
“Cuando piensas en tus últimos años de carrera, ¿qué cosas te dan orgullo realmente?” Encontré esta poderosa pregunta en el libro Carreras con Propósito de Mariana Costa, y me invitó a mirar mi propia narrativa profesional. No desde los cargos que tuve, sino desde la historia que estoy escribiendo.
LEA TAMBIÉN: Despido por hostigamiento: cuándo basta la palabra de la víctima, según la Corte Suprema
Una de las cosas que más he disfrutado –y que quisiera hacer aún más– es sentarme a conversar con personas sobre sus proyectos profesionales. Tengo un espacio en la agenda, para tener al menos una de estas conversaciones por semana, y escuchando con atención, he identificado tres formas en que solemos contar nuestra historia laboral.

LEA TAMBIÉN: IA en seguros: la oportunidad de US$ 70 mil millones que redefinirá la industria
La primera es como una secuencia de logros: objetivos sobrecumplidos, ascensos obtenidos, responsabilidades ampliadas. Es la narrativa del hacer, fomentada en los CV tradicionales y, por qué no decirlo, aburridos.
LEA TAMBIÉN: Reorganización de Petroperú bajo presión política: riesgos y señales de continuidad
La segunda es como una secuencia de aprendizajes: qué me enseñó cada experiencia, cada error, cada jefe. Es la narrativa del aprender, donde cada etapa se convierte en un ingrediente del profesional que hoy somos. Interesante, pero incompleta.
LEA TAMBIÉN: ¿Tributar sin defensa? El riesgo de una revisión administrativa que no corrige a SUNAT
La tercera es menos frecuente, pero cuando aparece, la conversación gana profundidad: la narrativa del aporte y el legado. ¿Qué cambió porque tú estuviste ahí? ¿Cómo contribuiste? ¿A quiénes te sumaste para hacer algo importante? Suele tener una estructura clara: contexto inicial, desafío, actitud y acciones transformadoras, nuevo estado.
LEA TAMBIÉN: Cobre, dólar y déficit: qué pasaría si el viento externo deja de soplar a favor
Si estás en un proceso de búsqueda profesional, imagina cómo se reciben estas historias desde el lado de tus potenciales empleadores o socios. Escuchar tus logros les dará confianza en que eres una persona que consigue lo que se propone; algo que es básico, casi un factor higiénico. Escuchar tus aprendizajes les indicará que tienes la experiencia relevante para ejercer un rol determinado; eso te hará competitivo. Pero escuchar tu legado revela que eres una persona que hará crecer al equipo al que te sumas, y eso te vuelve verdaderamente diferencial.
LEA TAMBIÉN: ¿Tu empresa responde si hackean datos de tus trabajadores? Riesgos de multa e indemnización
Si estás liderando o construyendo un equipo, tu rol principal es cuidar las condiciones para que florezca esta motivación trascendente. Desde Pérez-López hasta Adam Grant, se ha analizado el poder de las culturas de servicio. Hacerlo requiere decisiones incómodas, rigor en el reclutamiento y coherencia diaria.
LEA TAMBIÉN: Invertir tarde cuesta más de lo que imaginas: el poder (y el precio) del interés compuesto
En el momento de selección indaga sobre estas tres narrativas –logros, aprendizajes y legado– y sé implacable con el famoso no asshole rule de Robert Sutton. Una persona narcisista o utilitaria puede erosionar años de trabajo cultural. Personalmente, prefiero equivocarme dejando pasar a alguien talentoso que incorporar a quien contamine el equipo.
LEA TAMBIÉN: ¿Eficiencia o desconexión? El riesgo empresarial de automatizar sin criterio humano
En el día a día, piensa en cada persona como un proyecto en progreso y haz explícito que el éxito no es solo cumplir metas, sino crecer y hacer crecer a otros.
Leyendo el libro de Mariana, además de una historia inspiradora y consejos prácticos para cualquier etapa de carrera, me quedo con un mensaje implícito: el impacto de la generosidad y el sentido de trascendencia en el trabajo.
LEA TAMBIÉN: S/ 14,000 millones y 300,000 empleos: el sector que podría impulsar el crecimiento
En tu próxima conversación de desempeño, pregunta: ¿Qué legado te gustaría dejar? Y ¿cómo te puedo ayudar? Si logramos que más personas puedan responderla con claridad, estaremos ayudando a escribir mejores historias profesionales. Y esto es algo que las personas con las que trabajamos hoy podrán llevarse consigo.
Rodrigo Isasi es Managing director en Empathy.








