El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, interviene antes de una reunión cuadrilateral en el Buergenstock Resort, en Obbuergen, cerca de Lucerna, Suiza, el 21 de junio de 2026. Foto: EFE/EPA/FABRICE COFFRINI / POOL
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, interviene antes de una reunión cuadrilateral en el Buergenstock Resort, en Obbuergen, cerca de Lucerna, Suiza, el 21 de junio de 2026. Foto: EFE/EPA/FABRICE COFFRINI / POOL

El agitado y tenso inicio de las negociaciones de paz entre Irán y Estados Unidos ha dado lugar a rápidos movimientos, como la conformación de los equipos técnicos que siguen trabajando en Suiza, y las primeras concesiones mutuas que marcan la urgencia por lograr resultados en el plazo previsto de sesenta días.

Irán permitirá nuevamente inspecciones independientes de sus instalaciones nucleares, anunciaba el vicepresidente estadounidense JD Vence antes de abandonar Suiza, donde encabezó la delegación de su país en las negociaciones con la iraní, dirigida por el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf.

Por su parte, el Gobierno de Donald Trump levanta por sesenta días las restricciones a la venta de petróleo iraní, según el anuncio realizado poco después por el Departamento del Tesoro, en una aceleración de decisiones que reflejan lo que Vence calificó como “grandes progresos que todos deberíamos celebrar”.

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La prisa que hay quedó expuesta cuando JD Vence contó a los periodistas que en plena madrugada de domingo a lunes se llamó por teléfono a los inspectores del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) para decirles que podían volver a Irán, aunque evidentemente a esa hora nadie contestó el teléfono.

Tras la salida en 2018 de EE.UU. del acuerdo nuclear de 2015 -suscrito por ese país y los otros cuatro países miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (China, Francia, Reino Unido y Rusia) más Alemania- Irán rebajó el nivel de cooperación con la OIEA.

Llegada del convoy del vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, al complejo turístico de Bürgenstock en Obbuergen, Suiza, este 21 de junio. Foto: EFE/EPA/Urs Flueeler
Llegada del convoy del vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, al complejo turístico de Bürgenstock en Obbuergen, Suiza, este 21 de junio. Foto: EFE/EPA/Urs Flueeler

No obstante, seguía permitiendo ciertas visitas de los inspectores en su territorio, pero esa ventana de colaboración se cerró con los ataques conjuntos de Israel y EE.UU. del pasado julio en las que ciertas instalaciones nucleares resultaron afectadas.

La aceptación anunciada por EE.UU. de que los inspectores internacionales volverán a Irán no aclara qué plantas podrán visitar, en particular si se les daría acceso a las de Isfahàn, Fordo y Natanz, que son estratégicas y constituyen el núcleo del programa nuclear iraní.

Se desconoce qué daños concretos pudieron sufrir en 2025.

Por el momento esa y la vuelta del estrecho de Ormuz a niveles de operatividad próximos a lo normal son las dos prioridades iniciales de EE.UU.

Vence destacó que los efectos iniciales de la reapertura del estrecho ya se pueden notar en la caída del precio del petróleo y el gas, y subrayó que se ha establecido un “mecanismo de coordinación” para evitar que futuras tensiones deriven en una escalada belicista, incluso si éstas se producen entre Israel y la milicia Hízbula.

También reconoció que durante las negociaciones del domingo la Administración estadounidense “estuvo en contacto” con Israel, así como con otros aliados en la región: Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos.

“Este no es un acuerdo que Estados Unidos esté imponiendo a la región, sino un acuerdo que la región ha pedido con insistencia a Estados Unidos que ponga en marcha”, sostuvo.

Sobre uno de los aspectos que más críticas ha suscitado en Estados Unidos del acuerdo preliminar de alto el fuego, la posible liberación de fondos iraníes congelados en el extranjero en virtud de las sanciones internacionales, el vicepresidente aseguró que, de producirse, Washington velará por que esos recursos se destinen a la población iraní y no a la financiación de actividades terroristas.

Explicó que un mecanismo pensado por el yerno de Donald Trump -Jared Kusher, quien participó también en estas negociaciones- y por Catar permitirá que esos fondos “vayan a comprar soja, maíz y trigo estadounidense”.

Lo que se ha conseguido en Bürgenstock me parece un acuerdo clásico al estilo de Trump, en el que, si alguna vez se descongelan los activos iraníes, se destinarán a enriquecer a los agricultores estadounidenses y a alimentar al pueblo iraní”, agregó.

En los próximos días, los equipos técnicos de Washigton y Teherán, acompañados por los mediadores Pakistán y Catar, seguirán reunidos en Bürgenstock para avanzar en propuestas que luego puedan poner a consideración de los responsables políticos de ambos países.

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