
Escribe: Carlos E. Paredes
1. Empiezo esta columna aclarando que el título de esta no alude al reciente comportamiento –infantil e irresponsable– del perdedor de las elecciones presidenciales. Más bien, se refiere al inminente peligro climático que enfrentamos y la necesidad de acciones gubernamentales inmediatas. En efecto, el Fenómeno El Niño podría afectar gravemente la economía peruana durante el último trimestre de este año y el primero del próximo.
2. Según el ENFEN, ya estamos enfrentando un fenómeno de alta intensidad, pero los efectos más dañinos llegarían recién a partir de diciembre con las lluvias. Si en ese mes se junta nuestro fenómeno costero con El Niño global, podríamos encarar un “Súper Niño”, de magnitudes y consecuencias desconocidas. Aunque pronosticar el clima es muy difícil y las predicciones resultan imprecisas, es altamente probable que en pocos meses suframos un evento climático grave, para el cual debemos prepararnos. Sin embargo, hemos avanzado muy poco en materia de inversión pública para prevención.
3. La escasa labor de preparación ejecutada hasta el momento resulta alarmante en las regiones más vulnerables a las lluvias. Según datos del MEF, en lo que va del 2026, Tumbes ha ejecutado apenas el 2.7% de su presupuesto para atención de emergencias por desastres, mientras que Piura alcanza un 26.7% y Lambayeque un 38.8%. Asimismo, la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN) inició el 2026 con un grave déficit presupuestal: recibió 2,779 millones de soles frente a los 8,300 millones requeridos. Esta carencia dejó sin financiamiento proyectos prioritarios de defensas ribereñas y drenajes, precisamente en Tumbes y Lambayeque.
4. Esta vez, el tradicionalmente letárgico comportamiento del sector público se ve agravado por el calendario político. Todavía no se proclama a la ganadora de las elecciones presidenciales y no se han podido iniciar las labores de transferencia del gobierno nacional. A esto se suma el hecho de que tendremos elecciones regionales y municipales en noviembre. Con nuevas autoridades asumiendo en enero, los trabajos de mitigación frente a El Niño se verán perjudicados por el cambio de los gobiernos locales.
5. En este contexto, resulta indispensable que el nuevo gobierno coordine desde un comienzo con las autoridades subnacionales y apoye a las regiones más vulnerables frente a este fenómeno. Desgraciadamente, la transferencia gubernamental se está viendo retrasada por la prolongada resolución del proceso electoral y las acciones dilatorias del perdedor. Frente a esto, el gobierno saliente debería iniciar la transmisión de información a los equipos técnicos de la nueva administración, incluso antes de la proclamación oficial por parte de las autoridades electorales.
6. Tanto el gobierno saliente como el entrante deben actuar proactiva y coordinadamente en las siguientes cinco semanas. Para enfrentar con relativo éxito esta compleja coyuntura climática y evitar que la polarización política obstaculice las labores de prevención y mitigación, será necesario demostrar apertura desde el inicio y convocar a especialistas de todos los sectores, para aunar esfuerzos por el bien común. Oficialismo y oposición tienen un gran reto por delante, esperemos que estén a la altura de las circunstancias extremas que estarían avecinándose.







