El líder puede ajustar el rumbo, innovar el modelo de negocio o reinventarse para crear más valor.  (Foto: Freepik)
El líder puede ajustar el rumbo, innovar el modelo de negocio o reinventarse para crear más valor. (Foto: Freepik)

La diferencia entre un líder que se paraliza frente a la adversidad y uno que la convierte en una oportunidad de crecimiento está en la interacción que el líder hace con la adversidad. Un líder que se paraliza suele ver la crisis como una amenaza que debe evitarse, y esa misma emoción se traslada al equipo. El miedo, la escasez y la falta de confianza paralizan la empresa, frenan decisiones, detienen productos, marketing e inversión. Entonces el equipo se queda atrapado, esperando que el panorama sea más claro.

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