
Bajo el mandato de Donald Trump está ocurriendo un auge inesperado de la energía limpia, conforme el aumento de la demanda de electricidad impulsa la inversión en nueva capacidad a pesar de los esfuerzos del gobierno de EE.UU. por frenar la expansión de la energía solar y eólica.
La nueva capacidad de energía limpia aumentará en una cifra récord de 45 gigavatios este año en EE.UU., según S&P Global Energy, lo que equivale a la demanda promedio de electricidad de Turquía. El incremento es aproximadamente un 25% mayor que el récord anterior establecido en 2024.
La guerra del presidente estadounidense en Irán, que ha disparado los precios mundiales de la energía, junto con el aumento de la demanda de energía por parte de los centros de datos de inteligencia artificial (IA) y la prisa de los desarrolladores por aprovechar los créditos fiscales que están por vencer, están impulsando el auge de la tecnología limpia, según los analistas. La administración Trump también se ha mostrado pragmática ante sus necesidades energéticas.
“Hubo una promesa de campaña de oponerse a las energías renovables, pero al mismo tiempo se están dando cuenta de que no se puede prescindir de ellas”, dijo Izzet Bensusan, director ejecutivo de Captona, un grupo de inversión en infraestructura energética. “No veo un mundo en el que la demanda de energía se esté estabilizando”.
S&P señaló que la nueva capacidad solar y eólica aumentará en 2026 en casi un tercio y casi un 50%, respectivamente. La energía solar establecerá otro récord en 2027, mientras que la eólica sufrirá un retroceso antes de recuperarse.
Sin embargo, el portavoz de la Casa Blanca, Taylor Rogers, destacó la “producción récord de petróleo y gas” bajo el mandato de Trump.
“El presidente ha cumplido su promesa de liberar el potencial energético de EE.UU.”, dijo Rogers. “Al mismo tiempo, la administración ha puesto fin a los subsidios a fuentes de energía costosas y poco confiables que los contribuyentes estadounidenses se veían injustamente obligados a financiar”.
El aumento de la capacidad solar y eólica se produce a pesar de los esfuerzos iniciales de Trump por acabar con la transición energética impulsada por su predecesor, Joe Biden.
La administración Trump desmanteló el proyecto Esmeralda 7 en Nevada. Hubiera sido el proyecto solar individual más grande de EE.UU.
La ley del presidente conocida como la Gran y Hermosa Ley (OBBBA, por sus siglas en inglés) también recortó drásticamente los créditos fiscales a la energía solar y eólica, y su administración ha interferido en los procesos habituales de aprobación de proyectos, incluyendo más de 150 proyectos eólicos terrestres. Sin embargo, según los términos de la OBBBA, los desarrolladores de energía solar y eólica tenían hasta el 4 de julio para iniciar los trabajos en los proyectos y hasta 2030 para terminarlos.
La fecha límite “impulsó a los desarrolladores a apresurarse y comenzar la construcción”, dijo John Murray, analista de energías renovables de S&P Global.
Las expectativas de un fuerte aumento en la demanda de electricidad también están acelerando el despliegue.
Se espera que el consumo de energía en EEUU crezca un 39 por ciento para 2035, según la consultora ICF, impulsado por los centros de datos que consumen mucha energía y la electrificación de los electrodomésticos y el transporte. Este aumento se produce después de que la demanda se mantuvo estable durante más de una década.
La energía solar y eólica se encuentran entre las formas de energía más rápidas y económicas de incorporar a la red. Según el centro de estudios RMI, los nuevos emplazamientos solares y eólicos tienen un plazo de ejecución de menos de dos años, en comparación con los al menos tres años que lleva desarrollar proyectos de gas.
Los productores pueden alcanzar el punto de equilibrio vendiendo energía solar y eólica a tan sólo US$ 38 y US$ 37 por megavatio-hora, respectivamente, en comparación con al menos US$ 48 por megavatio-hora en el caso del gas, según el banco de inversión Lazard. Sin embargo, estas cifras no tienen en cuenta por completo los costos de mejora del sistema y las baterías necesarias para mitigar la intermitencia.
Los desarrolladores de energías renovables también se beneficiarán, ya que se espera que los precios de la electricidad aumenten entre un 40% y un 120% una vez que expiren los subsidios de la Ley de Reducción de la Inflación de Biden.
“Francamente, es un buen momento para ser desarrollador”, dijo Ethan Zindler, jefe de investigación de países y políticas de BloombergNEF. “Los centros de datos necesitan energía y la necesitan, básicamente, desde ayer”.
Los fenómenos climáticos extremos y la guerra de Trump contra Irán también han contribuido a este crecimiento.
La inversión de los consumidores en paneles solares residenciales, baterías y vehículos de cero emisiones encabezó el gasto en energía limpia en el segundo trimestre de 2026, con un aumento del 45% respecto al trimestre anterior y del 21% respecto al mismo período de 2025, según la firma de investigación Rhodium Group.
“La gente en Florida está instalando muchas baterías domésticas para asegurarse de que su casa siga teniendo electricidad durante un huracán”, dijo Hannah Hess, directora del área de energía y clima de Rhodium. “Y con la guerra contra Irán impulsando el aumento de los precios del combustible, estamos viendo un aumento en la compra de vehículos eléctricos e híbridos”.
Las cortes estadounidenses han ralentizado la guerra de Trump contra la energía verde. Un juez de una corte de distrito de Oregón ordenó recientemente al Pentágono que dejara de bloquear el desarrollo de la energía eólica terrestre. Las cortes han bloqueado los cinco intentos de la administración de detener la construcción de proyectos eólicos frente a la costa este de EE.UU.
Los desarrolladores están teniendo cierto éxito al presionar directamente a la Casa Blanca, apoyándose en personas vinculadas a la administración para defender proyectos individuales, según informaron fuentes familiarizadas con el tema al Financial Times (FT). Entre los argumentos se encuentra que los proyectos no sustituirán a los combustibles fósiles, la fuente de energía preferida de Trump.
“Lo que vemos en cuanto a los permisos es que el gobierno es bastante pragmático”, dijo Cliff Graham, director ejecutivo de la compañía de energía limpia Avantus, con sede en San Diego. “Hay mucho terreno entre Reno, Tucson y Barstow, donde no hay mejor uso que la energía solar con almacenamiento”.







