
Tres expresidentes de la Reserva Federal y cuatro exsecretarios del Tesoro de administraciones demócratas y republicanas criticaron una investigación del Departamento de Justicia sobre el actual presidente de la Fed, Jerome Powell, al advertir que socavaría la independencia del banco central de Estados Unidos.
“Así es como se formula la política monetaria en mercados emergentes con instituciones débiles, con consecuencias altamente negativas para la inflación y para el funcionamiento de sus economías en general”, dijeron en un comunicado. “No tiene lugar en Estados Unidos, cuya mayor fortaleza es el Estado de derecho, que es la base de nuestro éxito económico”.
Los expresidentes de la Fed Janet Yellen, Ben Bernanke y Alan Greenspan, los únicos tres exjefes del banco central que siguen con vida, firmaron el breve comunicado. A ellos se sumaron los exsecretarios del Tesoro Tim Geithner y Jacob Lew —quienes sirvieron bajo el presidente Barack Obama—, Henry Paulson, que se desempeñó bajo el presidente George W. Bush, y Robert Rubin, quien sirvió bajo el presidente Bill Clinton. Yellen también encabezó el Tesoro bajo el presidente Joe Biden.
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El comunicado, que también fue firmado por un grupo bipartidista de exasesores económicos de la Casa Blanca, se conoció después de que el domingo trascendiera que el Departamento de Justicia emitió citaciones a la Fed por declaraciones que Powell hizo en un testimonio ante el Congreso el año pasado. Esto marcó la más reciente muestra pública de respaldo a la independencia de la Fed tras meses de ataques del presidente Donald Trump y de su administración.
Un grupo similar de exfuncionarios de la Fed y del Tesoro presentó en septiembre un escrito amicus curiae en apoyo a la gobernadora de la Fed Lisa Cook, a quien Trump intenta destituir. La Corte Suprema tiene previsto escuchar ese caso más adelante este mes.

Críticas desde Europa
Mientras tanto, la agencia europea de calificación crediticia Scope Ratings dijo que el nuevo ataque de la administración Trump contra la Reserva Federal amenaza aún más su independencia y dificulta el trabajo para del próximo jefe del banco central.
En un comunicado del lunes, Scope Ratings señaló que la investigación penal en contra del presidente del banco central estadounidense, Jerome Powell, es otro ejemplo del tipo de política que impulsó a la compañía a recortar la calificación del país en octubre al cuarto nivel más alto, situándolo al mismo nivel que Francia.
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“Esto refleja uno de los principales factores negativos para la rebaja de la calificación soberana de Estados Unidos a AA-”, afirmó Eiko Sievert, director ejecutivo de Scope para el sector soberano y público. “Las acciones legales a las que se enfrenta ahora el banco central intensifican aún más la creciente presión política y legal del poder ejecutivo sobre la independencia y la credibilidad de un pilar fundamental de la gobernanza estadounidense”.
Scope tiene una visión notablemente más pesimista de EE.UU. que sus competidores, ya que su rebaja del año pasado situó al país dos escalones por debajo de las principales agencias de calificación, como Moody’s Ratings. Por el contrario, no fue hasta mayo del año pasado cuando EE.UU. perdió finalmente su máxima calificación por parte de esa firma.
Powell reveló el domingo por la noche que la Fed había recibido citaciones de un gran jurado del Departamento de Justicia, lo que incrementa la presión legal sobre el banco central en un momento en el que ya enfrenta las peticiones del presidente Donald Trump de recortar la tasa de interés y su intento de despedir a otro de sus altos funcionarios.

“El creciente escrutinio político, incluido el intento de destitución de la gobernadora Lisa Cook el año pasado, supondrá un reto importante para el próximo presidente de la Fed a la hora de operar con el grado de independencia tradicional al que están acostumbrados los mercados”, escribió Sievert. “El debilitamiento generalizado de las normas de gobernanza en Estados Unidos aumenta el riesgo de errores políticos, incluso por parte de la Fed”.
Advirtió además que el aumento más rápido de los precios podría hacer que el banco central no alcance su objetivo de inflación, lo que implicaría un aumento de las primas de riesgo y una mayor presión sobre las finanzas públicas. Mientras tanto, es poco probable que se disipe la discordia en el Congreso sobre el aumento del techo de la deuda en el futuro.
“Esto hace que los resultados de las elecciones de mitad de mandato de noviembre de 2026 sean un factor determinante para saber si se producirá un nuevo enfrentamiento político y el riesgo asociado de un impago cercano o técnico”, afirmó.
Scope es una de las cinco únicas empresas utilizadas por el Banco Central Europeo para evaluar las garantías, y la única con sede en Europa. Las demás son Fitch Ratings, Moody’s, S&P Global Ratings y Morningstar DBRS.








