
El presidente Donald Trump retiró el miércoles a Estados Unidos de más de 60 organizaciones y tratados internacionales, entre ellos uno fundamental para combatir la crisis climática, que en su opinión “ya no sirven a los intereses” de su país.
La Unión Europea criticó el jueves duramente esta decisión de la principal economía y el segundo mayor emisor de gases contaminantes en el mundo, pero prometió seguir enfrentando la crisis climática con otros países.
La Casa Blanca anunció el miércoles la retirada de 66 organizaciones internacionales que “ya no sirven a los intereses” estadounidenses.
La orden involucra a 31 organizaciones de Naciones Unidas y a 35 entidades no pertenecientes a la ONU, señaló en un comunicado divulgado en X.
Una de ellas es la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), el tratado matriz que sustenta los principales acuerdos internacionales sobre esta cuestión.
El pacto firmado en 1992 establece la cooperación entre países para reducir las emisiones de gases causantes del calentamiento global y adaptarse al impacto del cambio climático.
La medida generó duras críticas en la UE. Su vicepresidenta ejecutiva para una Transición Limpia, Justa y Competitiva, Teresa Ribera, reclamó que “a la Casa Blanca no le importa el medio ambiente, la salud o el sufrimiento de las personas”.
“La paz, la justicia, la cooperación o la prosperidad no figuran entre sus prioridades”, agregó.

Igualmente, el responsable de políticas climáticas del bloque, Wopke Hoekstra, sostuvo que la CMNUCC “sustenta la acción climática global” y reúne a las naciones en la lucha colectiva contra la crisis.
“La decisión de la mayor economía del mundo y segundo mayor emisor de apartarse de ella es lamentable y desafortunada”, señaló Hoekstra en una publicación en LinkedIn.
Agregó que “seguiremos apoyando inequívocamente la investigación climática internacional como base de nuestra comprensión y nuestro trabajo. También continuaremos trabajando en la cooperación climática internacional”.
“Engaño” climático
Trump, que ha puesto todo el peso de su política interna detrás de los combustibles fósiles, ha despreciado abiertamente el consenso científico de que la actividad humana está calentando el planeta. Llegó a calificar la ciencia climática como “un engaño”.
Además, su gobierno no envió representantes a la última cumbre climática celebrada en noviembre en Belém, Brasil. Estas cumbres se realizan anualmente bajo los auspicios de la CMNUCC.
El memorando también ordena que Estados Unidos se retire del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, el organismo de la ONU responsable de evaluar la ciencia del clima junto con otras organizaciones como la Agencia Internacional de Energías Renovables, ONU Océanos y ONU Agua.
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Tras su retorno a la Casa Blanca hace casi un año, el republicano está implementando su visión de “Estados Unidos primero”.
Como en su primer mandato, decidió retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París sobre el clima y de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) a la que Washington había vuelto bajo la presidencia de Joe Biden.
Además, dio un portazo a la Organización Mundial de la Salud.
La administración Trump también recortó ampliamente la ayuda estadounidense en el extranjero, lo cual golpeó los presupuestos de numerosas organizaciones de la ONU que se vieron obligadas a reducir sus actividades sobre el terreno, como la Oficina del Alto Comisionado para los Refugiados (ACNUR) o el Programa Mundial de Alimentos (PMA).
Desde la tribuna de la Asamblea General de Naciones Unidas en septiembre, Donald Trump lanzó un ataque frontal contra la ONU, que según él está “muy lejos de alcanzar su potencial”.







