
La inteligencia artificial (IA) está cambiando la forma en que se enseña y se aprende, señala Patricia Stuart, rectora de la Universidad de Lima, en diálogo con el programa Líderes sin guion que se transmite todos los martes a las 4:00 p.m. en el canal de Youtube @DiarioGestionTV. De hecho, la institución prevé retomar los exámenes parciales y finales escritos, con lápiz y borrador, para el 2027.
“¿Por qué vamos a negar la realidad? La IA nos está retando”, dice Stuart. Para ella, la IA debe incorporarse al proceso educativo bajo parámetros claros, en lugar de prohibirse. Con ese objetivo, la universidad creó un centro de inteligencia responsable que trabaja en torno a la responsabilidad y la didáctica, además de establecer normas sobre cuándo y cómo pueden utilizarse estas herramientas.
“No podemos cerrar los ojos ante el avance de la tecnología. Antes se prohibía enseñar finanzas con Excel y hoy enseñamos a trabajar con esa herramienta. El próximo año retomaremos los exámenes parciales y finales escritos, que los alumnos rendirán solo con lápiz y borrador”.
El reto, sostiene Stuart, es que los estudiantes aprovechen la tecnología sin delegarle capacidades esenciales, como la comprensión de lectura, el análisis y el pensamiento crítico. Estas habilidades seguirán siendo necesarios en un mercado laboral cada vez más marcado por la automatización.
Nuevas carreras y expansión
De acuerdo a Stuart, la Universidad de Lima cuenta actualmente con 14 carreras y evalúa incorporar dos más, a partir de estudios de mercado. La prioridad, explica Stuart, no es ampliar indiscriminadamente la oferta, sino evaluar la sostenibilidad de cada programa.
En paralelo, la institución avanza con un nuevo complejo académico (instituto tecnológico) y ha adquirido 15 hectáreas cerca del puerto de Chancay. La compra -explicó- se enmarca en la evaluación de oportunidades de crecimiento y de las necesidades educativas que puedan surgir en Lima norte gracias al nuevo puerto.
De la consultoría al rectorado

Economista de formación, Stuart comenzó su trayectoria en consultoría y luego se incorporó a la docencia como jefa de prácticas en la Facultad de Economía. La educación no le era ajena: su madre también fue profesora. Posteriormente, cursó estudios de posgrado y asumió el rectorado en 2024.
Desde ese cargo, ha participado en la implementación del plan estratégico y el plan maestro de la universidad, que contempla cambios en su infraestructura y desarrollo académico. Para Stuart, el desafío es responder a las necesidades de las nuevas generaciones sin perder de vista el papel de la universidad en la formación de profesionales capaces de adaptarse a un entorno cambiante.







