
SoftBank Group Corp. está teniendo dificultades para encontrar startups en Latinoamérica preparadas para recibir inversiones de gran tamaño, una señal del fuerte enfriamiento que ha experimentado el auge tecnológico en la región desde que, hace apenas unos años, atrajo niveles récord de capital de riesgo.
SoftBank, uno de los mayores conglomerados de Japón, ayudó a canalizar miles de millones de dólares hacia startups mediante fondos específicos para Latinoamérica. Ahora sostiene que hay menos compañías que cumplen los requisitos para sus inversiones preferidas de US$ 50 millones o más.
La firma evalúa un puñado de posibles objetivos y no enfrenta restricciones para desplegar capital. Sin embargo, según Alex Szapiro, socio director y responsable de Brasil, el creciente enfoque de los inversionistas de capital de riesgo en la inteligencia artificial ha reducido el universo de oportunidades. En los últimos dos años, la compañía solo ha concretado dos nuevas inversiones.
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“Resulta más difícil encontrar empresas tan sólidas como las que vemos en Europa, EE.UU. y Asia”, dijo en entrevista. “Es difícil imaginar que surja en Latinoamérica una empresa del tipo de Anthropic u OpenAI”.
“Una buena parte” de la cartera actual de SoftBank, integrada por unas 80 compañías de la región, estará lista para salir a bolsa tan pronto como se abra una ventana de oportunidad, señaló Szapiro. Sin embargo, la limitada capacidad de hardware, la falta de infraestructura, una reserva de talento más reducida y la menor escala de capital disponible frente a otros mercados han contribuido a la desaceleración.
“Estamos evaluando actualmente a cuatro o cinco empresas”, indicó Szapiro. “La cuestión es cómo encontrar una compañía que realmente marque la diferencia”.

La firma se concentra en empresas de inteligencia artificial orientadas al consumidor, con datos propios sólidos, operaciones en expansión y equipos tecnológicos capaces de competir a escala global. Cualquier nueva inversión se financiará a través del Vision Fund, su vehículo global de inversión.
Softbank afirmó en un comunicado emitido el miércoles que no se limita a ningún sector concreto y que está abierta a cualquier oportunidad interesante, independientemente del sector, el modelo de negocio o el segmento.
En los últimos dos años, SoftBank también completó 12 transacciones entre inversiones de seguimiento, operaciones secundarias y fusiones y adquisiciones, según Szapiro. La empresa ya ha invertido la totalidad de los US$ 8,000 millones de sus fondos dedicados a Latinoamérica.
Auge tecnológico
La situación contrasta con la avalancha de financiamiento de capital de riesgo registrada durante el auge tecnológico de la pandemia.
El fundador de SoftBank, Masayoshi Son, afirmó en 2019 que Latinoamérica estaba “a punto de convertirse en una de las regiones económicas más importantes del mundo”. Ese mismo año, la compañía sacudió el mercado con un vehículo de inversión de US$ 5,000 millones enfocado en la región y supervisado por el empresario tecnológico boliviano Marcelo Claure. Dos años después añadió otros US$ 3,000 millones y tomó participaciones relevantes en empresas como la plataforma de reparto Rappi Inc. y la concesionaria de autos en línea Kavak.
Sin embargo, a medida que el flujo de inversiones se desaceleró, Claure dejó la empresa en 2022 tras un conflicto salarial, en lo que muchos consideran un punto de inflexión.
La iniciativa de SoftBank fue “un esfuerzo oportunista para aprovechar el conocimiento regional de Marcelo Claure”, afirmó Kirk Boodry, analista sénior del sector en Bloomberg Intelligence. “Por eso, cuando dejó SoftBank, no sorprendió que las inversiones en Latinoamérica pasaran a un segundo plano”.
Algunas de las mayores apuestas de SoftBank siguen siendo empresas privadas, entre ellas Kavak, Rappi, la inmobiliaria QuintoAndar y la entidad de crédito digital Creditas. También adquirió una participación en la salida a bolsa de Nu Holdings Ltd., que desde entonces se ha convertido en la mayor empresa fintech de la región.
El fondo de Latinoamérica representaba algo más del 2% de las participaciones totales de SoftBank al cierre de marzo, frente a cerca del 5% registrado tres años antes. Su peso dentro de la cartera ha quedado eclipsado por otras inversiones, a medida que Son ha redirigido su atención hacia las tecnologías fundamentales para la inteligencia artificial y la infraestructura asociada. Una porción significativa del Vision Fund 2 está invertida en OpenAI. Por su parte, Arm Holdings Plc. representa por sí sola alrededor del 40% de la cartera total de acciones de SoftBank.
Aunque el impacto financiero de la desaceleración latinoamericana es limitado, ofrece una muestra de un cambio más amplio en la dinámica del capital de riesgo en toda la región.
Las inversiones en startups alcanzaron un máximo de US$ 16,000 millones en 2021, cuando los inversionistas extranjeros destinaron miles de millones a empresas locales que prometían transformar sectores tradicionales. Desde entonces, el financiamiento se ha reducido a US$ 4,300 millones en 2025, mientras que el número de operaciones ha caído de forma constante desde 2022, según la Asociación Latinoamericana de Capital de Riesgo (LAVCA).
A pesar de la desaceleración, algunas startups han conseguido rondas de financiación considerables. Kavak, la fintech argentina Ualá y la empresa mexicana de servicios financieros Plata han recaudado en conjunto unos US$ 900 millones este año, mientras que otras pocas han cerrado operaciones por más de US$ 50 millones.
“Los ingredientes están ahí; solo necesitamos que regrese el capital valiente”, afirmó Laura González-Estéfani, fundadora de TheVentureCity. “SoftBank fue muy valiente, pero también estaba dirigido por un boliviano, alguien que realmente entendía toda la región”.
Aunque el aumento de las tasas de interés y el endurecimiento de los mercados de capitales han limitado la actividad, Szapiro también apuntó al ciclo tecnológico. Muchas de las empresas respaldadas por SoftBank durante los años de auge fueron fundadas en la década de 2010 y ya habían alcanzado la escala necesaria para recibir grandes inversiones en etapas avanzadas durante la era del dinero barato.
SoftBank se ha vuelto más cauteloso a la hora de adquirir participaciones en startups en etapas tempranas que todavía necesitan tiempo para madurar, dijo Szapiro.
La empresa probó una iniciativa específica para empresas en fase inicial en la región, pero, dado que los fondos Vision Funds y LatAm Funds nunca se diseñaron para enfocarse en empresas en esa fase, la iniciativa acabó escindiéndose y se convirtió en Upload Ventures, que ahora opera como 14B, según indicó SoftBank.
“No tenemos la capacidad para impulsar realmente a esas empresas”, señaló. “Esa fue una lección que aprendimos en el pasado y no creo que vayamos a cometer el mismo error otra vez”.







