
Un peaje en construcción ubicado en la carretera Panamericana, cerca de Cali, fue destruido con explosivos este sábado, un día después de la posesión de Abelardo de la Espriella como nuevo presidente de Colombia. El Ejército atribuyó el ataque a disidentes de las FARC.
El atentado ocurrió en el municipio de Santander de Quilichao, en el departamento del Cauca, una zona donde operan grupos rebeldes bajo el mando de alias Iván Mordisco. Dos guardias de seguridad resultaron con heridas leves.
De la Espriella anunció “no habrá impunidad”
Tras el ataque, el nuevo mandatario condenó la destrucción de la infraestructura y aseguró que su Gobierno enfrentará a los grupos armados. “Atacar la infraestructura del país es atacar el progreso, la movilidad y la tranquilidad de millones de colombianos”, afirmó en la red social X.
“A los responsables les envío un mensaje claro: no habrá refugio, no habrá contemplaciones y no habrá impunidad”, añadió.
El hecho se produce luego de que De la Espriella, de tendencia ultraderechista, anunciara durante su investidura que enfrentará “sin tregua al narcoterrorismo” y que pondrá fin a los diálogos de paz con los principales grupos armados del país.
Otro ataque deja un policía muerto
En la madrugada del sábado, un uniformado murió en un ataque con drones cargados de explosivos contra una estación policial en el departamento del Cesar, al norte de Colombia. Las autoridades aún no han identificado al grupo responsable.
El Gobierno de De la Espriella ha anunciado una ofensiva contra grupos guerrilleros, narcotraficantes y organizaciones de origen paramilitar, con apoyo de Israel y Estados Unidos. También plantea la construcción de megacárceles similares a las de El Salvador.
El nuevo presidente ha reiterado que no dará continuidad a las negociaciones de paz iniciadas durante la gestión de su antecesor, el izquierdista Gustavo Petro.
Elaborado con información de AFP.







