
El Tenuta Casenuove IGT Toscana 2019 es una de las expresiones más excelsas y singulares del terruño de Panzano in Chianti. Un vino tinto orgánico que desafía las rigideces normativas para abrazar la libertad del concepto “Super Toscano”, donde la tensión vibrante de la uva Sangiovese se funde en un abrazo aterciopelado con la voluptuosidad internacional de la Merlot y sutiles pinceladas de Cabernet.
La tierra donde el tiempo se detiene
Adentrarse en las colinas de Panzano in Chianti es comprender que el vino se hereda de la paciencia de la tierra. En este rincón privilegiado de la Toscana, donde la luz del sol parece filtrarse con una devoción casi religiosa, está Tenuta Casenuove, una propiedad histórica que abarca hectáreas de colinas onduladas donde los viñedos conviven en perfecta armonía con olivares centenarios y bosques profundos. La vida aquí late bajo un compás orgánico y biodiverso, respetando los ciclos de la naturaleza para que cada racimo encierre la verdad más pura de su entorno.
La añada 2019 nació bajo el signo del equilibrio perfecto. Tras un inicio de primavera fresco y demorado, las lluvias providenciales dotaron a los suelos de una reserva hídrica extraordinaria. El verano, mediterráneo, cálido y seco, maduró las bayas de forma pausada, permitiendo que los taninos alcanzaran una redondez impecable y manteniendo una acidez vibrante, la cual funge hoy como la columna vertebral de este néctar.
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El secreto del barro delicado

El verdadero milagro de este vino reside bajo las raíces de sus vides. La finca se asienta sobre parcelas seleccionadas donde aflora el Galestro, un tipo de suelo arcilloso-pizarroso, un “barro delicado” y lamelar que se desmenuza con la presión de los dedos. Este suelo, aparentemente estéril y esquivo, obliga a las raíces a descender a profundidades abismales en busca de nutrientes, otorgando al vino una tipicidad mineral inigualable.
Este barro delicado actúa como un termorregulador natural y dota a la uva de una finura aristocrática. No es una arcilla pesada que ahoga la planta, sino una textura mineralizada que filtra el agua con elegancia y transmite al hollejo de la Sangiovese ese carácter terroso, sabroso y ligeramente balsámico que define a los grandes tintos de la región.
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La danza de la cata: un viaje a través de los sentidos
Descorchar una botella de este IGT Toscana 2019 es abrir una ventana al otoño toscano. El servicio ideal debe rondar los 16°C a 18°C, permitiendo que el vino respire 45 minutos y se exprese sin timidez.
En la fase visual: Al verterlo en la copa, el vino exhibe un color rojo rubí profundo y denso, con ribetes granates que delatan su madurez y su paso noble por la madera. Posee una lágrima pausada que tiñe el cristal con elegancia.
En la fase olfativa: La nariz es un laberinto de sensaciones dinámicas. En un primer plano emergen notas de flores rojas marchitas, seguidas de una fruta roja crujiente como la cereza ácida y la piel de mandarina. Al agitar la copa, el barro delicado reclama su autoría: surgen aromas a hojas secas, pimienta en grano, nuez moscada, y un fondo balsámico noble de vetiver y pachulí.
En la fase gustativa: En boca, el vino es un despliegue de opulencia y gracia. El ataque es carnoso y pleno gracias al aporte de la Merlot, pero inmediatamente la Sangiovese toma el control con una acidez tensa, casi eléctrica, que estira el trago. Los taninos son sinuosos, perfectamente maduros y pulidos, dejando una textura ligeramente adherente pero sumamente placentera. El final es persistente, seco, con una suntuosa sapidez mineral y un retrogusto balsámico que invita a un nuevo sorbo.
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Maridaje con la gastronomía peruana
La opulencia, acidez y estructura tánica del Tenuta Casenuove IGT 2019 encuentran un eco milagroso al asentarse en las mesas del Perú, un país cuya comida es famosa por su intensidad, sus grasas nobles y sus especias complejas.
Seco de Asado de Tira a la Norteña: Este guiso tradicional requiere un vino con suficiente acidez para cortar la suntuosidad de la carne. La Sangiovese limpia el paladar, mientras que los aromas balsámicos y terrosos del vino armonizan con las notas especiadas del comiso y el ají amarillo.
Lomo Saltado: Un clásico de la cocina criolla peruana. El ahumado del wok, el punto jugoso de la carne de res y la presencia de la cebolla y el tomate demandan un tinto estructurado. La Merlot del IGT abraza la jugosidad de la carne, mientras que los taninos maduros bailan a la perfección con la salsa de soya y el vinagre, sin competir con el picor sutil del ají.
Carapulcra limeña con sopa seca: El encuentro del cerdo con la papa seca tostada y el toque de maní genera una textura densa y untuosa. La frescura dinámica y las notas de frutas negras y especias del Casenuove 2019 equilibran el dulzor sutil del aderezo peruano, creando un maridaje de antología donde el Viejo y el Nuevo Mundo se funden de manera indisoluble.
La elegancia sostenible
El Tenuta Casenuove IGT 2019 no es simplemente una botella de vino; es el testimonio líquido de una filosofía ecológica que entiende que la grandeza nace del respeto absoluto a la tierra. En su equilibrio de fuerza y finura, en ese recuerdo constante al barro delicado del Galestro, este tinto se erige como una obra de arte embotellada, lista para ser descubierta por aquellos paladares que buscan en cada copa no solo sabor, sino una historia imperecedera.
Detalle de la crianza que lo hace diferente a otros vinos
El Tenuta Casenuove IGT Toscana 2019 pasa por un proceso de crianza mixta y sumamente meticuloso que dura un total de 12 meses.
Los tipos de recipientes y barricas utilizados para esculpir su elegancia son:
1. Los recipientes de crianza (12 meses): La bodega combina tres elementos para madurar el vino sin perder la frescura del fruto:
Tanques de cemento crudo (hormigón): Utilizados para preservar la pureza frutal de la Sangiovese y mantener viva la tensión y la mineralidad del barro delicado (Galestro).
Grandes botas de roble de Eslavonia (Slavonian oak): Se emplean estos fudres tradicionales de gran volumen para una microoxigenación lenta y pausada. Al ser madera grande y usada, no transfiere sabores maderizados agresivos, respetando la identidad del terruño.
Barricas (Barriques de 225 litros): Se utilizan principalmente para criar los componentes internacionales del ensamblaje (Merlot y Cabernet). Estas barricas aportan la voluptuosidad, los taninos sedosos y las sutiles notas especiadas de moca y cacao que caracterizan a los grandes Super Toscanos.
2. El afinado posterior (30 meses)
Maduración en botella: Tras el año de crianza en madera y cemento, el vino se embotelló el 9 de diciembre de 2021. Pasó 30 meses adicionales descansando en la quietud de la bodega antes de salir al mercado. Este prolongado letargo en vidrio es el secreto detrás de la redondez aristocrática y la perfecta integración de sus taninos.
El vino se lee, se conversa, se comparte. También se guarda en la cava, pero solo por un tiempo. Otro vino descorchado de mi cava, espero les haya gustado.
Carpe vinum. “Aprovecha el vino”









