La ATU ha optado por una segregación física mediante bolardos de metal, instalados cada tres metros, y topellantas de plástico entre ellos. Foto: ATU.
La ATU ha optado por una segregación física mediante bolardos de metal, instalados cada tres metros, y topellantas de plástico entre ellos. Foto: ATU.

La , entra en una nueva fase de ordenamiento del tránsito. La Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao orientadas a reducir los tiempos de viaje, mejorar la velocidad comercial de los buses y ordenar la circulación en un tramo crítico para miles de usuarios diarios.

La intervención corresponde a una primera etapa y se desarrollará en el tramo comprendido entre el jirón Amazonas y la avenida Nicolás de Piérola, con una extensión de 1.18 kilómetros. Según la ATU, se trata de una acción que no modifica la geometría vial existente, sino que prioriza la gestión operativa, la señalización, la fiscalización y el reordenamiento del tránsito.

¿Qué se está haciendo y en qué se diferencia de intentos anteriores?

De acuerdo con Pavel Flores, vocero de la ATU, la principal diferencia de esta intervención frente a experiencias previas radica en que no se trata solo de señalización horizontal. “La segregación horizontal, que básicamente es el pintado y la señalética, no es efectiva. Para ser efectivo se necesita una intervención mayor”, explicó en entrevista con .

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En ese sentido, la ATU ha optado por una segregación física mediante bolardos de metal, instalados cada tres metros, y topellantas de plástico entre ellos. Estos elementos reemplazan a los delineadores tipo New Jersey que, según la entidad, ocupan más espacio de vía y no resultan del todo eficientes en este contexto urbano. El objetivo es separar de manera clara y segura los carriles destinados al transporte público de aquellos reservados para el tránsito privado.

Cuatro carriles, dos usos diferenciados

La avenida Abancay cuenta con cuatro carriles en total. Con la nueva disposición, dos carriles por sentido serán exclusivos para el transporte público —buses de rutas convencionales y unidades del Corredor Morado—, mientras que los otros dos quedarán habilitados para vehículos particulares y taxis.

Esta distribución responde a la alta carga de transporte público que soporta la vía. Por la avenida Abancay circulan actualmente 21 rutas autorizadas y tres servicios del Corredor Morado, una cifra superior a la de otras arterias cercanas. En comparación, la avenida Emancipación registra 18 rutas autorizadas, mientras que la avenida Tacna concentra servicios de los corredores Morado y Azul, pero con menor cantidad de unidades.

Impacto esperado en tiempos y velocidad de viaje

Uno de los principales objetivos de la intervención es la reducción del tiempo que los buses permanecen detenidos en el tráfico. Según los estudios técnicos realizados por la ATU, en condiciones de congestión intensa un vehículo de transporte público puede tardar hasta 20 minutos en recorrer el tramo intervenido, con una velocidad promedio de 11 km/h.

Con los carriles segregados, la proyección es que ese tiempo se reduzca a aproximadamente seis minutos, lo que implica un ahorro de hasta 15 minutos por viaje. Además, la velocidad comercial pasaría de 11 km/h a 20 km/h, un cambio significativo para los usuarios que se desplazan diariamente por esta vía.

La ATU señala que, en horas punta nocturnas, la velocidad comercial incluso llega a descender hasta los 8 km/h debido a los conflictos entre buses y tránsito mixto. La entidad estima que, con las nuevas medidas, los usuarios de transporte público podrán ahorrar entre 10 y 15 minutos en sus desplazamientos.

La segregación física estará acompañada de una fiscalización permanente. Foto: Mario Zapata/ @PHOTO.GEC.
La segregación física estará acompañada de una fiscalización permanente. Foto: Mario Zapata/ @PHOTO.GEC.

¿A quién beneficia la medida?

El beneficio directo está dirigido al transporte público y, por extensión, a los miles de usuarios que utilizan diariamente las rutas convencionales y el Corredor Morado en la avenida Abancay. Desde la perspectiva técnica, la ATU busca mejorar el llamado “nivel de servicio” de la vía, una variable que considera flujos vehiculares, dinámica de circulación y volumen de tránsito.

Actualmente, gran parte del tramo intervenido presenta un nivel de servicio F, es decir, uno de los más bajos. Con la intervención, la meta es llevarlo a una categoría intermedia (CD), lo que, sin llegar a condiciones óptimas, supone una mejora sustancial frente a la situación actual.

Para los vehículos particulares y taxis, la medida implica la adaptación a una nueva distribución de carriles. Si bien algunos conductores podrían optar por desvíos hacia vías paralelas como Emancipación o Tacna, la ATU considera que esto forma parte de una redistribución natural del tránsito y no representa un problema, siempre que se logre dar mayor fluidez al eje más cargado, que conecta el centro de Lima con zonas del este, como San Juan de Lurigancho.

Paraderos y ordenamiento del transporte

Otro componente central del plan es el reordenamiento de paraderos. La ATU implementará paraderos únicos y debidamente señalizados que serán compartidos por las rutas regulares y el Corredor Morado. Esta medida busca reducir las paradas indebidas, uno de los factores que más ralentiza el tránsito en la zona.

En el caso de los taxis, existen paraderos habilitados y remodelados en Lima Centro. Según la ATU, hay 44 paraderos de taxi en todo el centro y ocho en los alrededores de la zona intervenida. Los usuarios que utilicen este servicio deberán dirigirse a estos puntos autorizados, mientras que quienes opten por el transporte público contarán con paraderos específicos dentro del tramo.

Fiscalización continua y sanciones

La segregación física estará acompañada de una fiscalización permanente. Si bien la ATU no ha precisado un aumento específico en el número de fiscalizadores, Flores indicó que habrá control continuo, en coordinación con la , con despliegues que variarán según el horario y el nivel de tránsito.

Ingresar indebidamente a un carril exclusivo para buses será sancionado con una multa de 440 soles, además del descuento de puntos en el récord del conductor. A ello se suman acciones contra la informalidad, como el retiro de unidades no autorizadas, la fiscalización de taxis informales y el control del comercio ambulatorio que afecta la fluidez de la vía.

La intervención incluye mejoras en la gestión del tránsito, como la optimización de la semaforización. En la intersección de las avenidas Abancay y Nicolás de Piérola se incorporará una fase exclusiva de giro a la derecha, además de ajustes orientados a reforzar la seguridad peatonal.

Asimismo, se instalará señalización especial de Carril Bus, una medida que la ATU viene coordinando con el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) como parte de un proceso de estandarización.

Plazos, marcha blanca y evaluación

La ATU ha informado que la intervención física culminará el 19 de enero y que, desde el 20 de enero, el esquema entrará en funcionamiento. Durante los primeros días se evalúa la aplicación de una “marcha blanca”, periodo en el que se priorizará la orientación a usuarios y transportistas para facilitar la adaptación al nuevo orden vial.

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En cuanto a la evaluación de resultados, la entidad ha señalado que habrá un seguimiento continuo de indicadores como la reducción de tiempos de viaje, el aumento de la velocidad comercial y la cantidad de usuarios que opten por el transporte público. Si bien no se ha definido un plazo exacto para una evaluación integral, la ATU no descarta ajustes si los objetivos planteados no se cumplen.

“Como cualquier medida administrativa, se puede reevaluar”, sostuvo Flores, quien subrayó que la propuesta cuenta con estudios técnicos y de campo realizados por especialistas. La experiencia en la avenida Abancay, además, servirá como referencia para completar el tramo intervenido y analizar la aplicación de esquemas similares en otras avenidas de la capital.

SOBRE EL AUTOR

Licenciado en Ciencias de la Comunicación, con especialidad en Periodismo, por la Universidad Tecnológica del Perú, con más de 12 años de experiencia en medios de comunicación. Actualmente escribo sobre política, economía y actualidad.

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