Luis Eduardo Falen, docente de la UP, coincide con Ramírez en referir que los sectores agropecuario, pesquero y exportador presentan una mayor exposición al riesgo financiero debido a la propia naturaleza de sus actividades.
En el caso del agro, los ingresos no son constantes a lo largo del año, ya que dependen de ventanas de cosecha específicas y de cultivos que no se producen de manera continua, dijo. Una situación similar ocurre en la pesca, donde la actividad está sujeta a temporadas definidas, agregó.
A ello se suma el riesgo climático, que puede afectar directamente la producción y, por ende, la capacidad de pago, elevando los niveles de morosidad, explicó.
Para el BCR, aunque las empresas más grandes presentan mayor exposición al riesgo cambiario crediticio, el riesgo efectivo derivado de la dolarización es más elevado en los segmentos pequeños dolarizados.
Exportadores
Los exportadores, especialmente los de menor escala, también enfrentan desafíos particulares. Al no tratarse de grandes empresas, suelen combinar ventas en el mercado local y externo, lo que genera posibles descalces financieros, advierte Falen.
Además, la disponibilidad de productos condiciona su actividad, haciendo que el sector sea altamente dependiente de factores externos y logísticos.
Según Ramirez, una reducción rápida del tipo de cambio puede afectar de forma significativa a estos sectores, ya que disminuye su capacidad adquisitiva en soles pese a mantener el mismo nivel de exportaciones.
En este contexto, la intervención del BCR en el mercado cambiario cumple un rol clave, al evitar caídas abruptas del dólar y proteger la estabilidad de los ingresos de los exportadores, enfatizó.
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Economista de la Universidad de Piura. Actualmente se desempeña como redactor de Finanzas en Diario Gestión.








