
Los operadores mundiales de derivados climáticos apuestan a que un fenómeno de El Niño inusualmente intenso traerá un invierno templado al hemisferio norte.
Se prevé que el fenómeno climático eleve las temperaturas globales y existe un 75% de probabilidad de que se superen todos los registros desde 1950, según el Centro de Predicción Climática de Estados Unidos. Las expectativas ya se reflejan en el poco conocido pero creciente mercado de derivados climáticos, donde compañías energéticas, fondos de cobertura y operadores por cuenta propia pueden apostar por las temperaturas de los próximos meses o protegerse frente a sus variaciones.
Las señales más claras del mercado se observan en EE.UU., donde las perspectivas de un posible El Niño histórico son más fuertes y los operadores comenzaron a tomar posiciones inusualmente temprano, según corredores y estructuradores de derivados climáticos. Incluso antes de que El Niño se declarara oficialmente en junio, ya habían tomado posiciones en mayo vinculadas a la próxima temporada de calefacción.
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Esas operaciones de invierno en la Chicago Mercantile Exchange comenzaron aproximadamente tres meses antes de lo habitual, señaló Tim Boyce, responsable de derivados climáticos para Europa, Medio Oriente y África en TP ICAP Group Plc en Londres. Boyce atribuye esas apuestas —las más tempranas que ha visto— a una confianza inusualmente alta en que un fuerte fenómeno de El Niño traerá temperaturas más templadas a EE.UU. durante el período de mayor demanda de calefacción.
“Se ha producido esa profecía autocumplida en la que ha habido una oleada de coberturas, acompañada de algunas operaciones especulativas”, afirmó.
Europa presenta mayores dificultades para los operadores. El Niño suele tener efectos menos pronunciados en la región, mientras la volatilidad de los precios del gas significa que incluso una breve ola de frío podría resultar costosa. Esa tensión está llevando a las empresas de servicios públicos y a los operadores a buscar una protección más flexible: la demanda de coberturas climáticas a medida, que pueden ajustarse conforme cambian las condiciones, se ha más que triplicado este año, según Theresa Kammel y Pierre Buisson, de Munich Re.
Los precios de los derivados climáticos, cuyos pagos dependen de un resultado meteorológico acordado previamente, como la temperatura, han reflejado cada vez más en los últimos meses las expectativas de un invierno cálido, según Nicholas Ernst, director gerente de derivados climáticos de BGC Financial.
Las operaciones con derivados climáticos en Japón han sido relativamente limitadas este año, en línea con los niveles de los últimos años, aunque algunos operadores esperan tener para noviembre un panorama más claro sobre las coberturas frente a las temperaturas invernales.
Munich Re señaló que los precios de sus derivados extrabursátiles siguen basándose en gran medida en distribuciones históricas, pero la posibilidad de un El Niño récord es lo suficientemente significativa como para que incluso Europa lo siga de cerca.
Aunque no hay dos fenómenos de El Niño iguales, un episodio intenso aumenta las probabilidades de impactos climáticos más severos. Las pérdidas provocadas por desastres naturales alcanzaron US$ 112,000 millones en el primer semestre, según Munich Re, aunque esa cifra no recoge el impacto de El Niño, que según la reaseguradora genera una “combinación peligrosa” cuando se suma a los efectos del cambio climático.
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El fenómeno está llevando a importantes operadores en mercados volátiles como Brasil a reforzar sus conocimientos especializados en clima para ayudar a las empresas a beneficiarse de la volatilidad de los mercados.
Ernst señala que la mayor incógnita entre los operadores de derivados climáticos es cómo cubrirse frente a un fenómeno de El Niño que se prevé tan intenso que no existen precedentes históricos que sirvan de guía para valorar los riesgos.
“Dado que no hemos visto un fenómeno de El Niño tan intenso en tiempos modernos y observables, ¿se comportará como suponemos?”







