
Grupo Casas Bahia SA, una de las mayores cadenas de tiendas de Brasil, informó este lunes que solicitó ante los tribunales acogerse a la ley de quiebras con el fin de reestructurar una abultada deuda.
En un comunicado dirigido al mercado, se cita un “contexto de deterioro” de la situación financiera de la empresa, debido a las altas tasas de interés, la restricción del crédito y las “presiones sobre el consumo”.
Por ello, la dirección de la compañía afirmó que el pedido es “necesario” y supone “un paso más” hacia la reestructuración financiera de una deuda que los medios citan en 17,300 millones de reales (unos US$ 3,330 millones o 2,880 millones de euros).
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La medida busca, según el comunicado, “preservar la continuidad de las operaciones empresariales” y lograr “una solución definitiva” a los problemas financieros.
Al mismo tiempo, la empresa aclaró, que mientras avanza el proceso judicial de reestructuración, mantendrá las actividades en “todos” los canales y “sin interrupciones relevantes”.

Las acciones de Casas Bahia se desplomaron hasta 36% en São Paulo el lunes, su mayor caída intradía desde marzo de 2020. Los títulos tocaron un mínimo histórico de 0.42 reales.
Casas Bahia, que contaba hasta hace poco con más de mil tiendas repartidas en todo Brasil, cerró 298 de las menos rentables y realizó despidos en los últimos meses, según informó en el balance del segundo trimestre publicado en la víspera.
Además, la empresa reportó pérdidas de 10,117 millones de reales en el segundo trimestre, muchísimo más de los 555 millones de pérdidas reportados en el mismo periodo del año anterior.

El pedido judicial de Casas Bahia coincide con un mal momento para las grandes empresas del comercio minorista brasileño, amenazado por el crecimiento del comercio digital.
La solicitud de protección por quiebra se suma a una serie de reveses para empresas brasileñas, muchas de las cuales han tenido dificultades para hacer frente a tasas de interés de dos dígitos. Durante el fin de semana, la minorista Marabraz también solicitó la llamada recuperación judicial.
En 2023, Americanas, otro gigante del sector, solicitó acogerse a la ley de quiebras, después de descubrir un agujero multimillonario en sus cuentas.
En junio de este año, la Policía Federal lanzó una nueva operación para investigar el fraude de Americanas y embargar bienes de sus principales accionistas.
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Casas Bahia, una de las cadenas minoristas más populares del país, había solicitado en abril de 2024 la llamada recuperación extrajudicial, en momentos en que las empresas del sector enfrentaban altos niveles de deuda, una intensa competencia de compañías internacionales y dificultades logísticas.
La empresa declaró pasivos por 17,300 millones de reales en su solicitud de protección por quiebra, según informaron medios locales. La reestructuración supervisada por un tribunal busca reorganizar esas deudas y mejorar la estructura de capital de la compañía.
La solicitud se presentó junto con los resultados del primer semestre del año. Casas Bahia reportó ingresos netos por 14,400 millones de reales y una pérdida neta de 11,200 millones de reales, 18.4% mayor que un año antes. La empresa también anunció que cerró 298 tiendas y redujo puestos de trabajo como parte de la transformación de su negocio.

La compañía dijo que las alternativas previstas para obtener liquidez no se habían concretado.
Casas Bahia planea mantener en funcionamiento sus tiendas y otros canales de venta durante la reestructuración, sin interrupciones significativas. También prevé concentrarse en las operaciones más rentables y buscar plazos de vencimiento más largos para sus deudas financieras y operativas, según la presentación.
“Aunque la empresa pretende mantener sus operaciones durante la recuperación judicial, la menor visibilidad operativa y financiera nos lleva a mantener nuestra recomendación de infraponderar la acción”, escribieron en una nota analistas de Morgan Stanley, entre ellos Andrew Ruben.
Elaborado con información de EFE y Bloomberg







