
Durante los últimos años, el comportamiento del índice de acciones tecnológicas ha estado bajo constante escrutinio de los inversionistas, principalmente por sus elevados niveles de valorización.
Sin embargo, un análisis más profundo muestra que, pese a haber cotizado “caro” en reiteradas ocasiones, su desempeño ha sido notable, sostiene Credicorp.
De acuerdo con los datos observados, el índice registra un retorno anualizado de 17.6% en el último quinquenio, una cifra difícil de ignorar en un contexto de alta volatilidad global, refiere.
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Según Credicorp, la clave detrás de este rendimiento excepcional no ha sido una expansión irracional de precios, sino un crecimiento sostenido de las utilidades. En términos generales, las ganancias de las compañías tecnológicas han crecido al mismo ritmo —o incluso más— que sus cotizaciones en bolsa.
“En el 2025, el retorno de las acciones tecnológicas fue de 19.2%, mientras que las utilidades esperadas por acción se incrementaron en un 28%. Esta diferencia refleja que el crecimiento de las ganancias ha respaldado, e incluso superado, el avance de los precios, reduciendo el riesgo de una sobrevaloración estructural”, sostiene.
Este fenómeno cobra especial relevancia en un entorno marcado por la expansión de la Inteligencia Artificial, agrega.
¿Se debe vender?
Para Credicorp, en la medida en que estas tecnologías se integren de forma efectiva en los modelos de negocio y continúen impulsando la productividad y los márgenes, el mercado no debería anticipar un cambio abrupto de tendencia en el corto plazo.
Esto significa, que aún es buena estrategia mantener los activos tecnológicos en el portafolio.
Argumenta que las valoraciones actuales de las acciones tecnológicas que cotizan en bolsa no se encuentran cerca de los niveles extremos observados a inicios de los años 2000. Si bien las expectativas del mercado son elevadas —como también lo fueron entonces—, hoy las valorizaciones se sostienen sobre fundamentos más sólidos, especialmente en los principales actores vinculados a la Inteligencia Artificial.

Pablo Leno, gerente general de Renta4 SAB, va en la misma línea de que aún se debe tener el componente tecnológico en la cartera y afirma que la inversión en IA es real y estructural.
No obstante, considera que no todas las compañías capturarán este valor de la misma forma ni al mismo ritmo, por lo que sugiere cautela en la composición de la cartera.
“Si existiera una burbuja (tecnológica), aún estaríamos en una etapa temprana, no en el desenlace”, indica.
Asimismo, Diego Marrero, portfolio manager de Blum SAF, sugiere aún no deshacerse de estas acciones. Conforme las empresas ligadas a IA reporten resultados este año, se va a descartar una eventual burbuja y se consolidará la tendencia al alza de estos activos, prevé.
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Economista de la Universidad de Piura. Actualmente se desempeña como redactor de Finanzas en Diario Gestión.








