
VENEZUELA. Donald Trump se ha encargado de liquidar cualquier expectativa de un pronto retorno a la democracia en Venezuela. Ha dicho que los venezolanos no sabrían cómo tener elecciones, lo que tiraría por la borda las aspiraciones de María Corina Machado, quien se esforzó por congraciarse con el presidente de Estados Unidos incluso ofreciendo “compartir” con él su premio Nobel de la Paz. Las declaraciones de Trump también significan un revés para Edmundo González, quien ha sido reconocido presidente electo de Venezuela por 15 países –el primero fue el Perú–, tras las elecciones de julio del 2024, cuyos indicios de fraude están bien documentados.
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Así que el régimen chavista continúa en Venezuela, lo que evidencia que Nicolás Maduro no fue capaz de generar lealtad en la cúpula de su dictadura y que la corrupción no tiene bandera política. Asimismo, resulta poco creíble el motivo “oficial” de la captura de Maduro, ocurrida el 3 de enero –un proceso por narcotráfico y narcoterrorismo–, pues el 1 de diciembre Trump indultó al expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández (2014-2022), quien cumplía 45 años de cárcel por narcotráfico y tráfico de armas de fuego. La coherencia no es una característica del Gobierno de Trump, aunque desde un inicio lo único claro fue que Estados Unidos obtuvo vía libre para explotar el petróleo venezolano.

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Ya Trump ha anunciado que petroleras estadounidenses podrán instalarse en Venezuela –solo Chevron opera en este país– e invertir al menos US$ 100,000 millones, pero en una reunión con los CEO de las más importantes en la Casa Blanca, el ánimo no fue exultante sino cauteloso. Los ejecutivos advirtieron que, para invertir en Venezuela, son necesarios cambios significativos para hacerla atractiva. Dado que Trump detesta que le hablen claro, sacó a relucir su talante autoritario y señaló que su Gobierno decidirá qué petroleras podrán operar en el país sudamericano. Al día siguiente, amenazó con excluir a Exxon Mobil, cuyo CEO, Darren Woods, fue el más explícito en la citada reunión.
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Trump también está presionando a la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez. Ha trascendido que le exige cortar relaciones económicas con China, Cuba, Irán y Rusia, y que se asocie exclusivamente con Estados Unidos para producir petróleo. A este paso, el Gobierno de Rodríguez pasará de dictatorial a títere. A diferencia de la invasión de Panamá (diciembre 1989-enero 1990), cuyo presidente electo, Guillermo Endara, juramentó antes de la rendición del dictador Manuel Noriega, la democracia en Venezuela aún está lejana.







