
La Contraloría detectó que el Instituto Nacional Cardiovascular (INCOR) mantiene 90 equipos biomédicos inoperativos y registra disponibilidad reducida en 82 productos farmacéuticos, situación que -según el informe- pone en riesgo el tratamiento oportuno y la calidad de atención de pacientes con patologías cardiovasculares.
Durante un servicio de control simultáneo, se verificó que 62 de los 90 equipos inoperativos son de “alta criticidad”, es decir, no deberían fallar bajo ninguna circunstancia debido a su uso en áreas sensibles como Cuidados Intensivos Cardiopediátricos, Cardiología Intervencionista, Cardiología Clínica, Anestesiología Cardiovascular y Centro Quirúrgico.
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Entre los equipos que no funcionan figuran ecocardiógrafos con tecnología TEE para diagnóstico por imagen, electrocardiógrafos de tres canales empleados en la detección de arritmias e infartos, desfibriladores con monitor y paletas externas —fundamentales para revertir arritmias mortales— y bombas de infusión de dos canales para la administración simultánea y segura de medicamentos.
Del total, 71 equipos aparecen como “inoperativos para baja” y 19 como “inoperativos para reparar”, pese a que la mayoría ya superó su vida útil. A enero de 2026, el INCOR había gestionado ante el Seguro Social de Salud (EsSalud) la reposición de solo 13 de los 62 equipos de alta criticidad. De este grupo, 14 están en proceso de reparación y 35 aún no han sido repuestos.
La Contraloría advirtió que la falta de reposición está generando suspensión de procedimientos quirúrgicos e intervencionistas programados y de emergencia, prolongación de la estancia hospitalaria en UCI y hospitalización, retrasos en diagnósticos y tratamientos, mayor riesgo de complicaciones clínicas y eventos adversos, así como insatisfacción de pacientes y personal asistencial.
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Medicamentos con riesgo de desabastecimiento y vencimiento
En paralelo, el servicio de Farmacia Cardiovascular del INCOR registra 82 medicamentos con disponibilidad menor a dos meses. Entre ellos, 18 están clasificados como esenciales, como Omeprazol, Losartan, Metronidazol, Nifedipino, Prostaglandina e Irbesartan.
Asimismo, se evidenció el desabastecimiento de ocho medicamentos, la mitad considerados esenciales. Entre estos figura el inmunosupresor Tacrolimus 1 mg, requerido por pacientes trasplantados o intervenidos del corazón.
En contraste, el informe también identificó 45 productos farmacéuticos con sobrestock, lo que podría derivar en vencimientos y perjuicio económico al Estado. Por ejemplo, el INCOR cuenta con Lidocaína clorhidrato + epinefrina 2% para los próximos 20.3 años; Fenitoína para más de cuatro años; y Bacofleno para 2.8 años.
La Contraloría comunicó las situaciones adversas al titular del Seguro Social de Salud con el fin de que adopte medidas preventivas y correctivas. A febrero de 2026, el INCOR ha remitido documentación relacionada al caso, la cual se encuentra en evaluación por el Órgano de Control Institucional de EsSalud. Las observaciones, sin embargo, aún no han sido corregidas.







