
Escribe: Carlos Loayza, gerente general de Canatur Perú
La decisión del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), a través de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), de impulsar un proceso de liberalización del transporte aéreo internacional marca un punto de inflexión en la política de conectividad del país. No se trata únicamente de una reforma técnica del sector aeronáutico, sino de una señal clara de apertura, competitividad e integración del Perú con los principales mercados del mundo.
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La llamada política de cielos abiertos busca eliminar restricciones históricas en frecuencias, capacidad y rutas, permitiendo que las aerolíneas operen con mayor flexibilidad y respondan de manera más eficiente a la demanda. En términos sencillos, más competencia aérea se traduce en más vuelos, más destinos, mejores tarifas y una conectividad más fluida, factores determinantes para el crecimiento del turismo, el comercio y la inversión.

Este nuevo enfoque cobra especial relevancia en un contexto donde el turismo internacional aún tiene amplio margen de recuperación. Antes de la pandemia, el Perú recibía más de 4 millones de visitantes extranjeros al año, y Europa representaba uno de los mercados emisores más importantes, con cerca del 20% del total de turistas internacionales. Países como España, Francia, Alemania, Reino Unido e Italia no solo aportan volumen, sino también visitantes de mayor estadía promedio y gasto diario, claves para la sostenibilidad del sector.
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Un hito relevante es la alianza firmada con España durante FITUR, que constituye un avance estratégico de alto impacto. El acuerdo para liberalizar las operaciones aéreas entre ambos países elimina límites de capacidad y abre la puerta a nuevas rutas directas, mayor frecuencia de vuelos y el ingreso de nuevas aerolíneas. España es hoy el principal punto de entrada de turistas europeos al Perú y un hub natural de conexión con el resto del continente, por lo que fortalecer esta relación aérea tiene un efecto multiplicador inmediato.
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Las proyecciones del sector indican que, con la aplicación efectiva de una política de cielos abiertos y la incorporación de nuevas rutas desde Europa, el flujo de visitantes europeos podría crecer entre 15% y 25% en los próximos tres años. Este incremento no solo beneficiaría a Lima como puerta de entrada, sino también a destinos regionales que dependen de una conectividad aérea eficiente para integrarse a los circuitos turísticos internacionales.
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El impacto potencial es significativo. Actualmente, la aviación aporta alrededor del 2.3% del PBI y genera más de 360 mil empleos directos e indirectos. Una política aérea moderna, alineada con estándares internacionales y orientada al crecimiento sostenible, puede convertir a la conectividad en una verdadera palanca de desarrollo y descentralización.
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Para que esta oportunidad se materialice plenamente, el desafío es también interno: se requiere ampliar las vías de acceso, desarrollar más aeropuertos en el interior del país y garantizar el mantenimiento, la modernización y las certificaciones de los terminales existentes, de modo que puedan integrarse eficazmente a esta nueva etapa de mayor conectividad.
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Una mayor conectividad aérea fortalece las exportaciones, dinamiza las economías regionales, promueve la descentralización y mejora la competitividad del país como destino de negocios y eventos internacionales.
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El Perú se encuentra, ante una oportunidad histórica. Apostar por cielos abiertos es apostar por un país más accesible, más competitivo y mejor conectado con el mundo. Consolidar esta política y hacerla efectiva no es solo acelerar las negociaciones con otros mercados estratégicos, sino que debe traducirse en mayor competencia, inversión, conectividad y servicio con estándares internacionales de eficiencia y seguridad.
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La conectividad no es un fin en sí mismo, sino una herramienta poderosa para el desarrollo. Si se gestiona con visión de largo plazo, coordinación público-privada y reglas claras, el cielo abierto puede convertirse en uno de los principales motores del turismo peruano.







