
Joswilb Vega, chief Investment Officer de Profuturo AFP
El 2025 será recordado como un punto de inflexión en el comportamiento de las bolsas mundiales. Por primera vez desde el 2010, los mercados internacionales superaron ampliamente al S&P 500, y la mayoría de los inversionistas se perdió esos retornos superiores. ¿La razón? Los portafolios globales mantenían entre 60% y 90% de exposición a dicho índice, respaldados por el mantra de los gurús y expertos: “Nada le gana al S&P 500”.
Para poner los números en contexto: el S&P 500 rindió 17.7%, mientras que Europa alcanzó 35.9% y Japón un impresionante 52.9%. Si miramos bolsas más específicas, Corea del Sur logró 95.39%, Chile 65.41% y Perú 86.84%. En cuanto a sectores, las mineras de oro rindieron 154.7%, las de plata 166.1%, las empresas de semiconductores 49.2% y las mineras de cobre registraron un retorno de 93.4%.
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En línea con esos resultados, el Fondo 3 de las AFP –el de mayor exposición a renta variable– registró un incremento de 35.6%. Cabe precisar que, para comparar el retorno de los fondos de pensiones con los demás activos, es necesario sumar la apreciación del Nuevo Sol y así hacerlos equivalentes al rendimiento en dólares.
Sin los retiros extraordinarios, este retorno habría sido significativamente mayor por dos razones. La primera: la exposición al mercado local aumentó drásticamente, especialmente en vehículos más ilíquidos, los cuales tienen poca correlación con los mercados globales. La liquidez es el lubricante del precio de los activos y permite su descubrimiento. La segunda razón: la falta de reinversión en activos alternativos, en los que prácticamente se dejó de invertir desde el 2020 debido a la necesidad de mantener portafolios líquidos y estar preparados para cualquier escenario de demanda de liquidez.
Actualmente, el límite legal de inversión en el extranjero es del 80%, ampliado por el Congreso en agosto del 2025. Sin embargo, las AFP se rigen por el límite operativo definido por el Banco Central de Reserva (actualmente en 50%), y hasta el momento esta institución no ha tomado ninguna medida para ajustarlo tras la decisión del Congreso.
Cabe resaltar que en Chile este límite es del 80% desde hace varios años, lo cual tiene mucho sentido porque los mercados locales en ambos países son pequeños e ilíquidos. Para ponerlo en perspectiva, la bolsa peruana negocia menos de US$ 15 millones diarios; con ese nivel de liquidez, resulta difícil atraer nuevos jugadores e inversionistas globales que contribuyan al descubrimiento de precios que mencionamos anteriormente.
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Comencé esta columna afirmando que el 2025 marca un punto de inflexión: en adelante, el S&P 500 podría dejar de ser el referente indiscutible en cuanto a retornos. Esto no significa que no seguirá ofreciendo buenos resultados –los tendrá–, pero, como vimos en el 2025, habrá países, regiones y temáticas que lo superarán. ¿Por qué? Porque el mundo ha comenzado a cambiar en todos los sentidos. Estamos viviendo una transformación en los ejes de poder, la tecnología, la demografía, la política y las correlaciones de fuerza. Casi todos los paradigmas, incluido el famoso “al S&P 500 nadie le gana”, están siendo cuestionados. Y esa realidad ya se refleja en los retornos de las bolsas, tendencia que continuará en los próximos años.
Frente a este contexto y, considerando que en Perú estamos por iniciar un período electoral en el que el ruido afectará a los activos locales –los bonos, moneda y renta variable–,l solicitamos al Banco Central que comunique su postura sobre la ley aprobada por el Congreso para aumentar el límite de inversión en el extranjero.
Un mayor límite nos brinda más capacidad de reacción y flexibilidad para aprovechar retornos globales, que serán cada vez más amplios y dispersos. Además, nos permite gestionar de manera más efectiva la volatilidad que enfrentaremos en esta etapa electoral. Todo ello con un único objetivo: ofrecer a nuestros afiliados el mayor retorno posible, acompañado de la mejor gestión de riesgos en el portafolio.








