
Hay un episodio en la historia de Enrique Pajuelo, presidente ejecutivo de Ladrillos Fortes, que permanece fresco en su memoria casi dos décadas después. Tenía 26 años y estaba en la carretera Central, a punto de llorar. Se había prestado más de US$50,000 para automatizar la fábrica artesanal de ladrillos que su padre había fundado muchos años antes, pero las cosas no salían como esperaba. “Nada me resultaba, todo me iba mal y estaba por convertirme en padre”, recuerda en el programa Líderes sin guion de diario Gestión.
En ese entonces, ganaba S/ 500 al mes. Así transcurrieron casi sus primeros cinco años desde que se involucró en el negocio familiar. “Tuve varias oportunidades para irme al mundo corporativo y trabajar para otros, pero no quise. Yo quería tener mi propia empresa”, cuenta.

Pajuelo participó en el programa Líderes sin guion, conducido por Vanessa Ochoa, editora de Negocios y de G de Gestión, donde habló sobre el camino que recorrió para convertirse en empresario y las decisiones que marcaron su liderazgo. Una de las claves, señaló, fue rodearse de personas de las que pudiera aprender. “El entorno te influye mucho”, aconseja a los estudiantes de distintas carreras que participaron en la conversación.
Su acercamiento a los negocios empezó mucho antes de asumir responsabilidades en la ladrillera. Durante su adolescencia aprendió a vender cuyes y miel de abeja. “A veces uno va aprendiendo como un juego a cuidar un negocio pequeño”, comenta.
Pero crecer como empresario también implicó reconocer que no podía hacerlo todo. Pajuelo sostuvo que uno de los mayores desafíos para quien funda una compañía es aceptar que otras personas pueden saber más y desempeñarse mejor en determinadas funciones. Para ello, dijo, se necesita humildad y disposición para delegar.
Otro momento de adversidad ocurrió en 2017. Pajuelo recordó cómo la empresa tuvo que enfrentar las consecuencias de los huaicos asociados al fenómeno de El Niño de 2017, que inundaron su planta en Huachipa. Entre los aprendizajes que compartió con los estudiantes, dejó una pregunta que, a su juicio, debería hacerse todo emprendedor: ¿está dispuesto a continuar incluso si pierde?
El ejecutivo adelantó que dejará la gerencia en manos de su hijo mayor, en un proceso de transición hacia la siguiente generación.







