
El primer ministro británico Keir Starmer reconoció el lunes que había perdido el apoyo de los diputados de base de su Partido Laborista en el Parlamento y que dejará el cargo tan pronto como se elija a su sucesor como líder del partido, posiblemente ya a mediados de julio.
Andy Burnham, el exalcalde del Gran Manchester cuya contundente victoria en una elección especial la semana pasada puso en marcha la renuncia de Starmer, confirmó que se presentará para sucederlo.
Burnham es considerado el favorito para reemplazar a Starmer, sobre todo porque su victoria del jueves en el escaño de Makerfield, en el noroeste de Inglaterra, fue tan decisiva que mostró que podría atraer a votantes de todo el espectro político.
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Pese a las pésimas cifras del Partido Laborista en las encuestas y a las pérdidas sustanciales en las elecciones locales de mayo, Burnham desafió la lógica electoral. Le ganó al candidato del partido antiinmigración Reform UK, además de captar votos de otros partidos políticos de izquierda. Aumentó de manera considerable la proporción de voto laborista hasta casi el 55%, lo que, si se repitiera a una escala similar nacional, sin duda permitiría que el partido se mantuviera en el poder.
Aunque Starmer no mencionó a Burnham por su nombre en su declaración de renuncia frente a la residencia del primer ministro en el 10 de Downing Street, admitió “con buen talante” que no era la persona mejor situada para conducir al Partido Laborista hacia esas elecciones.

Las próximas elecciones nacionales no tienen por qué celebrarse hasta 2029, pero la política británica permite que los partidos cambien de líder a mitad de mandato sin necesidad de convocar elecciones generales.
Así podrían desarrollarse los acontecimientos en las próximas semanas:
Aún hay incertidumbre sobre cuándo dejará el cargo Starmer
Burnham, de 56 años, llega a Londres el lunes y prestará juramento como miembro del Parlamento tras casi una década fuera, periodo durante el cual fue el popular alcalde del Gran Manchester.
Poco después de la declaración de Starmer, Burnham afirmó que se postulará para liderar el Partido Laborista.
Indicó que la decisión de Starmer de dimitir “marca el comienzo de una transición y es importante que este proceso se lleve a cabo de manera ordenada y responsable”.
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“El país espera estabilidad, seriedad y un enfoque continuo en los asuntos que más importan, y eso es lo que tendrá”, declaró Burnham.
Starmer indicó que permanecerá en el cargo de primer ministro hasta que su sucesor esté en funciones y que el comité ejecutivo nacional del Partido Laborista abrirá las nominaciones el 9 de julio.
Si Burnham fuera el único candidato, podría ser confirmado como líder del partido aproximadamente una semana después. Sin embargo, si hay una contienda, la elección podría prolongarse hasta septiembre.

Burnham ha obtenido el apoyo de Wes Streeting, quien renunció el mes pasado como secretario de Salud y previamente había indicado que se presentaría. Streeting dijo que respaldaría a Burnham para el liderazgo laborista y sostuvo que “puede ganar la lucha de nuestras vidas contra las fuerzas del nacionalismo”, en referencia al partido antiinmigración Reform UK, liderado por Nigel Farage, que ha superado al Partido Laborista en las encuestas desde las elecciones generales de julio de 2024.
“Podemos pasar el verano exagerando pequeñas diferencias, o podemos arremangarnos y ayudarle a concretar el cambio que nuestro partido y nuestro país necesitan”, señaló Streeting.
Otros posibles candidatos aún no han comentado el anuncio de Starmer. Entre ellos están la exvice de Starmer, Angela Rayner, quien renunció el pasado septiembre por un impuesto inmobiliario impago, y Al Carns, quien dimitió la semana pasada como ministro de las Fuerzas Armadas por los planes de financiación de Starmer para la defensa nacional.
Hay muchos en las filas laboristas que dicen que sería mejor que nadie se enfrentara a Burnham para que pudiera llegar al 10 de Downing Street este verano antes de la conferencia del partido. Burnham se mostró hermético sobre si preferiría una coronación en lugar de una contienda mientras se dirigía a tomar su tren hacia a Londres desde Manchester.
Obstáculos para entrar en cualquier contienda
Para entrar en la contienda, los candidatos deben obtener el apoyo de una quinta parte, o 81, de los diputados del partido en la Cámara de los Comunes.
Los candidatos que alcancen ese umbral tendrían luego que recibir el apoyo del 5% de los partidos locales de circunscripción, o de al menos tres afiliados del partido, es decir, grupos como sindicatos y sociedades cooperativas.
Los miembros habilitados del partido y los afiliados votarían entonces por el líder mediante un sistema electoral que clasifica a los candidatos. El ganador es el primer candidato que consiga más del 50% de los votos.
El rey Carlos III invitaría entonces al ganador a convertirse en primer ministro y formar gobierno.






