
Estados Unidos está aprovechando la ofensiva que inició el sábado contra Irán para estrenar en combate al LUCAS, un dron kamikaze de bajo costo que el propio Ejército estadounidense admite haber desarrollado tomando como referencia el modelo iraní Shahed-136, empleado por Rusia en grandes cantidades contra Ucrania.
El Pentágono confirmó que los LUCAS —siglas de Low-Cost Uncrewed Combat Attack System (Sistema de Ataque de Combate No Tripulado de Bajo Costo)— están siendo desplegados en operaciones conjuntas con bombarderos estratégicos, aviones de combate y misiles de crucero.
El mismo día en que Estados Unidos, junto con Israel, lanzó sus primeros misiles y drones contra objetivos iraníes, el United States Central Command (Centcom) informó que el LUCAS era utilizado por primera vez en una operación real.
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“Estos drones de bajo costo, modelados a partir de los drones Shahed de Irán, están ahora infligiendo represalias fabricadas en Estados Unidos”, señaló el comando central en sus redes sociales.
De acuerdo con fuentes castrenses, el sistema forma parte de una estrategia que prioriza el uso de drones económicos y desechables, capaces de desplegarse rápidamente y en grandes cantidades. La táctica recoge lecciones de la guerra en Ucrania, donde miles de aparatos de bajo costo han sido empleados por ambos bandos.
En el caso ruso, el Shahed-136 se convirtió en uno de sus principales vectores de ataque. Moscú comenzó importando la aeronave desde Irán y posteriormente desarrolló su propia versión, denominada Geran-2, con transferencia de diseño y apoyo técnico iraní.
Las claves del Shahed-136
El éxito del Shahed-136 radica en una combinación de simplicidad, alcance y precio reducido. Se trata de una munición merodeadora, también conocida como dron kamikaze, diseñada para volar hacia un objetivo previamente programado y detonar su carga explosiva.
El aparato mide alrededor de 3.5 metros de largo y tiene una envergadura cercana a 2.5 metros. Pesa aproximadamente 200 kilos y puede transportar una carga explosiva estimada entre 40 y 60 kilos.

Su diseño de ala delta y su motor de pistón trasero le permiten recorrer largas distancias. Incorpora antenas compatibles con sistemas de navegación satelital como GPS, Glonass o BeiDou, y algunos expertos le atribuyen una autonomía que podría alcanzar los 2 000 kilómetros.
Sin embargo, el factor determinante ha sido su costo: analistas estiman que cada unidad ronda los US$ 20 000, una cifra muy inferior a la de sistemas no tripulados avanzados como el MQ-9 Reaper, cuyo precio puede superar los US$ 20 millones.
Esa brecha permite lanzar oleadas de drones para abrumar sistemas de defensa aérea, una estrategia conocida como “masa asequible”, cada vez más relevante en la doctrina militar contemporánea.
La versión estadounidense
Estados Unidos adaptó ese concepto para desarrollar el LUCAS, introduciendo modificaciones propias. El modelo fue diseñado por la firma estadounidense SpektreWorks, que trabajó a partir de ejemplares del Shahed.
El LUCAS es ligeramente más pequeño: mide cerca de tres metros de largo y tiene una envergadura de 2.4 metros. Aunque visualmente es similar al modelo iraní, el Pentágono no ha revelado detalles sobre su alcance o capacidad de carga. Sí ha indicado que su costo unitario ronda los US$ 35 000.
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Analistas sostienen que el sistema estadounidense presenta un diseño más modular, lo que le permitiría integrar diferentes cargas útiles o sistemas de comunicaciones y control.
Una de sus principales diferencias es la incorporación de antenas de Starlink, que permitirían mantener comunicación satelital durante la operación y coordinar múltiples drones al mismo tiempo. Esa capacidad ampliaría sus capacidades operativas frente a versiones más básicas.
Con información de EFE.








